No se ahogue en un vaso de agua… ¡Aproveche la inundación!
(Por Anibal Litvin) Todos se quejan y tal vez con razón. Pero puede ser una gran oportunidad para pasar al frente si se prende en esta ola. Ponga en práctica esto y tal vez le llueva… el dinero.
Cambie su Audi 4 por un bote de goma con un patito en la proa. Le va a ser más útil y va a hacer una gran diferencia de guita.
Venda su playa de estacionamiento y ponga un amarradero de barcos y lanchas en medio de la Avenida Cabildo.
Si tiene una agencia para aprender a manejar, cambie el rubro: cursos para aprender a nadar. Para los más apurados… esquí acuático.
Haga el curso de bañero y salve gente en Pacífico por 5 pesos por cabeza. ¡En dos tormentas se hace millonario!
Sea un agente inmobiliario veloz. Ni bien empieza a inundarse venda departamentos en Villa Crespo con vista al río. ¡No espere la bajante porque si no pierde!
Junto a sus vecinos, alquile la calle Thames inundada para que practique el equipo olímpico ruso de nado sincronizado.
Curro buenísimo: venda a los comerciantes con negocios que se inundan, una manada de castores. Dígales que ellos le construirán un dique en menos tiempo de lo que sube el agua. ¿De dónde saca los castores? Y bueno, viejo, todo no le podemos decir…
Alquile globos aerostáticos para que la gente pueda viajar sobre el agua. Es como un colectivo aéreo. Fíjese que no los agarre la sudestada sino en lugar de terminar en el Obelisco… ¡aparecen en Cañuelas!
Pero la mejor idea es decirle al gobierno de la ciudad que no desagote nada, armamos una nueva Venecia y todos salimos con las góndolas cantándoles a los turistas. No se ría: no estamos lejos de esto.
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Categorías: humor