Curación por clonación: un debate sobre la dignidad humana
(Por Marta de Ramón Moral) La clonación terapéutica es una fuente de esperanza para millones de enfermos presentes y futuros. Sin embargo, la clonación humana, aunque sea con fines terapéuticos, es, para una gran parte de la sociedad, inmoral e ilegal.
Las “células madre” son el paradigma actual de la curación; son células que tienen el potencial de convertirse en cualquier tipo de célula y producir tejidos y órganos sanos que sustituyan a los enfermos por autotrasplante. Se eliminan así los problemas de rechazo y se abren grandes expectativas en la regeneración de órganos como el hígado, el corazón o el cerebro.
La controversia que se suscita ante la manipulación de las células embrionarias es debida a la destrucción del embrión que, en teoría, podría haber llegado a convertirse en un ser humano. También hay “células madre” en tejidos adultos (médula ósea, músculo, médula espinal, cerebro) que no plantean los problemas éticos de las células embrionarias, pero que son mucho más limitadas a la hora de reparar los tejidos y órganos dañados.
Por un lado, desde los círculos científicos y los colectivos de enfermos, se defiende la investigación, incluso, en células embrionarias. Por ejemplo, M. J. Moraleda, portavoz de la Asociación Española de Familiares de Enfermos de Alzheimer, ha declarado que «apoya cualquier tipo de investigación que logre una mejora en la calidad de vida o en el retraso de la enfermedad» ya que, en su opinión, «ningún Estado Europeo está preparado para la avalancha de enfermos dependientes que el envejecimiento de la población arrojará en las próximas décadas».
Por otro lado, existe una resistencia ideológica basada en valores ético-religiosos y en la desconfianza de la utilización de la Ciencia. Hay rechazo a la manipulación científica de la vida y miedo a la clonación humana, ya que se podría traspasar el altruismo de la medicina y llegar a servir a intereses individuales o racistas porque no existen diferencias técnicas entre la clonación de individuos y la clonación terapéutica.
La situación actual es diferente según el país y el partido político que lo gobierne. Mientras que en Japón está autorizada la utilización de embriones para investigación en células madre, en USA, donde se realizó la primera clonación humana, el presidente Bush ha presentado una propuesta de ley para “prohibir la clonación humana con cualquier fin, incluyendo la clonación de embriones destinados a investigación o fines terapéuticos”. El Vaticano también se opone a todo tipo de investigación en este sentido.
En España, Bernat Soria, catedrático de Fisiología de la Universidad de Elche, quiso utilizar embriones humanos para comprobar los resultados de sus investigaciones sobre la diabetes realizadas en ratones. Como la ley lo prohíbe, ha decidido marcharse al extranjero con su proyecto de investigación. Se calcula que en 2025 los enfermos de diabetes dependientes de la insulina llegarán a los 350 millones en todo el mundo.
RECUADRO 1
Los embriones utilizados hasta ahora para la obtención de “células madre” han sido los sobrantes de los programas de fertilización “in vitro”, congelados desde hace más de cinco años, destinados a la destrucción. Pero la idea es llegar a trasplantar el núcleo de una célula de una persona enferma en un ovocito (constituyendo un embrión clónico) y extraer una célula en la fase de blastocito, es decir, cuando el embrión es una pequeña pelota de células sin diferenciar, capaces de dar lugar a todos los tejidos y órganos del cuerpo. En algunas enfermedades no bastará con realizar autotrasplantes, sino que habrá que corregir defectos genéticos y sustituir los genes anómalos por versiones correctas antes de la clonación.
RECUADRO 2
En 2003, en el Parlamento Europeo se aprobó una enmienda del conservador alemán Peter Liese, por la que los Estados miembros «deben prohibir» la «investigación» sobre clonación humana cuando su objetivo sea «la reproducción», pero también cuando esté «destinada a la creación de embriones humanos exclusivamente con fines de investigación» o «al suministro de células madre, incluida la transferencia de núcleos de células somáticas». Sin embargo, hace pocos días, el Ministro de Economía alemán Wolfgang Clement, defendió en el Parlamento de su país el levantamiento de las restricciones en la investigación con células madre para “crear una industria biotecnológica fuerte”.
Marta de Ramón Moral fue alumna del curso de Periodismo Científico de Periodismo.net
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Categorías: ciencia