Crimen de carŠcter complejo

Esta es una investigaci√≥n muy completa realizada por una colega salvadore√Īa sobre el misterioso final del poeta y revolucionario Roque Dalton. Es un trabajo que indaga en el tr√°gico destino de Dalton, fusilado por sus propios compa√Īeros de la guerrilla. Los testimonios de sus familiares y compa√Īeros de entonces dan vida a una investigaci√≥n profunda que ilumina zonas oscuras de los √ļtlimos d√as de Dalton y explica el por qu√© de su muerte sin dar por acabadas las versiones que han circulado en torno a su muerte. Monti ha sido una destacada alumno del curso de Periodismo de Investigaci√≥n y su compromiso y profesionalidad quedan plasmados en este trabajo.

(Por Caterina Monti) El poeta salvadore√Īo Roque Dalton fue asesinado en su pa√s el 10 de mayo de 1975. Han pasado casi 30 a√Īos desde la infortunada fecha, y todav√a se sigue indagando, a nivel literario y period√stico, sobre los diferentes elementos que rodean el crimen. Esto, debido a que sus asesinos no han dado declaraciones dignas de tomarse en serio, y a irregularidades en torno a la investigaci√≥n formal que se hizo del mismo. En v√as de desenmara√Īar el caso, a continuaci√≥n un aporte.

Transcurre el a√Īo de 1953, y en los Tribunales del Destino se emite sentencia de muerte contra Roque Dalton Garc√a… S√, contra ese poeta del que tanto se escribe y habla, “el hijo del millonario gringo y de la modesta enfermera salvadore√Īa”… ese Roque.
Transcurre el a√Īo de 1953, Roque Dalton ha partido a Chile porque quiere estudiar leyes. Su familia le ha facilitado los estudios en la Universidad de Chile y todo marcha normalmente hasta que la revista universitaria para la cual colabora le asigna una tarea, entrevistar al muralista mexicano Diego Rivera, quien se encontraba de paso por ese pa√s participando en un Congreso de Cultura. “¬ŅTanto a√Īo de ser un imb√©cil?”, es posiblemente el pensamiento recurrente en la cabeza de Roque despu√©s de ser echado por Rivera – sin derecho a terminar la entrevista, por su calidad de “imb√©cil”, claro- . Dalton documenta m√°s tarde este encuentro, “(…). Entonces √©l me pregunt√≥, con aquella manera exuberante que ten√a, que cu√°ntos a√Īos ten√a yo. Yo le dije que 18 a√Īos. Entonces me pregunt√≥ que si yo hab√a le√do marxismo. Yo le dije que no. Entonces me dijo que ten√a yo 18 a√Īos de ser un imb√©cil. Y entonces me ech√≥. (…)”.

La provocaci√≥n de Rivera activa y marca el rumbo del pensamiento pol√tico de Roque Dalton, pensamiento que su amigo y compa√Īero de lucha pol√tica, Dr. Fabio Castillo Figueroa, califica de “claro y cient√fico”, y a la vez pensamiento pol√tico que se convierte en el m√≥vil principal de sus asesinos para desaparecerlo el 10 de mayo de 1975.
Antes de la conversaci√≥n con Diego Rivera, Roque Dalton era un sobresaliente – y muchas veces irreverente – estudiante, cat√≥lico a√ļn, al cual le gustaba escribir y colaborar en una de las publicaciones universitarias. Pol√ticamente, dec√a identificarse con los social – cristianos.
En fin, once meses dura su estad√a en Chile. Regresa a su pa√s, El Salvador, ya con algunos conocimientos marxistas. Dalton no volver√° a ser el mismo. Nacen dentro de √©l poes√a y pensamiento pol√tico, de manera simult√°nea e inseparables por siempre para poder existir y desarrollarse, o como se expresara al respecto la poeta Claribel Alegr√a, “Sus musas gemelas: poes√a y lucha revolucionaria”.

Un pensamiento que no tuvo cabida
M√°s que el cuerpo, el objeto del exterminio, por parte de los enemigos de Dalton, fue su pensamiento pol√tico. Y enfatizo “enemigos” porque en esa categor√a no s√≥lo caben los que luchaban en contra de la Revoluci√≥n Latinoamericana, para quienes ese pensamiento significaba una amenaza poderosa, sino tambi√©n los asesinos que hasta la fecha se les sigue llamando “compa√Īeros de lucha”.
Hubo, sin embargo, un verdadero amigo de lucha de Roque Dalton, cuyo testimonio aclara mucho m√°s la posici√≥n pol√tica de Dalton, y no s√≥lo la aclara sino que le a√Īade un valor m√°s al poeta revolucionario, quien no s√≥lo quer√a la Revoluci√≥n sino que plane√≥ su aplicaci√≥n de manera cient√fica en el pa√s. Su asesinato abort√≥ el proyecto. Lo que los grupos armados de izquierda, fuertes militarmente, pero d√©biles intelectualmente, lograron fue una guerra de diez a√Īos que dej√≥ una p√©rdida de casi 100,000 personas, da√Īos mentales, sociales y econ√≥micos irreparables, en fin muy pocos resultados verdaderamente revolucionarios. El plan no era ese.
