Lo que dejů el 11 de septiembre

(por Virginia Dom√nguez) Hoy en d√a el terrorismo es para el mundo, o para los Estados Unidos, el enemigo n√ļmero uno (el nuevo “malo” de la pel√cula); a tal punto que reemplaz√≥ al comunismo como foco de los ataques del T√o Sam. Es el nuevo instrumento de la administraci√≥n Bush y los medios de comunicaci√≥n masiva para mantener al pueblo sumiso y tener carta abierta para hacer lo que les plazca con la excusa de proteger la “Seguridad Nacional”.
Un trabajo escrito por una alumna del Taller de Redacci√≥n Period√stica de Periodismo.net.

Pasaron dos a√Īos desde el atentado al ‘World Trade Centre’, en Nueva York. Con el beneficio de la perspectiva del tiempo, algunas cosas se ven hoy m√°s claras. La situaci√≥n mundial ha cambiado radicalmente. La locura belicista est√° arrastrando al Mundo Desarrollado y tras √©l a los pa√ses dependientes en una crisis sin precedentes. La pol√tica actual se enfrenta con un debilitamiento de las Naciones Unidas, la ruptura pol√tica de la Uni√≥n Europea y la presencia de los Estados Unidos en Medio Oriente.
El shock que generaron los ataques del 11 de setiembre originó un reclamo popular generalizado, de castigó a los culpables y prevención de ataques similares. El hecho de que del mundo entero fuera testigos de la tragedia televisada en vivo intensificó el reclamo.
Los gobiernos respondieron con una serie de medidas legislativas anti-terrorismo. Muchos se apresuraron a introducir nuevas leyes que crearon nuevos cr√menes, ilegalizaron organizaciones y congelaron sus bienes, limitaron las libertades civiles y redujeron la protecci√≥n contra las violaciones de los derechos humanos. La mayor√a de estas leyes se basan en definiciones de ‘terrorismo’ peligrosamente amplias y confusas. Las propuestas legislativas en respuesta a los ataques terroristas del 11 de setiembre 2001 se introdujeron en los EEUU menos de una semana despu√©s de los atentados. El Presidente Bush firm√≥ la legislaci√≥n definitiva, denominada: “USA Patriot”, el 26 de octubre de 2001. Esta ley introdujo cambios significativos en los 15 art√culos m√°s importantes de ley Anti-terrorismo del 2001 (ATA). Fue introducida de apuro y aprobada con muy poco debate y sin un informe de la C√°mara de Representantes ni del Senado. Como resultado, carece del respaldo de jurisprudencia que proveer√a una interpretaci√≥n estatutaria fundamentada.
Las implicaciones de este acto en detrimento de las libertades individuales y la privacidad son enormes. Por ejemplo, la ley aumenta la capacidad de las instituciones de orden p√ļblico para intervenir l√neas telef√≥nicas y conexiones de Internet. Extiende la atribuci√≥n del Estado para acceder a la informaci√≥n econ√≥mica individual y a informaci√≥n privada de estudiantes, sin necesidad de que haya sospechas fundadas de haberse cometido delitos. Tambi√©n se pueden realizar allanamientos sin orden judicial.
Los pa√ses de la coalici√≥n se apresuraron a seguir el ejemplo de los EEUU en su af√°n legislador contra las libertades civiles; pero no obtuvieron el mismo resultado que la administraci√≥n Bush. El Primer Ministro de Inglaterra, Tony Blair, reci√©n consigui√≥ la aprobaci√≥n de su ley anti-terrorismo en noviembre del 2002. En Australia, por su parte, los cambios a la ley que fueron propuestos en marzo del 2002, todav√a hoy no se han aprobado en el Senado. Estos cambios, al igual que los de las administraciones de Bush y Blair, violentan los derechos humanos. Por ejemplo, van en contra del principio de presunci√≥n de inocencia – las personas acusadas de ‘terroristas’ deber√°n probar su inocencia.

