¿Están los medios en el negocio del contenido? – 233grados.com

Jeff Jarvis | BuzzMachine

The Guardian publica en su Media Network mi ensayo en el que pregunto si los medios estamos realmente en el negocio de los contenidos. Aquí está la mitad (en el resto catalogo los métodos que creo que vale la pena explorar para replantear nuestro papel… hablaré sobre ello más adelante).

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¿Y si los medios no estamos en el negocio del contenido?

Sí, vale, producimos contenido, eso es lo que hacemos. Pero quizás nuestro mayor valor no está en lo que producimos, sino en lo que produce: señales sobre los intereses de las personas, sobre la autoridad, sobre temas y tendencias.

Así es como Facebook, Google, Twitter y compañía entienden el contenido, como un generador se señales. Así es como le sacan dinero, utilizando esas señales para servir más contenido, servicios y anuncios relevantes. Pero ellos no están en el negocio del contenido. Están en el negocio de las relaciones. ¿No deberíamos de estar también nosotros?

Un ejecutivo de informativos que conozco de una televisión de EEUU se quejaba recientemente de que Facebook y Google, según él, utilizan el acero de los medios para fabricar sus propios coches. “Mark Zuckerberg no valora el contenido”, me dijo.

No, le contesté, Zuckerberg valora más el contenido que nosotros. Nosotros pensamos que el contenido es eso que hacemos porque somos la gente del contenido; vemos el contenido como algo escaso que nosotros producimos y controlamos. Facebook y Google, por el otro lado, ven contenido por todas partes, en las creaciones supuestamente inútiles, en las conversaciones y en los enlaces que generan las personas a lo largo de sus vidas. Ven el contenido como un recurso abundante del que aprenden, y lo valoran y explotan.

El problema es que los medios no están construidos para las relaciones, porque nuestra industria nació en una era de fábricas, no de servicios. Apenas sabemos quiénes son nuestros lectores (y todavía les llamamos lectores, o como mucho críticos, pero no creadores o colaboradores). No tenemos los medios para recopilar, analizar y actuar sobre datos acerca de sus actividades e intereses a nivel individual. Por lo tanto, no podemos servirles como individuos.

Nuestro producto, el contenido, no está fabricado para eso. Está fabricado para las masas. Eso es lo que nuestros métodos de producción y distribución demandaban. Así que ahora tratamos de adaptar el contenido a nuevas herramientas, impresionados porque podemos añadir movimiento, sonido o tacto a lo que venimos haciendo hace mucho tiempo. Pero nuestros libros, revistas y periódicos online todavía son reconocibles como tal. No hemos llegado aún lo suficientemente lejos como para poder replantearlos y reinventarlos…

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