Ese amigo de lucha es el Doctor Fabio Castillo Figueroa, quien fue Rector de la Universidad de El Salvador de 1963 a 1967, y dice, “S√© cosas de Roque que tienen que ver con su asesinato, que nunca he comentado. Es bastante al final de su vida que tuvimos una relaci√≥n m√°s cercana. Una amistad relacionada con su participaci√≥n pol√tica. Ciertamente conoc√ a Roque en una √©poca muy importante de la vida, conoc√ las facetas importantes y no importantes en la vida de Roque, quiz√°s la m√°s cercana relaci√≥n que tuve con √©l fue cuando yo era Rector en la UES. Fue el periodo en que tuve m√°s actividad pol√tica. Cuando lo conoc√ detect√© un error de Roque debido a su desesperaci√≥n, lo que provoc√≥ su captura en 1965… por imprudente. Era un individuo de gran ingenio que usted lo puede detectar en sus libros y escritos. Muy claro pol√ticamente. No era un bohemio como lo quieren hacer ver, era un cient√fico. Desde que empec√© a tener relaci√≥n con Roque descubr√ en √©l una persona muy inteligente, muy capaz de comprender y ver las cuestiones pol√ticas con mucho acierto. Fue precisamente por su inteligencia, por su clara apreciaci√≥n de las cuestiones pol√ticas que ocasionaron sus criticas muy severas a las posiciones equivocadas de otros miembros de las organizaciones pol√ticas. Es la inteligencia y clarividencia de Roque la que disgust√≥ a ciertas personas dentro de una organizaci√≥n pol√tica, que ten√a mucha autoridad pero poca inteligencia, poca inteligencia y poco acierto en sus posiciones, cosa que produc√a resentimientos. Era dif√cil para esas personas entender la inteligencia de Roque. Eso no le gusta a las personas que no tienen igual nivel de capacidad y de comprensi√≥n”.
Roque Dalton viaja por primera vez a La Habana en 1961, ciudad a la que regresa a vivir por un a√Īo entre 1962 y 1963, pasa por Inglaterra y M√©xico antes de volver a El Salvador en 1964, ocasi√≥n en que es capturado, logra salir de la c√°rcel y se va para Praga en 1965, en donde vive hasta 1968, sin dejar de viajar por Cuba, M√©xico y posiblemente otros pa√ses. A mediados de 1968 Roque regresa a Cuba y solicita formalmente su separaci√≥n del Partido Comunista Salvadore√Īo (PCS), quienes no coincid√an con su, ya para esas alturas, s√≥lida posici√≥n pol√tica de alcanzar la Revoluci√≥n por medio de la lucha armada, el PCS segu√a apost√°ndole a las elecciones. Varios autores comentan que Roque siempre tuvo la inclinaci√≥n por la lucha armada, y se habla de esta postura “violenta” cual fuera una predisposici√≥n natural en la personalidad en Roque Dalton. Nada m√°s lejos de la verdad, y es que para entender el pensamiento pol√tico de Roque hay que entender primero que no era un hombre de consignas, sino un hombre de ciencia. Antes y despu√©s de su ruptura con el PCS, durante este largo periodo fuera del pa√s entre 1965 y 1973, Roque Dalton estuvo de cerca y directamente involucrado con la vida pol√tica de El Salvador, y no precisamente a trav√©s del PCS.
Castillo y Dalton tienen un encuentro en Cuba, antes de 1966, “En una oportunidad, ya conoc√a a Roque, viaj√© a La Habana, lo vi inmediatamente que llegu√©, y en una conversaci√≥n, el primer d√a o al d√a siguiente, me hizo una pregunta, que estaba relacionada con informaciones falsas sobre mi persona, y me pregunt√≥, ‘Rector, ¬Ņes cierto que usted fue expulsado del PCS?’. ‘No pude haber sido expulsado porque nunca fui miembro del Partido Comunista Salvadore√Īo’, le contest√©. ‘S√’, me dijo, ‘me parec√a muy raro, error suyo, haberse hecho miembro, y error de las personas que trataron de incorporarlo’”. El doctor asegura que esa informaci√≥n err√≥nea ven√a del PCS y que no ha sido la √ļnica vez que han lanzado informaciones falsas sobre su persona.
Es desde esa ocasi√≥n que Dalton y Castillo se dan cuenta que ten√an mucha coincidencia en la evaluaci√≥n de la situaci√≥n pol√tica en El Salvador y en la evaluaci√≥n de la actividad de los distintos grupos pol√ticos. Eso los lleva a realizar un trabajo experimental conjunto en 1966 y 1967. “Hicimos un trabajo de evaluaci√≥n de las posiciones pol√ticas que deb√an ser impulsadas para el √©xito de la lucha pol√tica a favor del pueblo. En 1966, tuvimos una relaci√≥n interesante de an√°lisis muy cuidadosa del planteamiento pol√tico del Partido Acci√≥n Renovadora, PAR. Juntos gestamos la campa√Īa electoral presidencial de 1966-1967. Esa campa√Īa tuvo un resultado muy importante determinando la orientaci√≥n de sectores mayoritarios del pueblo”.
La campa√Īa pol√tica electoral a la que se refiere Castillo estaba orientada a llevar al PAR a la presidencia, elecciones que se realizar√an el 5 de marzo de 1967. Dicha campa√Īa da inicio el 4 de noviembre de 1966, y seg√ļn Castillo ten√a una orientaci√≥n pol√tica muy importante, la cual produjo una gran movilizaci√≥n nacional a tal grado que a sabiendas que no llegar√an a la presidencia por esa v√a, no por falta de aceptaci√≥n entre las mayor√as sino por la represi√≥n del gobierno, la gente a√ļn as√ lleg√≥ a tener esperanzas de ganar. “Se les indic√≥ que no deb√an tener esperanzas, que no era posible ganar, sin embargo mucha gente debido a la importancia de la movilizaci√≥n pol√tica crey√≥ que era posible, no teniendo una compresi√≥n clara de cu√°l era la situaci√≥n”, se√Īala Castillo. La represi√≥n fue tan grande como se supon√a iba a ser, y el 5 de marzo subi√≥ al poder Fidel S√°nchez Hern√°ndez del Partido de Conciliaci√≥n Nacional.
