C髆o operan los ej閞citos privados

Una investigaci贸n realizada por Fernanda Guajardo, alumna del curso de Periodismo de Investigaci贸n dictado por H茅ctor Pav贸n en Periodismo.net

La presencia de ej茅rcitos privados en conflictos armados ya no es un tema escondido. Se tratan de compa帽胊s privadas al mando de oficiales de prestigio, que ofrecen sus servicios al mejor postor. Gobiernos, empresas privadas y personas con poder son sus principales clientes.

Las compa帽胊s militares privadas ofrecen una amplia variedad de servicios, que van desde otorgar seguridad a corporaciones mineras multinacionales, entrenamiento militar, servicios anti-drogas, tareas log胹ticas, hasta servicios de seguridad personal (guardaespaldas). Estas empresas se pueden consultar en Internet; en sus p谩ginas de presentaci贸n sus servicios son los mejores, sus actividades est谩n siempre dentro del marco legal, y su gente esta compuesta por profesionales con una alto grado de experiencia.

Defense Systems Limited, es una gran compa帽胊 situada frente al Palacio de Buckingham y est谩 al mando del mayor general Stephen Carr- Smith. Esta empresa ha operado en pa胹es como Argelia y el Zaire y puede decir a boca suelta que reemplazo a los marines como guardia de la embajada de los Estados Unidos en el Congo.

Otra empresa que gan贸 fama es European Security Operations, de Westgate, Kent; quien asegura que puede ubicar una unidad completa de combate en cualquier punto del planeta en tan solo cuarenta y ocho horas. La paga es de alrededor de 150 libras esterlinas por d胊 en zonas de bajo riesgo, la cual asciende a 400 por d胊 si se trata de lugares alto riesgo. Pero esto no es todo, existe una suma adicional que el mercenario recibe una vez terminada la misi贸n, y si este cumpli贸 su contrato con discreci贸n.

Estas compa帽胊s de seguridad incluyen en su lista de clientes, a pa胹es como Colombia, Guatemala, Argelia, La ex- Yugoslavia, Sri Lanka, las ex Rep煤blicas Sovi茅ticas, Angola, Ruanda, Mozambique y otros estados africanos. Seg煤n el The New York Times, Londres gana el primer puesto en tener el mayor n煤mero de organizaciones mercenarias que operan desde all con contratos extranjeros evaluados en mas de 150 millones de d贸lares y cuentan con mas de 8 mil aguerridos ex- militares, entre los cuales se encuentran veteranos brit谩nicos de las Malvinas, de la guerra del Golfo y de las operaciones de mantenimiento de paz en Bosnia.

Oferta y Demanda: compa帽eras de batalla

La gran oferta de empresas paramilitares de hoy en d胊, escribi贸 su propia historia; y como toda historia, debe tener un principio. El nacimiento de la actividad mercenaria se dio al finalizar La Guerra Fr胊, con la disminuida participaci贸n de las superpotencias en los conflictos locales y con la falta de una activa participaci贸n de la comunidad internacional en guerras civiles e interestatales en los lugares del Tercer Mundo donde la violencia mas azotaba.

En la actualidad, la oferta de servicios militares privados crece d胊 a d胊, ya que la demanda es mayor tambi茅n. Sin oferta, no hay demanda; y sin demanda… la oferta deja de existir. Estados Unidos ocupa el primer lugar en el ranking mundial de contratistas de servicios mercenarios. Seg煤n documentos del Pent谩gono, mercenarios norteamericanos intervinieron en varios conflictos b茅licos en terreno africano, con el pleno consentimiento del gobierno de los Estados Unidos; como fue el caso de Ruanda y el Congo. Eran ex- militares reclutados por empresas estadounidenses cuya misi贸n era intervenir en estos conflictos y poder negar oficialmente dicha intervenci贸n, en caso de que el escenario pol胻ico as lo exigiera. Los franceses denunciaron el hecho, pero no solo ellos levantaron su voz; tambi茅n un grupo de activistas norteamericanos denunciaron a su propio gobierno, los Physicians for Human Rights.

