Elogio de la prensa amarilla

(por Teodoro Boot) Es notable. No habiendo real oposici√≥n ni traspies econ√≥micos al clima pol√tico lo “enrarece” la propia prensa que hoy aplaude el supuesto golpe de tim√≥n que habr√a dado Kirchner. Y si aplaude es porque est√° contenta. Me pregunto por qu√©.

Cuando la prensa habla de “clima pol√tico” o “demanda social” s√≥lo se refiere a s√ misma, a lo que la propia prensa cree que es ese clima pol√tico o cu√°l es la demanda social. A la larga, de tanto insistir, ese clima es trasmitido a una porci√≥n significativa (no num√©ricamente, sino por nivel de influencia) de la sociedad.

Por supuesto, hay versiones para el gran p√ļblico de esta manipulaci√≥n informativa donde el “clima pol√tico” no est√° dado por la intemperancia del presidente (rasgo de car√°cter que precisamente lo hace simp√°tico a las masas) sino por la sensaci√≥n de inseguridad. El noticiero de Am√©rica TV lleva adelante una campa√Īa: “Seguridad ya”. Cuando no hay hechos de sangre (lo que en realidad deber√a hacer reflexionar sobre lo pac√fica que es una ciudad de 10 millones de habitantes donde un d√a no hay hechos de sangre) el noticiero cubre su secci√≥n (muy destacada, a la que dedica entre 10 y 15 minutos) a mostrar c√≥mo alguna calle carece de la iluminaci√≥n adecuada. Todo esto hecho en forma ramplona, sensiblera y lacrim√≥gena, porque la prensa que hace hoy amarillismo no es aut√©ntica prensa amarilla. √Čsta exige ingenio y un trasfondo de complicidad entre el medio y el lector donde ambos saben que “no es en serio”. ¬ŅQu√© noticiero de los supuestamente “serios” y en realidad amarillistas se animar√a a titular como Cr√≥nicaTV la aparici√≥n de una extra√Īa ave -capaz que un cuervo- aparecida en una plaza de la ciudad: “Se tratar√a del famoso p√°jaro Uyuyuy”?

Eso es aut√©ntica prensa amarilla: no pretende informar sino con la informaci√≥n provocar un efecto, que tiene mucho de diversi√≥n y entretenimiento. Y es por eso que es una prensa dirigida a los sectores populares, para los que la lectura debe ser necesariamente diversi√≥n, entretenimiento y evasi√≥n. Todos los televidentes de Cr√≥nica sonrieron ese d√a, porque todos conocen la anatom√a (bolas grandes y patas muy cortitas) del legendario p√°jaro.

La prensa supuestamente seria hace amarillismo de la peor especie, porque finje informar mientras su prop√≥sito es provocar emociones y generar un estado de √°nimo. Y al no estar dirigida a los sectores populares sino a las clases medias promueve un monumental malentendido: como su p√ļblico cree que el sentido de las noticias no es entretener sino informar, se muestra propenso a tomarse en serio lo que no es en serio, pero tampoco es broma sino manipulaci√≥n sensible o ideol√≥gica. Ning√ļn lector de La Naci√≥n cree un rasgo de ingenio a un titular falso en primera plana como “El gobierno dar√° marcha atr√°s con el plan de seguridad” o ver√° una simp√°tica broma en el noticiero de Clar√n (canal 13) de ayer: “Al alza del dolar. Poco, pero preocupa”, con el subt√tulo aclaratorio: “La divisa estadounidense aument√≥ dos centavos”.
Cuando anuncia la aparici√≥n del p√°jaro Uyuyuy Cr√≥nica TV es el √ļnico canal de noticias serio de la televisi√≥n argentina.

La manipulaci√≥n amarillista es tan evidente para los extranjeros que el vicepresidente de Colombia (que no es precisamente una sensiblera paloma progresista) se mostr√≥ “horrorizado” por el tratamiento que los medios argentinos dan a las noticias policiales, particularmente a los secuestros. “Ponen presi√≥n sobre la polic√a, que necesita trabajar tranquila”, dijo ayer en una entrevista, “y crean una sensaci√≥n de inseguridad que no se relaciona con la realidad”, finaliz√≥, casi citando a K.

Me pregunto si hay prop√≥sitos ulteriores e inconfesables en el modo de informar del periodismo argentino. Y me lo pregunto porque observo ese mismo mecanismo en el periodismo deportivo. √önicamente para la prensa el regreso de la selecci√≥n argentina de Lima fue un “Regreso sin gloria” y su desempe√Īo en la Copa Am√©rica un “fracaso” o una “frustraci√≥n”. De la misma manera, en estos d√as se le exige al seleccionado que como m√nimo traiga de Atenas la medalla de oro, como si fuera lo m√°s natural del mundo, como si alguna vez un seleccionado argentino de f√ļtbol hubiera ganado una medalla ol√mpica.

A ning√ļn entrerriano en sus cabales se le pasar√a por la cabeza que el casi seguro asesinato de la pibita de Paran√° podr√a poner en riesgo al gobernador Busti. Sin embargo, parece de lo m√°s natural del mundo que “el clima de inseguridad” haga trastabillar al presidente de la Naci√≥n.

El “clima de inseguridad” que menean diariamente los medios es, curiosamente, por definici√≥n, su propia obra. Y sucede que o bien hay un cerebro perverso detr√°s de esto, un Dr. Strangelove de los medios, o hay mucha falta de imaginaci√≥n. Los medios no reflejan la realidad sino que se citan entre s√, de manera tal que provocan la sensaci√≥n de estar ante “olas”: ola de violencia, ola de secuestros. Dos casos de hepatitis dan, por efecto de repetici√≥n, la impresi√≥n de ser una epidemia. Hubo una “ola de robos de beb√©s” que pas√≥ sin pena ni gloria ni ulteriores consecuencias. Hay una “ola de transplantes” o de gente que necesita ser trasplantada. Parecen tantos que uno se pregunta si los argentinos no estaremos siendo v√ctimas de una dolencia gen√©tica que vuelve in√ļtiles nuestros √≥rganos.

Pero volviendo a lo que motiva estas l√neas, el “clima pol√tico enrarecido” que hoy todos los medios anuncian como felizmente superado ¬Ņpor qu√© se produce? ¬ŅDe d√≥nde sale? ¬ŅQu√© realidad refleja? ¬ŅDe la convicci√≥n de los periodistas, convertidos en or√°culos de la sociedad, o del inter√©s de alg√ļn sector econ√≥mico? ¬ŅCu√°l ser√a √©ste que antes de la salida de Beliz estaba tan inquieto y luego de su reemplazo y de las “lineas” que el gobierno tira al redicalismo y al pejotismo se muestra tan aliviado? ¬ŅEra acaso Beliz el genio mal√©fico que llevaba a K a un camino de confrontaci√≥n? Parece que hubiera bastado su reemplazo para que desapareciera la “escalada de violencia”, a pesar de las cuatro o cinco marchas piqueteras que el d√a de ayer enquilombaron a la ciudad de Buenos Aires.

Tengo miedo de que hayamos traspasado definitivamente el umbral de la realidad. Ya era bastante con que s√≥lo ocurriera en la realidad lo que reflejaba la prensa. ¬ŅC√≥mo manejar el hecho de que la prensa se haya convertido en LA realidad, la sociedad sean los medios y los periodistas sus √ļnicos int√©rpretes?

Alguien se est√° volviendo loco en este pa√s. Y no creo ser yo.

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Categorías: politica