Las experiencias vividas durante ese periodo de represi√≥n son dignas de un art√culo aparte. Sin embargo, cabe se√Īalar que la conclusi√≥n m√°s importante que se sac√≥ de dicho proceso experimental es: las mayor√as apoyan el modelo revolucionario, pero es imposible lograrlo a trav√©s de las elecciones. La organizaci√≥n represiva de la √©poca, al mando del general Alberto “chele” Medrano, hombre que m√°s tarde se comprob√≥ pertenecer a la planilla de asalariados de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, no s√≥lo destruy√≥ la imprenta contratada por el PAR para imprimir su material de campa√Īa, sino que consigui√≥ el aval del obispo de la di√≥cesis de San Vicente para excomulgar a todos los simpatizantes, colaboradores, en fin gente que votar√a por el PAR. Adem√°s, cancel√≥ un programa de radio llamado “El despertar campesino”, entre otras actividades de represi√≥n. A√ļn as√, indica Castillo, la gente se moviliz√≥, y de no ser por fraude electoral, el gane era seguro. Tanto terror se le tuvo por parte del gobierno a la movilizaci√≥n que caus√≥ el PAR, que despu√©s de esas elecciones se cancel√≥ su registro oficial como partido pol√tico, alegando que su programa apoyaba principios “contrarios a la Constituci√≥n” tal como el plan de reforma agraria, esto seg√ļn lo report√≥ el 17 de noviembre de 1977 un informe de la Comisi√≥n Interamericana de Derechos Humanos.
Contin√ļa Castillo, “Vienen las elecciones y se da fraude electoral, y la gente qued√≥ con la impresi√≥n que el pueblo tuvo la oportunidad de ganar, pero que la represi√≥n impidi√≥ que ganara. Despu√©s de las elecciones se estableci√≥ la tesis ‘nunca vamos, por medio de las elecciones a ganar la presidencia y realizar los cambios econ√≥micos y pol√ticos en el pa√s’. Ese era el pensamiento. No estuvimos a punto de ganar. Muchos dirigentes est√°bamos claros que no se iba a ganar, pero que se har√a un trabajo pol√tico de concientizaci√≥n de la poblaci√≥n. Despu√©s de las elecciones contin√ļa el trabajo pol√tico en todo el pa√s, haciendo divulgaci√≥n sobre distintos temas econ√≥micos, educacionales y pol√ticos y en las conferencias, charlas y reuniones que hac√amos generalmente bajo techo en casa de algunos de los simpatizantes, se manifestaba el deseo de armarse para luchar y se les dec√a que eso no era posible, que era necesario antes tener la organizaci√≥n pol√tica a nivel nacional, pero la gente luchaba por rebelarse, tuvimos que contenerlos porque quer√an levantarse a luchas que no conducir√an a nada bueno, ni a nada positivo. Esto tiene que ver con las posiciones de Roque Dalton despu√©s de las elecciones.”
Esta campa√Īa experimental y sus resultados determinaron entonces la posici√≥n y participaci√≥n pol√tica de Roque, “hay que luchar pero hay desarrollar la organizaci√≥n pol√tica, los fusiles no se manejan ellos solos, los fusiles tienen que ser manejados por la organizaci√≥n pol√tica”. Fue una posici√≥n que tom√≥ producto de arduo estudio a trav√©s de muchos a√Īos y de un experimento concreto como fue la campa√Īa del PAR durante 1966-1967 y los resultados electorales en 1967. No es casualidad su decisi√≥n de separase definitivamente del PCS en 1968, y no se trat√≥ de un “arrebato de violencia” ingresar al Ej√©rcito Revolucionario del Pueblo, ERP, en diciembre de 1973. Dalton ingres√≥ al pa√s con el seud√≥nimo “Julio Dreyfus”, pero se moviliza entre los miembros del ERP como “Julio Delfos Mar√n”.
“Entonces, para participar en la organizaci√≥n pol√tica de la gente es que Roque cambia de rostro, un rostro desconocido que le permiti√≥ movilizarse, vino transformado quir√ļrgicamente. Roque consider√≥ que el ERP era la organizaci√≥n que hab√a alcanzado un mayor desarrollo, y √©l form√≥ parte de esa organizaci√≥n, ingres√≥, lo aceptaron, e hizo una lucha dentro de esa organizaci√≥n con una visi√≥n pol√tica correcta. Esa organizaci√≥n, por otro lado, naci√≥ con lo que algunos calificamos de desviaci√≥n militarista, y fueron los que terminaron con la vida de Roque y con la vida de otras personas como Pancho, un obrero guatemalteco serio e inteligente”.
¬ŅQu√© buscaba Roque alcanzar a trav√©s de todo ese proceso de Revoluci√≥n? La respuesta es muy sencilla y muy √ntimamente expresada a trav√©s de un ejemplo concreto en una carta que Roque manda a sus hijos desde la clandestinidad antes de regresar al pa√s quir√ļrgicamente transformado en 1973: “En el nuevo mundo no se dejar√° de estudiar m√°s y m√°s. Antes, con las concepciones del capitalismo un muchacho entraba a estudiar medicina, por ejemplo, para hacerse una posici√≥n social, sal√a de la Facultad con el t√tulo que lo capacitaba para poner una cl√nica y dedicarse a ganar dinero a costa de las enfermedades. A partir de entonces su estudio era simplemente para ponerse al d√a, para no perder prestigio al quedarse atr√°s, etc. Esa concepci√≥n ya no sirve. (…). El m√©dico revolucionario no se puede conformar con el t√tulo, sino que deber√° estar listo para enfrentar los problemas todos de la salud de su pueblo: seguir√° siendo siempre un estudioso, un investigador.” Habr√a que preguntarse si sus asesinos en realidad estaban luchando por el mismo fin.
