Sergio Langer: “Estoy bebiendo de las mieles del éxito”
Es el dibujante de “La Nelly”, el grotesco personaje de la tira de humor político del diario “Clarín”. Francotirador de la clase media, está orgulloso de su jubilada de barrio sin pelos en la lengua. Y por lo que dice, no está dibujado.
Entrevista a Sergio Langer realizada por Eduardo Nocera, alumno del Taller de Entrevista dictado por Aníbal Lítvin en Periodismo.net .
(Por Eduardo Nocera) Cada uno de sus dibujos de “La Nelly” dispara una perturbadora ambigüedad en el ojo del observador: causa una impresión de belleza y al mismo tiempo de repulsión. ¿La razón? Sergio Langer es un humorista gráfico diferente.
Los humoristas tienen fama de ser difíciles en el trato.
En general, los humoristas no son gente muy accesible. Yo soy un tipo divertido, tengo una predisposición a cagarme de risa de todo, pero a veces tengo mal humor y entonces soy bastante agreta y no termino nunca de ser un tipo optimista, salvo con mi familia y en mi intimidad. ¿Sabés qué pasa? La vida cotidiana es una constante generadora de problemas. ¡Pero tampoco soy el tipo que tuvo una vida trágica y se dedicó a hacer humor gráfico para exorcizar sus penas!
Langer dice que la injusticia que ve en la sociedad argentina lo hace ser un humorista corrosivo. “Me rebela la desigualdad”, perjura sintetizando su posición, y se ríe de su frase hecha. No tiene humoristas gráficos amigos pero tampoco está solo, su coequiper francotirador es el guionista Rubén Mira, co-autor intelectual de ese éxito que es la tira cómica (y políticamente ácida) “La Nelly”. Pero Sergio no cayó a la fama desde un paracaídas: es un arquitecto de 45 años que está en pareja y es padre de una chica de nueve años; es un artista que vivió en los Estados Unidos (emigró con la plata correspondiente a su indemnización, luego del cierre del diario Sur, donde trabajaba) y dibujó sobre política internacional en “Newsweek”, “The Miami Herald” y “Los Angeles Times”. A su regreso, en 1993, ayudó a fundar con 5000 dólares la mítica revista de arte y comics “Lápiz Japonés”, y colaboró en Revista Noticias, Página 12, La Prensa, Revista Fierro, diario Perfil (bajo las órdenes de Gerardo Rozín, y consiguiendo por su servicios otra suculenta indemnización), Suplemento Zona, de Clarín, Mística, Olé (“Con Rubén hacíamos una tira semanal que se llamaba Fair Play, que era la historia de un representante de futbolistas, una especie de Coppola barrial…”, recuerda), Revista Barcelona y… basta con ver cualquiera de sus “cuadraditos” para comprobar que su humor es catártico, y que ese humor a quemarropa (y no otro) lo instaló en la página de chistes del diario Clarín, hace un año.
¿En Clarín podés hacer catarsis de lo que te pasa?
Nooo…, no puedo tener bronca y poner al jefe de la SIDE con nombre y apellido, y darle un palo. Aparte, ¿cómo me haría una cosa así, ahora que estoy bebiendo de las mieles del éxito (se ríe a carcajadas)?
¿Es verdad que por la primera tapa de “Lápiz Japonés” te demandaron por 100.000 dólares?
Sí, me cayó un juicio que duró cuatro cuatro años. Pablo Jacoby, abogado de Memoria Activa, me defendió… Bueno, Pablo es un amigo de sus amigos, un hombre de códigos, como el Pato Pastoriza (lo dice irónicamente), y yo siempre tuve la fantasía de él me iba a defender en un juicio, y menos mal que fue en un juicio por un dibujo y no por una violación o un asalto. Lo que pasa es que yo había puesto el logo de la avena Quaker en la tapa de la revista, sin pedir permiso a la empresa, pero no sabía que había que pedir permiso para hacer un chiste con una marca. En fin, con el tiempo se vendieron todos los ejemplares. ¡Y pensar que los tipos querían 100.000 dólares por mala utilización de la marca…!
Cuando en Clarín se canceló la historieta CaZados, de Carlos Trillo y O’Kif, en su lugar comenzó La Nelly…
(Interrumpe) Se iba a llamar “Barrio Sur”, iba a ser una tira sobre la comunidad, pero el nombre no tenía gancho para nada… Y no queríamos desaprovechar esa gran posibilidad para Rubén y para mí. Era estar en el lugar de “El loco Chávez” y de “El Nene Montanaro”.
¿Cómo se hace “La Nelly”?
