Negociar de buena fe

(por 脕ngel Bigatti – Alumno del taller de Redacci贸n Period胹tica de Periodismo.net) Los acreedores externos acusan a la Rep煤blica Argentina de mala fe en las negociaciones, afirmaci贸n temeraria que el gobierno nacional no ha sabido replicar. En primer lugar porque la cotizaci贸n de los bonos argentinos en el mercado burs谩til no es muy diferente del valor que nuestro pa胹 ofrece. Por otra parte y a diferencia de otros a帽os, se enfrenta la negociaci贸n con una conducta transparente. Ser honestos en el trato es actuar de buena fe, obligaci贸n que se supone de ambas partes.

Un gobierno que defiende el bienestar de sus ciudadanos, rescatar谩 un mont贸n de papeles de quimera, con utilidades de fantas胊, producto del delirio de la usura. A su verdadera cotizaci贸n, no m谩s chantajes.
Cuando los tenedores de bonos argentinos adquirieron t胻ulos que promet胊n tasas de inter茅s desproporcionadamente altas, como inversionistas debieron medir el riesgo que asum胊n, porque se convert胊n en usureros azarosos, y lo sab胊n.
En nuestro pa胹, los aportantes al sistema de jubilaci贸n privada somos todos acreedores, porque las AFJP suscribieron los bonos -obligadas-pero no perdieron ellas, solo contribuyeron a estafar una vez m谩s a los futuros jubilados, a nosotros.
El FMI es responsable. Control贸 el endeudamiento, contribuy贸 a la desmesura en el monto de la deuda y consinti贸 nuevos pr茅stamos sobre bases irrealistas. Propugn贸 e impuso pol胻icas econ贸micas de ajuste, que instalaron la pobreza y la miseria. Consinti贸 la corrupci贸n en los negociadores y el enriquecimiento il胏ito, sin intervenir al ver como se impon胊n las tasas de inter茅s de usura y el anatocismo. Aplaudi贸 una cotizaci贸n alta de nuestra moneda -el peso-, mientras quebraba la industria nacional y crec胊 el desempleo.
Quienes trajeron hambre y marginaci贸n al pueblo, aclamaron la venta del patrimonio nacional, para cuya compra se usaron los bonos basura adquiridos a precios irrisorios. Gestionaron y obtuvieron la estatizaci贸n de las deudas privadas y el salvataje de los bancos insolventes. Seguramente deseaban repetir el logro.
Son los mismos que hoy defienden a los monopolios que en su pa胹 combaten.
Pobreza, criminalidad, marginalidad, miseria, exclusi贸n, corrupci贸n e impunidad. Ese fue el modelo impuesto. No importa que tengan t胻ulos de Harvard sus mentores.
En el circo internacional de la especulaci贸n, los valores financieros superan extensamente el valor de los bienes materiales. El inter茅s contabilizado no tiene respaldo en bienes ni en billetes. Ya sucedi贸 cuando la convertibilidad, hab胊 dinero virtual depositado, pero no estaban las monedas, por eso se vieron forzados a inventar el corralito.
Nuestro pa胹 produce bienes transables, riqueza en granos, carne, leche, miel, petr贸leo, naftas, acero, madera, y otros no menos importantes, educaci贸n, cultura, arte. El territorio es pr贸digo en bellezas naturales, energ胊 y climas. El argentino medio es inteligente, 谩vido de conocimientos y creativo. La dirigencia sue帽a, a veces pesadillas, mientras el pueblo aguarda, paciente o en piquetes, la soluci贸n a sus problemas. Le dicen en sorna “el reino del rev茅s”. Sobran riquezas pero tambi茅n los “vivos”, “sabios chorros”.
Antes, nos mintieron, nos enga帽aron, no ahora, espero.
La propuesta argentina es seria. Al mundo financiero, que crea riqueza de la nada, le molesta sobremanera la racionalidad de la propuesta, porque desenmascara la mentira que naci贸 en Bret贸n Woods, y a煤n perdura. Hoy a los acreedores se les dice la verdad, y no quieren reconocer que fueron necios. A nadie les gusta el papel pat茅tico del timado.

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Categorías: politica