Cabe mencionar en este punto que no sólo Castillo atestigua del carácter estudioso e investigativo de Roque Dalton. El mismo Dalton recuperó la memoria de la revolución
salvadore√Īa de 1932, orientada por Farabundo Mart√, en largas entrevistas con Miguel M√°rmol, uno de los pocos sobrevivientes del proceso, cuyo fruto dej√≥ plasmado en su libro “Miguel M√°rmol”. Dalton estudi√≥ Antropolog√a en la UNAM en M√©xico, adem√°s de sus estudios en Leyes en Chile y El Salvador, y se caracteriz√≥ por ser un incansable investigador de los movimientos revolucionarios alrededor del mundo. Dej√≥ una serie de ensayos que plantean diversos temas pol√ticos y sociales.
Fabio Castillo Figueroa vivi√≥ muchos exilios entre 1960 y 1991, a√Īo en que regresa definitivamente a El Salvador. Cuando Roque muere, √©l viv√a en San Jos√©, Costa Rica. Su √ļltimo encuentro con Roque fue en Santiago de Chile para el d√a de Noche de A√Īo Nuevo de 1972. En dicha ocasi√≥n celebraron juntos la ocasi√≥n, en compa√Ī√a de Regis Debray. Regis Debray no cre√a que El Salvador pudiera generar un movimiento revolucionario importante debido a ser un pa√s muy peque√Īo; Roque y Castillo coinciden en que la lucha independiente de El Salvador no lo conseguir√a, pero s√ la lucha regional como Centroam√©rica unida. Esto explica por qu√© Dalton tuvo relaci√≥n e intenciones de afiliaci√≥n en otros partidos revolucionarios centroamericanos, como el guatemalteco Ej√©rcito Guerrillero de los Pobres, EGP.

Entonces, vino el final…
Se supone que uno, dos o m√°s disparos… en no se sabe qu√© parte o partes del cuerpo, acabaron la madrugada del 10 de mayo de 1975 con la vida de Roque Dalton. Su cuerpo no pudo dar testimonio de los hechos porque nunca fue encontrado, as√ que incluso la confirmaci√≥n de su muerte se remite a los testimonios de los asesinos directos, que dicho sea de paso s√≥lo uno de ellos, Joaqu√n Villalobos, ha emitido una declaraci√≥n p√ļblica al respecto, en 1993, en entrevista con Juan Jos√© Dalton, periodista e hijo de Roque. A√ļn as√, sus declaraciones, que las emite en nombre de la organizaci√≥n responsable, est√°n lejos de ser precisas y esclarecedoras. “Fue una decisi√≥n de la direcci√≥n de esa √©poca de 1975 que son, tendr√a que hacer una precisi√≥n, pero por ahorita me recuerdo de Alejandro Rivas Mira, Jorge Mel√©ndez, Vladimir Rogel, Alberto Sandoval y otro compa√Īero de seud√≥nimo Mateo y yo. Probablemente se me han quedado un par de nombres m√°s…”. Aparte de proveer de una lista de “responsables” admite que Dalton fue fusilado, pero antes fue llevado a una especie de juicio al que califica de “juego”, en el que Dalton se√Īalaba que estaban cometiendo un error, que deb√a investigarse m√°s. Villalobos, tambi√©n dijo que √©l estuvo presente durante la ejecuci√≥n, pero no precisa qui√©n o qui√©nes lo hicieron, y tampoco niega que fue √©l mismo. Adem√°s, admite que Dalton se opuso a su ejecuci√≥n “en el sentido de se√Īalar que no, que eso iba a ser un grav√simo error, que era una injusticia”. Tambi√©n confiesa que se le dio a conocer a Dalton de qu√© se le acusaba, pero sin oportunidad de defenderse. “Del cuerpo no se sabe nada, es muy dif√cil despu√©s de tantos a√Īos… bla, bla, bla, mucho tiempo, bla, bla, bla…. porque bla bla bla… aquel momento de inmadurez, pero no fue la CIA desde afuera, no ten√an esa capacidad de infiltraci√≥n, bla, bla, bla, en fin un error”.
Ese fue el aporte testimonial de Joaqu√n Villalobos, ejecutor y/o testigo presencial del supuesto fusilamiento de Roque Dalton, y prometi√≥ que en el futuro la organizaci√≥n dar√a m√°s luz acerca del caso, pero ya pasaron diez a√Īos desde el d√a de esa promesa y no lo han hecho. Por su parte Eduardo Sancho, quien estuvo con el ERP hasta el 1 de mayo de 1975, responsabiliza de la decisi√≥n a tres personas: Alejandro Rivas Mira principalmente, Vladimir Rogel y Joaqu√n Villalobos. De ellos, como se explic√≥, s√≥lo Villalobos ha dado una declaraci√≥n p√ļblica en nombre de la organizaci√≥n. El paradero de Alejandro Rivas Mira es desconocido para el p√ļblico general. Rogel est√° muerto. Meses despu√©s del asesinato de Roque, Rivas Mira huy√≥ con su novia, Ang√©lica Meardi, una ex profesora del Instituto de la Colonia Guadalupe de Soyapango, quien en su adolescencia form√≥ parte de la Juventud del PCS. Adem√°s de llevare a su Meardi, se llev√≥ el dinero del ERP, se calcula que un par de millones de d√≥lares producto del secuestro de Roberto Poma. Hasta la fecha Rivas Mira no ha dado la cara ni una explicaci√≥n, a lo que Eduardo Sancho le invita a hacer, dado que la organizaci√≥n ya lo perdon√≥, “Rivas Mira est√° vivo, √©l fue uno de los fundadores del ERP y jug√≥ un papel muy importante en la primera parte, era muy inteligente, pero creo que all√ tal vez fall√≥, (en matar a Roque), y se lleg√≥ a inventar eso (las acusaciones contra Roque). El conoce todo esto y le mando y solicito que mande una carta. Nosotros lo perdonamos de antemano, desde hace muchos a√Īos, pero es necesario su testimonio”, declar√≥ Eduardo Sancho.

