Un hombre de guerra

(Por Albertina Piterbarg, desde USA) Jack Kelley es uno de los principales corresponsales extranjeros de los Estados Unidos. Cinco veces nominado para el Premio Pulitzer, desde 1990 cubre zonas de conflicto internacionales para el diario norteamericano USA Today.

La guerra comenz贸 y Estados Unidos est谩 dejando caer desde el cielo de Irak toda su supuesta “artiller胊 de precisi贸n”. Junto a la poblaci贸n resignada hay un peque帽o grupo de testigos privilegiados para quienes la guerra es parte del show que deben cubrir: los corresponsales de guerra. Si bien durante el viernes los periodistas de la cadena norteamericana CNN fueron expulsados de Bagdad, todav胊 quedan otros dispuestos a llevar adelante su tarea. Entre ellos est谩 Jack Kelley, un veterano en estas lides, que viene dedicando desde 1990 su vida a la cobertura de las peores zonas de conflicto en destinos internacionales para el diario norteamericano USA Today. Antes de que partiera hacia su actual destino, pudimos charlar con 茅l en la redacci贸n del diario en Virginia, en las afueras de Washington DC.

Durante el transcurso de los 煤ltimos catorce a帽os, este periodista cinco veces nominado al premio Pulitzer, entrevist贸 a m谩s de 35 primeros mandatarios entre los cuales estuvieron Fidel Castro, Yasser Arafat y el Dalai Lama. Jack Kelley sabe que cumpli贸 el sue帽o de cualquier corresponsal: estar en el lugar indicado en el momento correcto. Y cuando se habla del lugar indicado cabe destacar que se trata de un contrasentido, ya que en realidad nos referimos a las peores situaciones posibles: la guerra del Golfo de 1991; la hambruna de Somal胊; la masacre de Ruanda; la guerra rusa en Chechenia; el asesinato del premier israel, Yitzhak Rabin; los atentados de Kenya y Tanzania y la guerra de Estados Unidos contra los talibanes, en Afganist谩n fueron algunos de los muchos destinos conflictivos que le tocaron cubrir.

“Durante los 煤ltimos diez a帽os mi rutina siempre ha sido la misma: once meses en el frente, un mes en casa”, comenta. Kelley es un hombre de mediana edad, tranquilo y pausado, que sonr胑 a menudo y se relaja en su escritorio. “La vida de oficina no es para m. Esto.. (y se帽ala con un gesto abarcador la totalidad de la redacci贸n) es una verdadera jaula. Aqu me siento encerrado. En cambio, cuando estoy en la corresponsal胊 no puedo parar de trabajar, es como un impulso inmanejable”.

Sin embargo, reconoce que no es f谩cil. “Ahora las cosas est谩n cambiando un poco para m, ya que hace cuatro meses fui padre de una hermosa ni帽a, as que no s茅 c贸mo voy a sentirme en mi pr贸xima asignaci贸n. Siempre escuch茅 a los otros compa帽eros hablar de cu谩nto extra帽aban. Quiz谩s ahora me toque compartir sus sentimientos por primera vez”.

Su misi贸n esta vez consiste nada m谩s ni nada menos en coordinar un grupo o “pull” (como lo llaman en el diario) de m谩s de veinte periodistas del USA Today que cubren la guerra con Irak. “Nos distribuimos en diferentes destinos”, explica Kelley, “Jordania, Arabia Saudita, Israel, Kuwait, Egipto, Turqu胊 y el mismo Irak son algunos de los lugares donde pensamos montar nuestras corresponsal胊s”.

En una habitaci贸n aparte de la redacci贸n, Jack Kelley muestra un grupo de por lo menos treinta bolsos negros, apilados unos arriba de otros en grupos de dos.
“Son para los corresponsales. Cada periodista lleva consigo dos bolsos que contienen un traje anti-guerra bacteriol贸gica, una m谩scara de gas, calzado adaptado, un botiqu胣, una c谩mara digital, un tel茅fono satelital, chaleco anti-balas y, por supuesto, una computadora personal”.

