Suplicios mediáticos que acechan a los argentinos
(Por Aníbal Litvin) A uno le puede pasar una desgracia. Uno se siente mal, uno no sabe cómo actuar. Pero es entonces ¡què sucede lo peor! Aparecen los suplicios mediáticos para volver nuestra vida aún más espantosa. Ojalá que a usted nunca le pase nada porque si no tendrá que soportar algo de esto.
-Guardias periodísticas las 24 horas
Uno no puede más: tiene un hijo secuestrado, le robaron, un familiar recibió un disparo. Y no puede salir de su casa porque si amaga hacerlo, un batallón de micrófonos penetran en su esófago, además del batallón de preguntas remanidas y estúpidas que taladran sus oídos. Es como estar secuestrado por los propios medios. ¡Fabuloso!
-Visita de personalidades que se solidarizan
Viene el diputado tal a traer palabras de aliento, el emisario del comisario, el representante del gobernador. Todos tocan el timbre para… ¿para qué? Y encima se fijan bien que estén todos los medios en el momento que, compungidos, tratan de entrar a la casa. Coctel fatal: guardia periodística y personalidad que quiere aprovechar el momento.
-Conjeturadores varios
Uno tiene el hijo secuestrado o algo tan doloroso como eso. Si prende la tele, en cada canal está el conjeturador de turno. “Parece que…” “En las próximas horas…” “Se acercaría el desenlace…” son sus frases predilectas. Todos los días conjeturan algo nuevo: es entendible, con algo hay que llenar pero no con cosas como “Es posible que no hallen con vida a tal o a cual”. ¡Patético!
-Mesas redondas
Supongamos que usted utiliza un medio televisivo para que, a pesar de su desesperación, usted envíe un mensaje a los secuestradores o exponga su dolor para que alguien tome conciencia de lo que está pasando en el país. Pero ¡mágicamente! lo ponen en una mesa redonda con el sacerdote de turno, dos opinadores mediáticos, un sindicalista, la esposa de Castells, algún ministro y un imitador de Kirchner. Y todos se ponen a opinar tranquilamente total el dolor es solamente suyo. ¡Qué lindo!
-Averiguación de antecedentes y exposición pública
A usted le pasa algo o le secuestran un ser querido. Entonces aparece la biografía suya, de su familia, de su tía loca, de su tatarabuelo suicidado, de un primo que chocó en una esquina, de un amigo que le contestó mal a la maestra cuando en cuatro grado. Toda su vida se expone como datos inútiles de un caso que pasa por otro lado. ¡Maravilloso!
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Categorías: humor