Los √ļltimos d√as
Se pueden reconstruir los hechos que precedieron al supuesto fusilamiento de Roque Dalton y su compa√Īero Armando Artiga, de seud√≥nimo Pancho, esto a trav√©s del reporte publicado por la Direcci√≥n Nacional de la Resistencia Nacional (R.N.) y la Comisi√≥n Militar de las Fuerzas Armadas de Resistencia Nacional (F.A.R.N.) en marzo – abril de 1976, conjuntamente con algunas de las actuales declaraciones de Eduardo Sancho, segundo al mando del ERP hasta el 1ļ de mayo de 1975, de manera personal y a trav√©s de su libro autobiogr√°fico “Cr√≥nicas entre los espejos”:
Cae la noche del 13 de abril de 1975. El Ej√©rcito Revolucionario del Pueblo, ERP, procede a la captura de Pancho, miembro del ERP y jefe del taller de explosivos. La camarilla militar del ERP provoca una situaci√≥n espec√fica para que el explosionista se comporte de manera inapropiada, dando lugar a que la misma camarilla militar juzgue el hecho como de “rebeld√a militar”. Se le captura y dos horas despu√©s es arrestado Roque Dalton, conocido dentro del ERP como Julio Delfos Mar√n. Vladimir Rogel ordena inicialmente el arresto, el cual fue calificado de “domiciliario de dos d√as”. Roque regresaba de entrenar a unos obreros guerrilleros en el uso de armas cortas y granadas hechizas, las cuales deb√an ser entregadas al jefe de operaciones al finalizar la pr√°ctica, pero no lo hace alegando que termin√≥ tarde el ejercicio ya que ven√an de unas laderas entre San Mart√n – Ilopango. Los arrestos se dan dentro de un ambiente tenso de debate entre dos posiciones pol√ticas dentro de la organizaci√≥n, el cual se hab√a iniciado semanas atr√°s. Ese mismo d√a, adem√°s de las dos capturas mencionadas, se decreta el arresto para los miembros de la Direcci√≥n Nacional y en menos de 24 horas se convoca a “Consejo de Guerra” contra Pancho y Roque. Alejandro Rivas Mira se autonombra “jefe pol√tico de la organizaci√≥n”, negando a la Direcci√≥n Nacional, la cual estaba reunida en ese momento por estado de emergencia, su capacidad y autoridad para impedirle al Estado Mayor la realizaci√≥n de un Consejo de Guerra. Niega a la Direcci√≥n Nacional su derecho de apelar a las bases en defensa de Pancho y Roque y lanza amenazas de muerte directas contra los miembros de la Direcci√≥n Nacional que vayan en contra de lo que dice el Estado Mayor. Hasta el momento el cargo contra Pancho es “rebeld√a militar”, y en el caso de Roque incitar a Pancho a observar la actitud de “rebeld√a”.
Eduardo Sancho acepta en la Comisi√≥n Militar la sanci√≥n como responsable pol√tico de Roque seg√ļn el reglamento en Estado de Guerra e Insurrecci√≥n, y solicita que lleven a Roque a casa de Lil Milagro Ram√rez, miembro del ERP y novia de Dalton en ese momento. Pancho se queda solo en San Salvador, en el mes√≥n donde viv√a.
El Estado Mayor del ERP estaba compuesto as√: Jefe del Ej√©rcito y del Partido, Alejandro Rivas Mira; segundo al mando, Eduardo Sancho; Vladimir Rogel, tercer jefe del Ej√©rcito y responsable de operaciones; Joaqu√n Villalobos, cuarto al mando y jefe de la zona oriental. De los cuatro, s√≥lo Eduardo Sancho se opone contra la posici√≥n pol√tica que lidera Rivas Mira.
Al d√a siguiente, el 14 de abril, en “Consejo de Guerra” se solicita el ajusticiamiento inmediato de Roque Dalton por haber instigado la conducta rebelde de Pancho y adem√°s se le agrega el cargo de complotador contra el Estado Mayor. La defensa la hace Eduardo Sancho, miembro de la Direcci√≥n Nacional, y aparentemente consigue que el Estado Mayor, constituido en tribunal por autonombramiento, decida resolver penas de arresto contra Pancho y Roque.
“A las faltas de disciplina, se le agrega la de incitar a rebeld√a, espec√ficamente de incitarlo a que no obedeciera, que se insubordinara, a que se fueran juntos porque estaba planteado claramente un problema pol√tico”, esto seg√ļn cont√≥ 18 a√Īos m√°s tarde Joaqu√n Villalobos en referencia a los cargos contra Roque. “Se acusa a Roque de querer perturbar el proceso de insurrecci√≥n y que es una falta grave de insubordinaci√≥n, de sanci√≥n pasa a insubordinaci√≥n”, explica actualmente Sancho.
El 16 de abril se emite un bolet√n del Estado Mayor en que se informa de las capturas, el “Consejo de Guerra” y las penas de arresto decretadas contra Roque y Pancho. Por otro lado, un sector de la organizaci√≥n denuncia las maniobras de Alejandro Rivas Mira que ha pretendido personalmente desconocer a la Direcci√≥n Nacional y asumir la conducci√≥n pol√tica del sector, solicitando que se destituya por su actitud.
