La preocupante evolución de Google РEl Blog de Enrique Dans

GoogleSERP-02Desde hace ya mucho tiempo comento en mis clases la preocupante evolución de Google en cuanto al uso del espacio en sus páginas de resultados (conocidas como SERP, o Search Engine Results Page), y ayer encontré, a través de untweet de Marek Fodor, un análisis en Tutorspree Blog titulado“How Google is killing organic search“ que calculaba el espacio correspondiente en una SERP sin hacer scroll a las categorías de publicidad y productos de Google frente a los resultados conocidos como orgánicos o naturales, los que provienen supuestamente del algoritmo. Su cálculo arrojaba una cifra de un 13% dedicado a resultados orgánicos, frente a un 17% del módulo de Adwords lateral, un 12% del superior, 7% dedicado a Google Maps y 14% de la cabecera.

Quise replicar el c√°lculo con algunos ajustes, fundamentalmente por hacerlo sobre una b√ļsqueda en espa√Īol y con un tema especialmente relevante, los hoteles, as√≠ como por algunos factores cuya clasificaci√≥n no ve√≠a clara, como el espacio ocupado por la cabecera (que incluye el logo, la caja de b√ļsqueda y las categor√≠as) o la forma de cuantificar los espacios en blanco. Mi resultado trata los espacios en blanco de manera diferente y otorga, como puede verse en la figura, un 23% a los resultados org√°nicos frente a un¬†28% del bloque de Adwords lateral, un 19% del bloque superior, 12% dedicado a Google Maps y 18% del comparador de hoteles de Google. La consolidaci√≥n parcial de los resultados es impresionante: casi la mitad de la p√°gina (47%) es publicidad, casi un tercio (31%) son productos de Google, y algo menos de una cuarta parte (23%) son los resultados org√°nicos de la b√ļsqueda. O ni eso, porque en realidad una parte muy sustancial de esos resultados marcados en gris son hoteles ordenados en funci√≥n de su puntuaci√≥n en otro producto de Google, las Google Reviews. Y como bien comenta¬†el mismo art√≠culo que cito originalmente, la situaci√≥n en el m√≥vil es infinitamente peor: en algunos casos hay que irse a la cuarta p√°gina para encontrar alg√ļn atisbo de resultados org√°nicos.

En la discusi√≥n del resultado es donde claramente est√° el inter√©s: seg√ļn la mentalidad de Google, sus productos (en este caso los mapas y el comparador) son servicios que responden perfectamente a la b√ļsqueda del usuario y que tratan de proporcionarle resultados relevantes. M√°s a√ļn: incluso la publicidad es contemplada por Google como un servicio m√°s al usuario, porque intenta ofrecerle igualmente los anuncios m√°s relevantes. De ah√≠ que ante el progresivo descenso del espacio dedicado a los resultados naturales, el buscador no tenga ning√ļn tipo de preocupaci√≥n, dado que asume que su ‚Äúeditorializaci√≥n‚ÄĚ o tratamiento de los resultados va a proporcionar mayor valor al usuario que los resultados ordenados procedentes √ļnicamente del algoritmo. As√≠, ha ido pasando desde la situaci√≥n inicial, en la que √ļnicamente hab√≠a resultados org√°nicos, a la actual en la que dichos resultados org√°nicos ocupan menos de una cuarta parte de la p√°gina de resultados. Para reforzar m√°s a√ļn esta idea, podemos ver¬†la defensa que Google ha planteado frente a quienes la han denunciado ante las autoridades antimonopolio por abusar de su posici√≥n dominante en la b√ļsqueda para apalancar sus otros productos: que¬†los resultados de un buscador deber√≠an ser considerados como una opini√≥n editorial basada en lo que el buscador considera m√°s relevante para sus usuarios, y que, por tanto, estar√≠an protegidos por la¬†Primera Enmienda de la Constituci√≥n de los Estados Unidos, que protege la libertad de expresi√≥n.

¬ŅDonde surge el problema? Primero, que competir con una Google que no duda en apalancar cualquier producto o √°rea en la que desea introducirse mediante el recurso al aplastante dominio de su buscador es, sencillamente, una forma de ejercer una din√°mica competitiva malsana y predatoria. Y no, que no tengan posici√≥n dominante ni en Corea, ni en Rusia, ni en China no arregla las cosas m√°s que en lo referente a esos mercados, y no vale como disculpa, como bien pueden atestiguar Yelp, TripAdvisor o muchos otros. El d√≠a que¬†alguien en Google opina que tu negocio es interesante y decide sacar algo parecido ‚Äď o adquirirlo ‚Äď y promocionarlo en posiciones exclusivas de privilegio en el buscador que todo el mundo utiliza, est√°s muerto. Se acab√≥ toda posibilidad de competencia real.

Segundo, que no todos los usuarios tenemos la misma opini√≥n que tiene Google sobre sus productos. La perspectiva de Google es la de ‚Äúmi ni√Īo es guap√≠simo y tienes que tener una foto suya en tu cartera y en tu despacho‚ÄĚ, cuando muchos usuarios, por guapa que nos pueda parecer la criatura, no tenemos especial inter√©s en tenerlo ah√≠. Si me preguntan a m√≠, defender√≠a sin ning√ļn g√©nero de dudas que prefiero el buscador del principio, con protagonismo absoluto de los resultados org√°nicos, y que podr√≠a llegar a aceptar algo de publicidad siempre y cuando sea respetuosa. Pero que los productos de Google (mapas, comparadores, etc.) deben mantenerse a un clic de distancia, donde pueda consultarlos si lo deseo, pero sin ‚Äúcontaminar‚ÄĚ el espacio dedicado a mis resultados naturales. Si a Google no le gusta, lo siento mucho, pero yo recuerdo perfectamente como en su momento, hace muchos a√Īos, escog√≠ Google sobre otros buscadores¬†precisamente¬†por la calidad de sus resultados org√°nicos. Es que resulta que lo que yo quiero son mis resultados org√°nicos, y un algoritmo que los escoja cada vez mejor, no un mont√≥n de productos que los sistematicen por m√≠. Lo siento, pero rechazo que Google me trate como a un idiota que no sabe encontrar su camino en un listado de resultados. Lo que le pido a Google es que su algoritmo sea lo mejor posible y que me entregue sus resultados como yo quiero, sin editorializar.

¬ŅEl segundo problema, a mi juicio todav√≠a mayor? Que a Google, lo que opinemos los usuarios¬†le da exactamente igual. Que como ya demostr√≥ ayer con la retirada de Google Reader, un producto que muchos usuarios apreci√°bamos especialmente, la empresa carece de la flexibilidad suficiente como para reconsiderar su estrategia. En Google la estrategia la formulan unos se√Īores muy sabios, la escriben en una piedra, y ya no se puede modificar. Si los usuarios muestran su disconformidad, da lo mismo, porque despu√©s de todo,¬†solo son usuarios, ellos qu√© van a saber‚Ķ ¬°si muchos de ellos¬†ni siquiera¬†son ingenieros!

Esa es la actitud de Google. La de una empresa que pretende¬†saber lo que quieres mejor que t√ļ mismo. Para todo lo dem√°s, te queda bloquear lo que te moleste en sus p√°ginas de resultados con¬†AdBlock Plus, o irte a¬†DuckDuckGo. Que adem√°s, por cierto,¬†no almacena lo que buscas ni mucho menos se lo cuenta a la NSA‚Ķ

La preocupante evoluci√≥n de Google ¬Ľ El Blog de Enrique Dans.

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Categorías: internet