Cuatro con fortuna

(Por Luis Bonilla) El caso de dos aventureros sin suerte.

En la tarde habian revisado una vez mas el lugar en el cual se iban a reunirr. ” No se apuren que no hay vigilancia de la policia local ” indico Juan el mas conocedor del sector.

El mensaje de el supuesto “pollero’’ fue repetido varias veces, como para que no quede duda : “No llevar documentos que les puedan comprometer; lleven telefonos y direcciones grabados en su memoria”. El que fungia como lider deseaba hacer entender a todos que era una oportunidad que habia que aprovechar.
Los cuatro intrepidos aventureros se despidieron y acordaron que para las dos de la madrugada pasaban por la casa de Jaime para dejar los documentos comprometedores y dirigirse al ca├▒on de la Hondonada.
Javier dio indicaciones a Marielena que estuviese atenta al telefono para que fuera a recogerlo , en caso de que no pudiera pasar o fuese apresado por los agentes americanos.
“Ayudame con 50 pesos para la gasolina” le contesto Marielena.
Cu├▒ada no te preocupes aqui esta 100 pesos, pero por favor diles en la gasolinera que le revisen las llantas, la gasolina , el aceite, los frenos, la trasmision por que no quiero que nos deje varado el auto antes de irnos a la Hondonada, alegremente Javier replico.

Mas de cuatro
Javier se retiro a su habitacion muy temprano. Todos en casa como para guardar respeto no hacian mucho ruido.
Para todos el dia se hizo mas largo de lo acostumbrado.
El despertador sono a la una de la ma├▒ana, sin problemas se levanto Javier.
Jaime y Marielena tambien se despertaron y comenzaron a preparar caf├ę para los aventureros que prontamente se juntaron a la hora se├▒alada.
Juan indico a todos que mas de cuatro eran los que iban cruzar, ya que dos primos tambien se decidieron a unirse al grupo. Nadie dijo nada y con su silencio aceptaron a los dos compa├▒eros.
Cuando llegaron a la Hondonada se quedaron sorprendidos de ver la cantidad de personas que, como ellos estaban en ese lugar por la misma razon: llegar al otro lado, a los Estados Unidos.
Ademas de aventureros, vendedores de caf├ę , “coyotes” y ni├▒os habia mujeres que iban a despedir a sus amantes y un camarografo de la television norteamericana que iba a filmar la manera y forma de cruzar la frontera de ‘’los mojados’’.

Encontrados sin ser Buscados
El otro lado parecia una zona de guerra, se divisaba mucha iluminacion y a lo lejos se escuchaba el aleteo de aspas de helicopteros y sirenas de la policia de la frontera.
Juan sugerio que fuesen a otro cruce donde la pasada seria mas facil.
Todos lo siguieron. Al llegar al lugar las ultimas instrucciones comenzaron a escucharse:
“Recuerden que entre nosotros no hay ningun coyote, nos aventuramos solos a pasar; digan que vienen de Durango o Zacatecas, para que nos deporten cerca de la frontera y no hacia el centro o sur de el pais; no lleven ningun papael con telefono o direcciones”. Y por ultimo recuerden que apenas estemos en el otro lado cada quien toma su rumbo y que la suerte los acompa├▒e.
El cruce por el Paso del Ferrocaril, fue facil y mirandose el uno con el otro se podia sentir la felicidad de estar ya en los Estados Unidos, todos levantaban el dedo pulgar como se├▒al de triunfo. Una distancia de 10 metros separaba a cada uno de los aventureros. Repentinamente se comenzo a escuchar la sirena de la patrulla de la frontera. Todos se dispersaron a buscar amparo. Javiler y Juan ingresaron en una casa abandonada. Fueron largos minutos de tension. Cada vez se sentian mas cercanos los pasos.
“Donde se esconderian esos desgraciados” dijo un agente.
“Son casas abandonadas ve con cuidado” contesto el otro agente.
En el interior de la casa que no tenia paredes divisorias parecia que el latir de los corazones se escuchaba fuertemente. De repente una luz de linterna alumbro al rostro de Javier.
“Aqui hay uno, pero no es de los que buscamos” grito el oficial.
“Aqui esta otro” retumbo por entre las cuatro paredes de la casa.
Lo siento pero los vamos a arrestar comento el otro oficial. Javier y Juan se quedaron, impotentes y sin habla.
La odisea concluyo . En dos horas se habia teminado la ilusion. El camino de regreso iba a ser mas corto, pero con la esperanza de una vez mas intentarlo. Los otros cuatro parece que tuvieron mejor fortuna.

Luis Bonilla es alumno del curso de Introducci├│n al Periodismo en Periodismo.net

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