El 17 de abril se realiza la √ļltima reuni√≥n de la Direcci√≥n Nacional con el Estado Mayor, en la cual la camarilla militar toma por asalto el poder pol√tico disolviendo el organismo de Direcci√≥n bajo el argumento de que algunos miembros de ella formaban parte de una “fracci√≥n oportunista de derecha” bajo el mando de Roque Dalton. A la vez, se justific√≥ el hecho diciendo que la camarilla y sus bases constitu√an la mayor√a pol√tica de la organizaci√≥n. Se suspende la discusi√≥n pol√tica y amenazan con expulsar, desterrar o ajusticiar toda oposici√≥n y divergencia con la l√nea de la mayor√a pol√tica.
Entre el 20 de abril y el 30 de abril el grupo que despu√©s formar√a la Resistencia Nacional (RN) hace un llamado a un Congreso en el que se definir√a la l√nea y posici√≥n estrat√©gica. La camarilla militarista revela ante el partido que Julio Delfos Mar√n es en realidad Roque Dalton y lo acusan de revisionista de derecha y agente pro cubano, sin pruebas. D√as m√°s tarde, el mismo Alejandro Rivas Mira le acusa de ser lo contrario, agente de la CIA. La acusaci√≥n logra causar p√°nico. Se aborta el plan de Congreso por entrar en estado de emergencia militar dada la grave acusaci√≥n de infiltraci√≥n. El Ej√©rcito asegura que se encargar√° de garantizar la seguridad del Partido haci√©ndose cargo de dicha infiltraci√≥n. Rivas Mira pide de manera formal la ejecuci√≥n de los dos capturados.
El √ļnico argumento que Rivas Mira presenta para acusar a Dalton de agente de la CIA fue la declaraci√≥n de Salvador Cayetano Carpio, dirigente de las Fuerzas Populares de Liberaci√≥n, FPL, en 1973 en casa de Lil Milagro. Cayetano dijo, al saber que Roque vendr√a de Cuba a formar parte del ERP, ante Rivas Mira, Lil Milagro y Felipe Pe√Īa, que ten√a sus reservas con Dalton, ya que el PCS, partido en el que militaron tanto Cayetano como Dalton en a√Īos pasados, afirmaba que Roque despu√©s de estar preso y salir de la c√°rcel en Cojutepeque en 1965 tuvo un contacto con un agente de la CIA, an√©cdota que el mismo Dalton contaba, alertando la participaci√≥n de Estados Unidos contra el proceso de Revoluci√≥n en El Salvador, an√©cdota que incluye en el cap√tulo final de su novela “Pobrecito Poeta que era yo”.
El 1ļ. de mayo se re√ļne la RN y decide separarse definitivamente de la camarilla militarista. Entre este d√a y el 10 de mayo se traslada a los capturados a un lugar, cuya ubicaci√≥n no ha sido dada a conocer hasta la fecha.
El 8 de mayo, la camarilla decide asesinar sin ninguna consideraci√≥n a los del RN. Realizan tres atentados fallidos. El 9 de mayo el ERP emite un comunicado en el que condena a la muerte o al exilio a todos los que consideran responsables pol√ticos de la RN. Finalmente, el 10 de mayo asesinan a Roque y a Pancho, seg√ļn indicaba un comunicado del ERP difundido en forma de hoja volante seis d√as despu√©s.

El cuerpo
Al morir como “traidores”, Roque Dalton y Pancho, corren la suerte de ser abandonados, esto seg√ļn la versi√≥n “m√°s oficial” proporcionada por la Misi√≥n de Observadores de las Naciones Unidas en El Salvador (ONUSAL), quienes a solicitud de la familia Dalton en 1993 realizaron una investigaci√≥n extraordinaria a la Comisi√≥n de la Verdad, Comisi√≥n que tuvo la funci√≥n de aclarar los asesinatos m√°s importantes del periodo de guerra civil en El Salvador, de 1980 hasta 1991, seg√ļn lo suscrito en el Acuerdo de Paz firmado por la guerrilla y el gobierno de Alfredo Cristiani en 1992. Dentro de lo que es la coyuntura de la Comisi√≥n de la Verdad, sin embargo, declara Villalobos, que el fueron consultados por los observadores respecto a si quer√an incluir el caso Dalton en la Comisi√≥n, pero asegura que no quisieron porque no s√≥lo estaba “fuera de tiempo”, sino que era “poner el caso de Roque en medio de todos los dem√°s”, “desnaturaliz√°ndolo y sac√°ndolo del contexto pol√tico”, as√ se lo dijo a Juan Jos√© Dalton en la entrevista que le hizo en 1993. Tal consulta y tal respuesta resultaron muy convenientes para perpetuaci√≥n de evasi√≥n de responsabilidades en el caso Dalton.
Seg√ļn el reporte oral de la ONUSAL dado a la familia Dalton, la investigaci√≥n sustentada en la recopilaci√≥n de testimonios de supuestos testigos de los hechos, el asesinato se produjo en la madrugada del 10 de mayo en un terreno cerca del Play√≥n y El Milagro de la Roca, zona de ripio volc√°nico que es compartida por dos jurisdicciones del departamento de La Libertad, Quezaltepeque y San Juan Opico, en donde a la vez los enterraron de manera superficial. Luego, los cuerpos fueron desenterrados por los animales y descubiertos por los lugare√Īos, quienes llamaron a la Guardia Nacional, la cual se present√≥ con el Juez de Paz, y “dentro de las pr√°cticas irregulares de la √©poca”, fueron a dejar los restos en un hoyo cercano, cubri√©ndolos con ramas. Despu√©s, los perros terminaron de comerse los cuerpos. El escritor David Escobar Galindo, acompa√Īado por Jorge Salazar, el encargado de la investigaci√≥n por parte de ONUSAL, visit√≥ el lugar del asesinato, en donde fueron vistos los cad√°veres por √ļltima vez por los lugare√Īos, y seg√ļn la descripci√≥n el hecho ocurri√≥ “seis kil√≥metros y medio desde el desv√o del Sitio del Ni√Īo, en esa direcci√≥n hacia Quezaltepeque, y unas doscientas varas despu√©s de la entrada al aut√≥dromo El Jabal√, hay, en el lado izquierdo de la carretera, una entrada de tierra. Va en descenso, y de inmediato hay que cruzar la v√a del tren, que a√ļn se usa en este tramo. Se llega pronto al pozo de la ANDA, y el camino sigue hacia la derecha, cruzando por todo este caser√o que se llama ‘Milagro de la Roca’. (…) Sobre la calle, en la esquina del cerco, a unos pocos metros de las instalaciones de la ANDA, (…) hay que escalar la pendiente, en busca del sitio en que el cerco se cierra sobre la piedra, en la parte m√°s alta. Es cuesti√≥n, entonces, de entrar en terreno ajeno, (…). Luego de subir y bajar, entre matorrales tupidos y sobre un lecho de piedra volc√°nica suelta y rodadora, estamos en el lugar del crimen. Ah√, en medio, (sobre) un promontorio mediano, tambi√©n de roca”.