Recuadro
CONSECUENCIAS ECON√ďMICAS
La OCDE (Organizaci√≥n para la Cooperaci√≥n y Desarrollo Econ√≥micos), organismo que representa a los treinta pa√ses m√°s ricos del mundo, prev√© que el crecimiento econ√≥mico global ser√° el peor en treinta a√Īos. La gran recesi√≥n econ√≥mica del siglo XXI est√° en camino.
Las mayores p√©rdidas ocurrieron dentro de las √°reas financiera y de turismo. Los bancos y las compa√Ī√as de seguros despidieron a miles de empleados. Esta crisis capitalista ser√°, como siempre, catastr√≥fica para los pobres del mundo. El Banco Mundial se√Īala que un declive en el crecimiento econ√≥mico empujar√° a miles de los m√°s pobres sobre el borde del abismo. Se calcula que morir√°n 40.000 ni√Īos menores de cinco a√Īos de edad.
El turismo mundial hab√a logrado resultados excepcionales en el a√Īo 2000 y principios del 2001. Las cifras llegaron a un nivel de crecimiento previamente no registrado con 45 millones de arribos. Luego del 9/11 se registr√≥ el nivel m√°s bajo desde 1982. Los continentes m√°s afectados fueron: las Am√©ricas, el Sur de Asia y Medio Oriente. En Australia, por ejemplo, en diciembre 2001 el arribo de pasajeros internacionales baj√≥ un 20.5% comparado con diciembre 2000, a pesar de que las cifras de diciembre 2002 mostraron un aumento del 12.8%, la industria no ha logrado recuperarse; tambi√©n fue afectada por la Neumon√a At√pica y la guerra en Irak.
Los presupuestos nacionales en los pa√ses que formaron parte de la coalici√≥n han sufrido importantes cambios, no solo cuantitativos sino tambi√©n en la priorizaci√≥n de rubros. Australia, por ejemplo, est√° comprando m√°s armas. Se planea cambiar los aviones F16 a un costo de varios cientos de millones cada uno. Al decir del gobierno de Bush y Greenspan: “que no cunda el p√°nico, el gobierno planea gastar mucho dinero en armas pero reducir los impuestos”. As√ como los dem√°s miembros de la coalici√≥n, Australia aument√≥ su presupuesto de defensa en A$411millones y destin√≥ A$2.100 millones para el desarme de Irak en los pr√≥ximo cinco a√Īos. Para el mismo per√odo se destinaron solamente A$917 millones para el rubro de salud. Como siempre, los servicios sociales son los que sufren las crisis. O sea los pobres.

Recuadro
La sentencia de Amrozi genera debate en Australia sobre la pena de muerte
Una de las provisiones dentro de las legislaciones anti-terrorismo propuestas por lo pa√ses miembros de la coalici√≥n, permite la pena de muerte para todos aquellos acusados de haber estado involucrados directamente con organizaciones “terroristas”.
El Primer Ministro de Australia, John Howard, declar√≥ en el 2001 que √©l manten√a “una oposici√≥n pragm√°tica hacia la pena de muerte basada en que la ley a veces se equivoca y no se puede devolver la vida despu√©s de su ejecuci√≥n”. Hoy, sin embargo, est√° dispuesto a reintroducirla en Australia. El 16 de febrero del 2003 declar√≥ en una entrevista en televisi√≥n australiana que no se opondr√a a la pena de muerte a los responsables del atentado de Bali, siempre y cuando lo dispusiera la ley de Indonesia. A principios de marzo del 2003, declar√≥ en la televisi√≥n estadounidense que ser√a la bienvenida la pena de muerte para Osama Bin Laden. Estos comentarios marcan un cambio significativo de actitud en Australia respecto a este tema.
La opini√≥n p√ļblica australiana estuvo tradicionalmente opuesta a la pena de muerte. En 1986, el entonces Primer Ministro, Bob Hawke calific√≥ a la pena de muerte como “barb√°rica”. El propio gobierno de Howard conden√≥ en 1990 el uso de la pena de muerte en Nigeria. Por su parte Alexander Downer, actual Ministro de Relaciones Exteriores, declar√≥ al respecto: “es una forma de castigo inhumana que viola el derecho m√°s fundamental, el derecho a la vida”.
La pena capital fue abolida en Australia en 1985. La √ļltima ejecuci√≥n fu√© en 1966.
El caso de Amrozi, encontrado responsable de los atentados en Bali, gener√≥ un resurgimiento del debate sobre la pena de muerte en Australia. La semana pasada el Primer Ministro declar√≥ que deber√a llamarse a un debate nacional sobre la reintroducci√≥n a la pena de muerte.