Aunque el gobierno de Estados Unidos no apoye oficialmente a algunas empresas que no sean fieles a su pol胻ica militar, es el cliente m谩s importante de estas organizaciones. Executive Outcomes, con sede en Londres y una de las compa帽胊s paramilitares que recaudo mas condecoraciones a nivel mundial, no es bien vista por el gobierno estadounidense. Segun Paul Beaver, consultor especializado en mercenarios de la publicaci贸n Jane’s, el gobierno de Clinton oblig贸 al gobierno angole帽o a despedir a los mercenarios que no fueran de su gusto y a contratar a nuevos trabajadores por la guerra. Fue as que International Defense and Security Belgium S.A. (IDAS) aparece en escena. El gobierno de Angola le cedi贸 a esta compa帽胊 con sede en Bruselas, nada m谩s ni nada menos que el 50% de los derechos a los diamantes de 36 mil kil贸metros cuadrados de monte bajo el control de los rebeldes del UNITA. Objetivo e incentivo quedaron claros: si eliminan a los rebeldes, los diamantes son suyos.

Una de las empresas que firm贸 nuevos contratos con Angola para hacer frente a sus fuerzas armadas, es Military Professional Resourses Inc. (MPRI). Esta empresa ubicada en Alexandria, Virginia hab胊 sido contratada anteriormente por la oficina del Representante especial de Estados Unidos para la Estabilizaci贸n Militar en los Balcanes. Su objetivo era “equipar y entrenar” al ej茅rcito de Bosnia y para esto utiliz贸 unas 185 tropas.

Cuando en 1996 se entrevist贸 al Teniente General Ed Soyster, ejecutivo principal de MPRI, evadi贸 la pregunta de si estaba interesado en proveer servicios de protecci贸n de Angola. Pero el contrato para la protecci贸n del petr贸leo angole帽o fue ganado por Air Scan, otra empresa norteamericana con sede en Florida, y cuyo ejecutivo es el brigadier general Joe Stringham quien manej贸 operaciones militares encubiertas de los Estados Unidos en la guerra civil del Salvador.

Hubo una 茅poca en que Air Scan fue relacionada con servicios de inteligencia norteamericanos y con contrabando de armas de Uganda al Ejercito de Liberaci贸n del pueblo sudan茅s, que libran una guerra civil contra el norte musulm谩n. A su vez, las relaciones entre el pueblo de Cabinda y esta empresa no son las mejores. Ning煤n empleado de Air Scan va al pueblo sin ser escoltado con armas. El riesgo que corren sus soldados son compensados con un sueldo m胣imo de 225 d贸lares por d胊, en turnos de seis semanas seguidas de otras tantas semanas de descanso en los Estados Unidos u ot ro destino de costo similar. Si se habla de contratistas de armas, los sueldos son mas elevados.

La ca胐a de un grande

El diario Wall Street Journal Europe en su publicaci贸n del 11 de diciembre de 1998 public贸 un art胏ulo en donde expresaba dudas sobre el anuncio de Executive Outcomes en interrumpir sus actividades. La empresa hab胊 cavado su propia fosa utilizando un alto nivel de t谩ctica publicitaria, dando a conocer cada batalla ganada por medio de comunicados de prensa. Esto hizo que el acoso period胹tico fuera dif胏il de evadir.

El primero de enero de 1999 la empresa conocida mundialmente como EO, comunico su retiro. Seg煤n expertos, sus recursos serian transferidos a entidades con otros nombres de mas bajo perfil, pero con igual funci贸n en orden mundial.