Contra este informe Juan Jos√© Dalton tiene dos “peros”, uno grave y otro menos grave. El menos grave es sobre el lugar en que fueron asesinados. Juan Jos√© asegura que seg√ļn informaci√≥n recibida por los ex miembros del ERP, entre ellos Eduardo Sancho, el fusilamiento no se produjo en El Play√≥n, sino que en la casa de ubicaci√≥n desconocida en donde estaban bajo arresto, “luego, los llevaron a El Play√≥n”. El m√°s grave “pero” es sobre la conclusi√≥n a la que llega la ONUSAL. “Un juez de paz, en lugar de tirarlos a un barranco, tendr√a que haberlos enterrado como desconocidos”. ¬ŅEran tan irregulares las pr√°cticas judiciales en 1975 como para que un Juez de Paz haya actuado de esa manera?
El reporte oral de ONUSAL no precisa el nombre del Juez de Paz que acude en ese momento, y dicho reporte no est√° a disposici√≥n del p√ļblico a trav√©s del centro de documentaci√≥n de las Naciones Unidas en Internet, y tampoco est√° en existencia en la Biblioteca del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en San Salvador.
El reporte oral no especifica si el lugar pertenece a la jurisdicci√≥n de Quezaltepeque o San Juan Opico. En todo caso una investigaci√≥n seria, que ameritaba un reporte oral igual de serio, deber√a haber seguido un proceso de recopilaci√≥n de informaci√≥n no s√≥lo testimonial, sino judicial. El Secretario del Juzgado del 2ļ de Paz de Quezaltepeque, Juan N√©stor Manc√a, quien ha trabajado en el Juzgado 1o. de Paz y 2ļ. de Paz alternamente desde 1978 en el mismo cargo, afirma que nunca ha sido abordado sobre el caso, y que tampoco los Jueces de Paz de 1975, con quienes trabaj√≥ de cerca por muchos a√Īos. “Nosotros nos enteramos del caso por las cosas que se han publicado en los peri√≥dicos, y como menciona al Juez de Paz de Quezaltepeque, aunque sin especificar nombre, me ha llamado la atenci√≥n, pero nunca ni investigadores ni periodistas han venido por aqu√ a consultarnos, usted es la primera”, indica Manc√a. A la publicaci√≥n que se refiere Manc√a es m√°s espec√ficamente a la correspondiente al domingo 11 de mayo de 2003 de la Revista Enfoques de la Prensa Gr√°fica, en donde cita a Juan Jos√© Dalton en referencia a que ser√a muy improbable que el Juez de Paz de Quezaltepeque haya tirado los cad√°veres despu√©s de hallarlos, en lugar de enterrarlos. Es m√°s, el mismo Manc√a quien trabaj√≥ con los dos jueces que pudieron haber encontrado el cad√°ver de Roque, asegura que esa pr√°ctica (de tirarlos y no enterrarlos), “de ninguna manera se hac√a. Se tra√an a al morgue y se ordenaba el enterramiento. Nunca, nunca hubieran hecho eso”.
Si el cuerpo fue hallado dentro de Quezaltepeque, en mayo y meses subsiguientes del a√Īo de 1975, exist√an dos Jueces de Paz, el primero Alfonso Antonio Sandoval y el segundo Catalino Dolores Rodr√guez, el primero fallecido hace 9 o diez a√Īos y el segundo hace algunos a√Īos. Lastimosamente ni en el Cementerio General de Quezaltepeque ni en los dos Juzgados de Paz de Quezaltepeque se guardan archivos de sobreaveriguaciones o actas sobre cad√°veres desconocidos correspondientes a 1975, sin embargo estos expedientes se encuentran en el Archivo General de la Corte Suprema de Justicia. Hasta la fecha de entrega de este trabajo, no se me ha permitido el acceso a los documentos sobre cuerpos desconocidos en Quezaltepeque y San Juan Opico de mayo y junio de 1975.
De haberse seguido un procedimiento regular, y de haberse encontrado los cuerpos en el lugar que se√Īala la ONUSAL, podr√an estar enterrados en alg√ļn lugar del Cementerio General de Quezaltepeque, en el cementerio Chinmico o justo al lado del lugar que fueron encontrados.

Un espacio para la CIA
El 3 de mayo de 1965 tiembla la tierra en El Salvador para desgracia de algunos, para suerte de otros, entre ellos Roque Dalton. Seg√ļn documenta el periodista Jorge Pinto en su libro “El grito del m√°s peque√Īo”, el temblor fue declarado terremoto, los edificios gubernamentales se rajaron y se cayeron casas marginales. Adem√°s, se caen algunas paredes de la c√°rcel en Cojutepeque, en donde est√° preso Roque, lo cual le permite escaparse.
