Bienvenidos los avisos de la edición electrónica de Clarín

Cuando leo la versión electrónica de un periódico, lo que más extraño de su versión en papel son los avisos. SÃ, los avisos, esos espacios que no corresponden a la información editorial del diario y que para muchos entorpecen la lectura, son poco interesantes y si pudieran prescindir de ellos, mejor.

Pero los avisos son la otra cara de la misma moneda. Y le aportan a los medios una cuota de verdadera realidad, que últimamente muchos periódicos no pueden reflejar. Y esto se debe a diferentes causas que van desde incapacidad hasta la intecionalidad.

Para analizar diferentes escenarios de la realidad económica argentina nada mejor que los avisos. Por ejemplo, los espacios que antes estaban destinados a la venta de artÃculos electrónicos de diferentes tamaños y funciones hoy son reemplazados por las ofertas de azotillo, nalga, desodorantes, frutas, y rollos de papel higiénico. Y esto no se debe a que el público que antes compraba electrónica hoy se saturó y sólo pretende comprar artÃculos de primera necesidad.

Sucede algo parecido a los avisos de los bancos. Hace poco más de un año era impresionante la cantidad de avisos ofreciendo créditos. Hoy, en cambio, esos mismos avisos fueron reemplazados por promociones que fomentan y premian a aquellos que tienen depósitos bancarios y realizan sus compras por débito de cuenta. Y cualquiera que haya vivido el último año en este paÃs conoce bien el por qué de esta estrategia que promueve la vuelta de los depósitos.

La realidad económica argentina cambió tanto que se empezaron a ver avisos de productos y servicios nuevos o bien de aquellos que se creÃan desaparecidos. Se pueden ver desde estudios de abogados que promocionan su idoneidad y experiencia en juicos contra el corralito como asà también avisos de máquinas de coser o de tejer, pañales de tela (no descartables).

Hay veces que en los avisos se puede ver antes el reflejo de la realidad que en las propias notas del diario. Y es más, hay veces que por puro arte de la coincidecia se ven en la misma página. Por ejemplo, hace poco más de un mes, un periódico de páginas muy grandes ofreció en un par de dÃas, diferentes notas sobre las maravilosas ofertas turÃsticas de la provincia de Córdoba. La nota periodÃstica ocupaba la mitad superior de la página, mientras que la otra mitad era ocupada por un bonito aviso promocionando el turismo en Córdoba. ¡Muy bueno!, eso sà que es trabajar en forma coordinada.

Los avisos muchas veces terminan de completar una nota o noticia. Y digo completar como también puedo decir explicar, ya sea lo que no se quiere decir o lo que se dijo en forma tan interesada.
Por eso, para los que leemos periódicos en la Web, bienvenida la edición electrónica de ClarÃn ( https://www.ee.clarin.com/ ), que muestra las páginas del diario tal cual se publicaron en la edición impresa, con publicidades incluÃdas.

Claudio Veloso es profesor del curso de Periodismo Digital en Periodismo.net

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