El origen de esta reconocida empresa fue en septiembre de 1993 cuando abri贸 sus oficinas en Gran Breta帽a y fue registrada en Londres como Executive Outcomes Ltd. por Simon Mann, ex oficial brit谩nico, y Anthony Buckingham. Uno de los directores de EO reconoci贸 que tiene inte reses en mas de treinta pa胹es, que es una recolonizadora del continente Africano; y un ejemplo de ello es que EO negoci贸 con Angola y Sierra Leona sobre yacimientos de diamantes y bauxita a cambio de sus efectivos servicios.

Por su trabajo, estos mercenarios cobraban sus respectivos sueldos y eran poseedores de interesantes polizas. Adem谩s de esto, los empleados recib胊n incentivos extras; como cuando los soldados de EO encabezaron una columna de 1500 angole帽os para recapturar Cafunfo, uno de estos mercenarios reconoci贸 que saquearon aquel pueblo.

Executive Outcomes cuenta con varias empresas asociadas a ella: la brit谩nica Sandline Internacional, cuyo presidente es casualmente “Tony” Buckingham, quien adem谩s controla la empresa minera Diamond Works con seis concesiones de diamantes en Sierra Leona y cinco en Angola. Otra empresa bajo el control de este magnate es la canadiense Heritage Oil Corporation que cotiza en la bolsa de Toronto.

Reclutamiento par amilitar. Una noche ruidosa en Doboj, Republica Srpska; un soldado serbio decidi贸 compartir su angustia y en una entrevista explic贸 como se reclutaban y se transportaban mercenarios en esa localidad. El tr谩mite resultaba muy f谩cil, una vez que los mercenarios eran convocados, se los concentraba en Brcko, ubicado en el corredor Posavina que une a oriente y occidente de Srpska. Ya en aquel lugar, cada uno de ellos pagaba 100 d贸lares a una especia de agente para que este los transportara a Belgrano. Desde all se los llevaban al Zaire otorg谩ndoles pasaportes belgas, franceses y croatas. Estos soldados de fortuna recibieron como paga 10.000 d贸lares por cabeza mas un seguro de vida para su familia equivalente a 50 mil d贸lares. En aquel entonces, el gobierno serbobosnio pagaba a sus soldados la m贸dica suma de diez marcos alemanes por mes y seg煤n el Washington Post la paga de los soldados paramilitares iba de 3 mil d贸lares a 10 mil, dependiendo del rango y riesgo de estos.

Caso Colombia, entre otros muchos. Ya no s贸lo se trata de rumores, sino que existen varios informes denunciando la presencia de soldados mercenarios brit谩nicos e israel胑s operando en Colombia, cuyo objetivo es enfrentar las fuerzas regulares y proteger instalaciones de British Petroleum. La senadora de dicho pa胹 y ex presidenta del Comit茅 de Derechos Humanos del Senado, plante en su documento “El Plan Colombia…”, lo siguiente: “Dentro de este marco violatorio de los Derechos Humanos, el Estado no puede considerarse como una v胏tima m谩s. Si bien existen grupos de justicia privada, escuadrones de la muerte, autodefensas, ej茅rcitos privados y bandas de sicarios que explican una parte importante de la violencia en Colombia, estas no ocultan la estrategia paramilitar de las fuerzas armadas de Colombia y las operaciones encubiertas de los servicios de inteligencia del Estado”.

En otra de las partes del citado documento, la senadora de Colombia agrega que a fines de los anos 80 del siglo XX, exist胊n en su pa胹 180 grupos paramilitares; cifra que ascendi贸 a 250 hasta la actualidad. Adem谩s dice que la mayor胊 de estas organizaciones fueron creadas por el propio ejercito, o se tratan de grupos especiales de las fuerzas militares que operan en forma clandestina; y estos grupos, asegura, son responsables en gran medida de los miles de asesinatos, desplazamientos forzados y desapariciones registradas en las ultimas d茅cadas de la llamada guerra sucia.

驴Actividad legal o ilegal?

