Los extraños cambios de opinión de los argentinos
(Por Aníbal Litvin) No está mal cambiar de opinión si uno siente que se equivocó. No está mal varias el punto de vista. Pero en algunos casos, los argentinos cambiamos abruptamente, tanto que podemos contradecirnos en una sola frase. Veamos algunos casos de locura grupal:
Caso Brindisi: hace una semana Boca había perdido con Independiente. Comentarios: “se tiene que ir”, “el equipo es un desastre”, “como Bianchi no hay”. Luego Boca gana 6 a 0 a Vélez. Comentarios: “Brindisi genio”. El domingo Boca pierde con Central 1 a 0. Comentarios: “Si pierde un partido más, que se vaya”, “¡Es una calamidad”, “Brindisi no es para Boca”.
Caso Encuestas: Kirchner antes de viajar a Estados Unidos: en bajante. Luego de su viaje a los Estados Unidos: repunte de 10 puntos o más. ¿Qué hizo para subir tanto? Misterio pero subió. Aquí el misterio pasa por la conducta de los argentinos o por la conducta de ciertas encuestas.
Caso Menem: lo votaron en 1989, lo votaron en 1995, lo volvieron a votar en 1999 (menos, pero ganó en primera vuelta). Hoy, trate de encontrar a alguien fuera de Gostanián que haya votado a Carlos Saúl.
Caso Bielsa: repudiado durante 5 años. Gana una medallita y pasa a ser genio absoluto del universo. Renuncia y nos desilusiona, nos deja vacíos, nos frustra ¿Por qué? ¿Por qué nos quitó la chance de alabarlo/putearlo en el futuro? Difícil de explicar.
Caso Crisol de razas: Si le ponen un micrófono por delante, cada argentino es el menos racista del mundo. Si el coreano del autoservicio le queda debiendo 5 centavos la frase es “coreano #%@#*º#… así es como hacen la guita y después se la llevan toda del país por qué no se quedaron el Corea cagándose de hambre, qué vienen a llenarse la panza acá en la Argentina… (y sigue)” Traslade frases similares a hermanos de países limítrofes y otras razas y colores.
Caso Aníbal Ibarra: “Hay que votar a Ibarra”, “Que no gane Macri que es Menem”. Ibarra ganó y a los 3 meses la gente ya comentaba: “Este Ibarra es un desastre, no hace nada”, “Se cree que por pavimentar algunas calles hace las cosas bien”. Hoy le dicen cosas de todos los colores… Pero, ¿hace un año no era el mejor del mundo?
Caso programas de televisión: Caso recurrente. Todos dicen “tal programa es una basura”, “cómo puede ser semejante porquería…” y, sin embargo son capaces de describir al detalle lo que ocurre en el programa denostado. ¿Por qué no cambian de canal? ¿Por qué no apagan el televisor? Después, cuando el programa cae, la frase es: “por fin, porque ya era una vergûenza, ahora no lo miro más, pero estoy mirando tal otro que es una porquería, no puede ser…”, y así hasta el infinito.
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Categorías: humor