No se planteó como una tira política, las cosa era hacer una tira para toda la familia, y nos sentamos a pensar y salió, Clarín hizo encuestas y se convenció. Haciendo una tira diaria aprendés el oficio, te haces más popular, te humanizas, te hacés cargo de otra vida, acunás a tu personaje, le das de comer y te divertís con él, resulta sencillo, no tenés que hacerla, dejarla, volverla a pensar y quedar de cama, es algo más bien relajado. Yo capto la esencia de lo queremos decir, la dibujo, y después la pinta un colorista, Catriel Talarico.
¿Por qué gusta?
En un personaje del barrio que llega a ocupar un espacio mítico de “Clarín” cambiando el sentido de ese espacio – que a cualquier humorista le cuesta – , y sobreviviendo a ese cambio profundo. Por eso pegó y la gente te lo reconoce de dos maneras: o porque le gusta la tira o porque no le gusta, lo cual no está mal. Yo descubrí que el nivel de comprensión de la tira es absolutamente impredecible, y así tomé conciencia de que mi laburo es parcial, y el deseo narcisista de que todos te lean no solo no es real, sino que no es bueno para uno. Siempre a alguno no le va a gustar, y si es un éxito no va a depender de mi, porque yo me puedo sentar a escribir un best seller y no me sale… Esta tira aparece en un país pos 2001, y el mérito es no hacer una cosa light con la vieja mala del barrio. Nelly es un arquetipo, como cualquier Pocha, que va por la calle con su bolsita, esperando la oportunidad de chusmear.
¿Pero fue deliberado el hecho de que el dibujo sea grotesco, agresivo y feo?
Sí, y que sea una jubilada soltera que habla desde el barrio, una Susanita de Mafalda con treinta años más, aunque no sé qué opinará el maestro Quino… “La Nelly” se quedó soltera, no tiene laburo, y se enfrenta a problemas disparatados todo el tiempo. Estuvo a favor de la dictadura militar en el ‘78, fue alfonsinista en Semana Santa, se hizo menemista con la convertibilidad y viajó a Miami, dice lo que le sale del estómago y sabe con quién estar cuando empieza a pudrirse todo, y gráficamente es fuerte, pero sin tonos negros.
¿El chorizo de la tira es la encarnación del ser nacional?
Es el chorizo Fénix, el chorizo que habla de todo y que renace de las cenizas: tiene mucho de cómo somos los argentinos, y va a formar parte de la mitología criolla (se ríe).
¿“La Nelly” inclina la balanza en el debe y haber de tu vida?
Recorrí un camino, aunque hay un antes y un después de “La Nelly”, y en el último año mi vida es otra cosa. A veces me pregunto qué hubiera pasado conmigo si no hubiese salido la tira. ¿Yo hubiera seguido puteando que no era reconocido, pese a haber laburado tanto tiempo? “La Nelly” es un lugar de reconocimiento, y la punta para seguir creciendo, que eso es lo más importante.
MIRÁ QUIÉN ESCRIBE
Tiene cuarenta años y siempre fue un outsider. “Mi deporte predilecto es aborrecer”, confiesa. “Imaginate – continúa un hilarante Rubén Mira – , tengo como ídolo a Jorge Asís, que me parece un genio”. Y agrega: “Después de muchos años encuentro un lugar de donde decirle a todo el mundo: ‘¿Querés ver porque chamuyé tanto tiempo? Mirá La Nelly en la contratapa de Clarín’”. Al borde de ser el chanta al que no le gusta nada, Mira sabe que la pegó, al inventar la voz de La Nelly. “Destruí todas las oportunidades de mi vida de transformarme en lo que no quería ser, como ser un universitario ejemplar”, ametralla este buscavidas anarquista, dueño de un Mercedes Benz, novelista inédito, guionista de la nueva película de Sergio Renán, ex estudiante de Filosofía y autor del librito “Burroughs para principiantes”, un ser autodefinido como “el soltero más codiciado del lumpenaje de Almagro y la clase ABC 1, o sea, las chicas proge, de nivel”. ¿Pero de dónde salió el discurso de su criatura? “Del habla de la calle”, señala, y repasa el trato de “La Nelly” para con los políticos: “De Cristina adora sus ponchitos hechos en telares; con María Julia compartió la celda VIP y un jacuzzi con barros del Riachuelo, y a Menem le reclama la Ferrari. A Aníbal Ibarra lo tiene para el cachetazo. En cambio, suspira por Carlos Reutemann y Felipe Solá, y elige a De la Sota para una noche de fiesta con lencería erótica. Kirchner le da audiencia ¡transformado en un teletubbie! Los Fernández, Alberto y Aníbal, le parecen un monstruo de dos cabezas peronistas”.
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Categorías: medios