La actividad mercenaria a nivel mundial es un hecho que viene preocupando a todos. Ya en 1989, La Organizaci贸n de las Naciones Unidas concibi贸 la Convenci贸n contra el reclutamiento, la utilizaci贸n, la financiaci贸n, y el entrenamiento de mercenarios. Esta convenci贸n entr贸 en vigor en octubre de 2001 con la ratificaci贸n de 22 estados. Entre ellos se encontraba Arabia Saudita, Camer煤n, Costa Rica, Croacia, Italia, Libia, Mauritania, Ucrania, Uruguay, etc… Como se puede observar los nombres de los Estados Unidos, ni de ninguna de las “grandes” potencias son citados anteriormente, lo que significa que en la pr谩ctica dicha Convenci贸n no se aplic贸, ni se aplica.

Como contradiciendo esta Convenci贸n, diez a帽os m谩s tarde de firmada, la CIA obtuvo una orden por parte del presidente Bill Clinton donde les conced胊 un permiso para capturar y asesinar a Ben Landen, en respuesta a los ataques que sufrieron las embajadas americanas en Kenya y Tanzania. Tiempo despu茅s, Clinton confeso que su gobierno lleg贸 a recomendar el asesinato de Ben Laden a unos mercenarios en Afganist谩n y a entrenar a grupos comandos para la captura de 茅ste. Pero esto no pudo llevarse a cabo, porque seg煤n el ex presidente Clinton, no hubo informaci贸n confiable.

Por otra parte, en Sierra Leona, mercenarios de la empresa EO, ametrallaron desde sus helic贸pteros a civiles cuando persegu胊n a los rebeldes. Justificaron su “crimen de guerra” alegando que la vida sin ellos era peor, porque los civiles hab胊n sido perseguidos con anterioridad, por los rebeldes y tambi茅n por soldados renegados por el gobierno. Internacional Alert, un grupo de Derechos Humanos brit谩nico los condena como un grupo de ex- asesinos, esp胊s, saboteadores y canallas.

Numerables publicaciones norteamericanas, como la conocida revista Foreign Policy intentan legitimar la actividad de estas empresas paramilitares, asegurando que son 煤tiles para quebrar desacuerdos y llevar a las partes a la mesa de negociaciones, y que es una buena opci贸n para los gobiernos, ya que mantener su propio 茅jercito les resulta mas costoso que “alquilarlo”.

David Shearer, investigador del Instituto Internacional de Estudios Estrat茅gicos de Londres, opina que el mundo entero debe eliminar el r贸tulo de “mercenarios” que se les puso a estas empresas multinacionales, para poder as conseguir su legitimidad y regular sus actividades dentro de un marco legal.

Recientemente el relator de la ONU, Enrique Bernales Ballesteros, hizo importantes declaraciones en radio ONU, refiri茅ndose a las actividades mercenarias. Bernales Ballesteros afirm贸 que la actividad mercenaria debe ser considerada como un delito aut贸nomo, perseguible internacionalmente, ya que adem谩s de violar a los derechos humanos, tambi茅n afecta la libre determinaci贸n de los pueblos. El relator de la ONU, al presentar ante la Asamblea una nueva definici贸n jur胐ica sobre mercenarios, agrego que “El que sea un gobierno quien contrata mercenarios o empresas que a su vez reclutan mercenarios, para su propia defensa y acci贸n pol胻ica dentro de su pa胹 o para fortalecer posiciones en conflictos armados, no modifica la naturaleza del acto ni su ilegitimidad. La tesis que debe recogerse para la elaboraci贸n de la nueva definici贸n jur胐ica de mercenario, es que el Estado no est谩 autorizado para contratar y emplear mercenarios”.

Adem谩s, Bernales Beallesteros, en su dec laraci贸n para radio ONU, propuso que se ampl胑 la definici贸n de mercenarios para incluir a todos los nacionales que cometan acciones delictivas contra su propio pa胹, en caso de recibir pago por ello y estar vinculados a otro Estado o a una organizaci贸n para intervenir y cometer dichas acciones.

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