Recuadro
SIN RENCOR
Entrevista
Alberto Dominguez, 66 a√Īos, uruguayo residente en Australia, abord√≥ el vuelo AA11 en Boston hacia LA en retorno a Sydney. A pesar de estar en lista de espera, su destino fue que consiguiera asiento en el fat√dico vuelo. El resto es historia…
Marta, su se√Īora, nos cuenta como se sinti√≥ y que piensa de lo que est√° pasando en el mundo desde el atentado.
─ ¬ŅComo fue que Alberto abord√≥ ese vuelo y t√ļ no?
─ Lo que sucedi√≥ fue que viajamos a Boston porque mi hermana que iba tener una operaci√≥n muy grande. La operaron pero no se recuper√≥, ten√an que volver a operarla yo decid√ quedarme a acompa√Īarla; pero mi esposo ten√a que volver a Sydney por trabajo. Casualidades del destino.
─ ¬ŅQu√© tipo de servicio te ofrecieron alli?
─ Me ofrecieron ayuda sicol√≥gica de inmediato. Luego “A. Airlines” –como yo no era residente de EEUU- ofreci√≥ traer a mi familia. Trajeron a mi hermano de Uruguay. Mis hijos estaban destrozados tambi√©n, y se les hac√a dif√cil asimilar todo y viajar. Mi hijo mayor vino a acompa√Īarme para el regreso a Sydney.
─ ¬ŅC√≥mo se port√≥ el gobierno australiano?
─ Jam√°s me llamaron. No nos daban ninguna informaci√≥n. El consulado australiano en Nueva York (al que si le estoy agradecida) nos manten√a m√°s informados que el propio Ministerio de Relaciones Exteriores en Australia. Generalmente √©ramos nosotros los ten√amos que comunicarnos con ellos. Hicieron todo lo posible para que los familiares de las v√ctimas en Australia no se comunicaran entre s√. Ni John Howard -Primer Ministro- ni Alexander Downer – Ministro de Relaciones Exteriores- enviaron siquiera una nota de condolencia.
─ ¬ŅEn alg√ļn momento sentiste rencor hacia los terroristas?
─ Nunca, la gente es una pobre v√ctima de las circunstancias.
─ ¬ŅCu√°l es tu posici√≥n sobre la “Guerra contra el terrorismo”?
─ Para mi la guerra no sirve para nada, veo que cada vez todo est√° peor. Pienso que la guerra es contraproducente, crea m√°s terrorismo.
─ ¬ŅPens√°s que las medidas que tomaron la administraci√≥n Bush, Blair y Howard promueven la seguridad mundial?
─ Al contrario, hay m√°s odio y rencor. Hoy estos pueblos quieren m√°s venganza porque cada vez les quitan m√°s. La √ļnica forma de combatir el terrorismo ser√a ayud√°ndolos.
─ ¬ŅCre√©s que Osama Bin Laden y Al-Qaeda fueron los responsables?
─ Tengo mis dudas nadie puede asegurarlo.
─ ¬ŅQu√© pens√°s de la pena de muerte?
─ Estoy en contra de la pena de muerte, pienso que la p√©rdida de una vida no se reemplaza con otra.
─ ¬ŅC√≥mo te sent√s hoy?
─ A veces me siento como en el primer d√a y no puedo soportarlo; pero pienso que muchas personas est√°n como yo. No me he conformado a√ļn. No asocio mi p√©rdida personal con lo que pas√≥ el 9/11 y yo creo en que el destino est√° marcado. No tengo rencor. Hay cosas en la vida que son inevitables.

La “Guerra contra el terrorismo”. ¬ŅQu√© papel jug√≥ el 9/11 en la agenda de la Administraci√≥n Bush?
Opinión
Por Virginia Dom√nguez

El 11 de setiembre del 2001 la econom√a de los Estados Unidos estaba en crisis, y la administraci√≥n Bush sufr√a una fuerte cr√tica de la opini√≥n p√ļblica. El destino quiso que EEUU pasara a ser v√ctima del terrorismo y el mundo entero se puso a sus pies. As√, la administraci√≥n Bush logr√≥ la aprobaci√≥n y apoyo necesarios para cumplir con los planes que hacia ya tiempo ten√a delineados.
Por medio de una gigantesca campa√Īa propagand√stica el inter√©s de los estadounidenses fue desviado del tema de la crisis econ√≥mica interna para solo ocuparse de “el enemigo”. Convencieron al pueblo norteamericano de que debe combatir todo aquello que sea diferente, porque representa una amenaza para el “american way of life”.
Nueva evidencia dada a conocer en los √ļltimos meses, demuestra que los ataques del 11 de setiembre pudieron prevenirse si el servicio de inteligencia de los Estados Unidos – tanto dom√©stico como internacional – hubiera realizado mejor su trabajo y compartido la informaci√≥n que ya pose√a sobre las actividades del Al-Qaeda.
A dos a√Īos de los atentados, la situaci√≥n mundial, en lo que respecta a terrorismo, es bastante peor. La sensaci√≥n de seguridad a nivel mundial es inexistente, a pesar de los billones de d√≥lares invertidos, supuestamente, en asegurarla. Los atentados contin√ļan, de hecho aumentan en frecuencia y violencia destructiva. En resumen los mayores logros de la “Guerra contra el Terror” – han sido hasta el momento: la disminuci√≥n de las libertades individuales en todo el mundo y el aumento de la violencia terrorista. Sin olvidar la casi total destrucci√≥n de dos pa√ses y la masacre de su gente.
Hasta hoy no se han presentado pruebas fehacientes de que Bin Laden y Al-Qaeda hayan sido los verdaderos causantes del atentado, sin embargo nadie parece preocuparse por ello, ni tampoco por saber d√≥nde est√° Bin Laden. No est√° claro qui√©n plane√≥ y ejecut√≥ los atentados del 11 de setiembre 2001. Lo que s√ salta a la vista es que los √ļnicos beneficiados fueron la administraci√≥n Bush y los grupos financieros que lo llevaron al poder.

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Categorías: politica