Un logo que funcionó
(por Rómulo Berruti) El éxito rotundo del film Patoruzito no había sido previsto por nadie. Sus productores -Patagonik, “Corcho” Rodríguez, etcétera-
apostaron a un producto atractivo que abriera de nuevo un camino para el largometraje argentino de dibujos, pero siendo muy cautos en los prónosticos. Sin embargo,el público aborrotó todas las salas. ¿Nostalgia o rigurosa actualidad?
Para mí, más lo segundo que lo primero. El personaje, como su predecesor el indio Patoruzú, fué y es todavía canonizado por al menos dos generaciones.
Pero la polvareda nacionalista que levanta con su caballito sintoniza con algunos gestos oficiales muy precisos y astutamente insertados en la ventana mediática de Kirchner: firmeza con el Fondo, control de las privatizadas de servicios, nuevas reglas de juego en la mesa de arena internacional.
El indiecito patagónico saltó a las pantallas en el momento justo y el inconciente colectivo lo consagró en las boleterías. A veces con picardía comercial bien calculada y otras sin tomar mucha conciencia del hecho, la pantalla nacional acompañó en varias oportunidades los golpes de timón de la política con películas nada políticas. Las primeras se perjudicaron con el oportunismo y las segundas en cambio capitalizaron la oportunidad. Entre ellas, este dibujo que regresa desde el fondo de un deslumbrante paraíso perdido: las revistas de historietas.
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Categorías: espectaculos