Como a todo el resto del equipo, le toc贸 formar parte de los entrenamientos para corresponsales de guerra que est谩n de moda. El 煤ltimo training del que form贸 parte estuvo a cargo de un grupo de ex marines del ej茅rcito norteamericano, que ahora dirigen una exitosa empresa encargada de “preparar” periodistas para lo peor. Estos cursos de entrenamiento recurren a todo tipo de estrategias, desde la ense帽anza de los rudimentos en primeros auxilios hasta c贸mo disparar con un arma de fuego, pasando por ejercicios f胹icos y simulacros de fusilamientos, bombardeos, torturas y secuestros. Los m茅todos generalmente brutales que estos expertos emplean han sido criticados dentro y fuera de los Estados Unidos por diferentes organizaciones period胹ticas. Sin embargo, constituyen una tendencia que cada d胊 se afirma m谩s.

“No digo que estos entrenamientos sean in煤tiles”, dice con una sonrisa sarc谩stica en su cara, “pero la verdad que cuando yo comenc茅 a cubrir zonas de conflicto lo m谩ximo que alg煤n colega con m谩s experiencia me daba era un pu帽ado de buenos consejos, consejos que hoy en d胊 me toca pasar a periodistas m谩s j贸venes e inexpertos que yo. Pero nada m谩s. El resto no sabr胊 qu茅 decirle… pero, por ejemplo, nada indica que una persona que fue torturada una vez est茅 m谩s preparada a una nueva sesi贸n de tortura que aquella que nunca tuvo la desgracia de pasar por esa tremenda experiencia. Esa idea del “endurecimiento” artificial del car谩cter para m es un poco forzada. Creo que hay gente m谩s resistente que otra. Algunos tienen sangre fr胊 y otros no, pero esto es cuesti贸n de personalidad, no de entrenamiento”.

A pesar de su aspecto seguro y experimentado, reconoce que en su destino anterior, Afganist谩n, sinti贸 verdadero miedo, sobre todo cuando le toc贸 cubrir el ataque a Tora-Bora.
“Parece todo muy rom谩ntico y aventurero, pero nuestra tarea es muy complicada y, a veces, muy peligrosa pero en el peor sentido de la palabra. En esos momentos lo 煤nico que uno tiene que tener en abundancia es mucho sentido com煤n para poder trabajar y al mismo tiempo sobrevivir sin convertirse en un robot ni perder la sensibilidad”.

Frente a la pregunta de si alguna vez vivi贸 presiones o alg煤n tipo de censura al cubrir alguna situaci贸n conflictiva, lo niega rotundamente.
“Nunca sent directamente ning煤n tipo de condicionamiento. Por supuesto que a veces mi criterio y el de mi editor no coincid胊n exactamente, pero eso le ocurre a cualquier corresponsal. Uno se posesiona de la informaci贸n hasta tal punto que se siente el due帽o por vivirla tan de cerca. Se convierten en memorias personales. Por suerte el trabajo en equipo ayuda a que no perdamos la distancia necesaria, aunque no siempre sea muy f谩cil entenderlo”.

Al preguntarle por la estrategia de su diario para la cobertura afirma que es acorde a la estrategia editorial general de la publicaci贸n.
“Nuestra visi贸n en la secci贸n internacional del USA Today ha cambiado mucho y para mejor. Buscamos historias que brinden un 谩ngulo muy cercano al inter茅s de nuestros lectores. Fuimos creciendo con el tiempo y hoy por hoy nuestra cobertura se diferencia por su calidad y su originalidad. Cuando yo estoy en el lugar de los hechos, nunca voy con la “manada”. No llevo esa vida grupal tan promocionada por otros colegas, porque creo justamente que en la diferencia est谩 la calidad. No sirve de nada seguir todos la misma historia. Lo que tiene validez es encontrar 谩ngulos m谩s originales e inesperados, 谩ngulos que conmuevan y al mismo tiempo ayuden a comprender mejor qu茅 est谩 pasando en ese lugar”.

Respecto de lo que le aguarda en Irak, Jack Kelley se muestra dudoso.
“Sea lo que sea, no creo que sea nada f谩cil ni sencillo de cubrir”, reflexiona. “S茅 que las restricciones del gobierno iraqu son muy fuertes y tambi茅n que nuestra condici贸n de americanos nos expone mucho m谩s como blancos humanos, pero es la misma vieja historia de siempre. Lo 煤nico que espero de esta guerra es que termine y volver sano y salvo a mi casa.”

Si te ha gustado este post, suscríbete al feed.

Categorías: medios