La estad√a en esa c√°rcel pas√≥ a ser la m√°s sonada entre las ocasiones que Dalton fue apresado, debido a una an√©cdota que contaba y que luego escribe adaptada a su novela “Pobrecito poeta que era yo”. Roque recibe la visita de un norteamericano, que describe como alto y gordo, un agente de la CIA, “de inmediato se notaba que ese hombre hab√a tomado posesi√≥n de mi suerte y destino y desde su primera aparici√≥n trat√≥ de subrayarme esta impresi√≥n”. El agente le inform√≥ a Roque de todas las averiguaciones que la CIA hab√a realizado en las que lo involucraban en la subversi√≥n, y su reciente retorno de Cuba.
Cabe mencionar que una visita de esta naturaleza a una persona clave en el proceso de Revoluci√≥n no era cosa del otro mundo en ese momento, ya que a partir de 1960 la CIA hab√a intensificado sus operaciones de espionaje en Latinoam√©rica, testimonio que han dado agentes que eventualmente fueron disidentes de dicha instituci√≥n. Ya para 1963, la CIA hab√a participado en la redacci√≥n de uno de los siete manuales utilizados por el Pent√°gono y el Departamento de Defensa de Estados Unidos, en donde se ense√Īaban las t√©cnicas de contrainsurgencia para hacer frente a los movimientos liberadores que recorr√an Am√©rica Latina. En dichos Manuales, desclasificados durante la administraci√≥n de Bill Clinton, se explicaban los mecanismos para ejecuci√≥n de enemigos, soborno a confidentes, reclutas de agentes para denuncia e infiltraci√≥n, chantaje, secuestros, torturas, etc. Volviendo a Roque y su interrogatorio. El agente de la CIA le dijo que ten√a todas las pruebas para ponerlo frente a los tribunales, pero que no lo iba a hacer porque un caso tan “bueno” como ese no era materia de tribunales en ninguna parte del mundo, “Si te ponemos en manos de los tribunales, tal vez podr√as salvar la cabeza y coger unos treinta a√Īos de c√°rcel. Si te quedas en manos del ej√©rcito simplemente te van a matar y te enterraran por all√, sin que se sepa nada. T√ļ sabes c√≥mo son los militares. Yo he venido a darte una salida conveniente y √ļtil para todos”.
El agente le mostr√≥ la capacidad y alcance de espionaje que ten√a la CIA para ese entonces, mostr√°ndole su pasaporte, el cual hab√a sido robado en La Habana, y en seguida le advirti√≥ que √©l sab√a de √©l “y de todos ustedes muchas m√°s cosas de las que ni t√ļ mismo sabes de ti”. Al final le dice que se reunir√an otra vez en un lugar m√°s agradable ya que ten√a una oferta que le resultar√a dif√cil de rechazar.
El segundo interrogatorio lo realiza en una de las casas del coronel Mario Guerrero. El agente le achaca una serie de cargos, de los cuales, apunta Roque, s√≥lo se hac√a responsable de dos de ellos: pertenecer al Partido y haber vivido y trabajado en Cuba. A la vez trata de sacarle informaci√≥n, y empiezan las amenazas de muerte. Si hablaba, el agente le promete un para√so sobre la tierra, “T√ļ puedes ayudarnos a evitar la violencia comunista, antidemocr√°tica, en tu pa√s. Estamos a tiempo. Llegar√° el momento en que tus propios camaradas te lo van a agradecer lealmente, pues si los controlamos a tiempo no habr√° necesidad de arrancarles la cabeza. Solamente si nos ayudas podr√°s vivir. Y no ser√° una vida cualquiera, insegura, sino una vida con todas las posibilidades, con tu mujer y tus hijos, lejos de este pa√s, M√©xico, por ejemplo, donde nosotros tenemos todos los recursos; en Francia, en Chile, en Inglaterra. T√ļ decides vivir como un escritor, como un estudioso, no como un delincuente”. Cuenta Roque que los interrogatorios se prolongaron por varios d√as, en sesiones de hasta diez horas. Despu√©s de decenas de negativas, el agente lanza su √ļltima amenaza, “Debes comprender que cuando yo digo que hay que liquidarte, hablo de hacerlo en forma total, liquidando inclusive todo buen recuerdo tuyo. (…). Tu Partido no sabe que tenemos todos este caudal de informaci√≥n sobre sus planes subversivos y sus contactos internacionales. Nosotros le haremos saber a tu Partido, por medio de la gente que tenemos dentro, y por otros a nuestro alcance, insospechables, que todas esta informaci√≥n nos la diste tu. (…). No vas a quedar como un h√©roe para la historia, sino como un traidor”.

Una oreja cerca de Dalton
Una persona, a quien llamar√© N., se refiri√≥ de Dalton como su “amigo del alma”, y su “amigo de la juventud”. Unos cuantos a√Īos antes de morir le hizo una confesi√≥n a una persona, que tampoco identificar√© por el momento, en cuanto a su trabajo como “oreja de la CIA”. He encontrado m√°s evidencia de su colaboraci√≥n con el Gobierno de Estados Unidos, sin embargo a√ļn no la suficiente como para relacionarlo con una traici√≥n a Dalton y a m√°s personas. En el medio se le conoci√≥ como un abogado “de izquierda” y colaborador de las causas ind√genas. Varias personas atestiguan de su amistad con Dalton.

Al principio parec√a claro
A Roque Dalton lo mataron por su posici√≥n pol√tica tres de los principales dirigentes del ERP, quienes, con conocimiento de causa o sin conocimiento de causa, sirvieron para cumplir la amenaza que recibi√≥ Dalton en 1965 por el agente de la CIA. ¬ŅEstuvieron asesinos y CIA juntos en esto? No se ha probado lo contrario. Al principio, parec√a m√°s claro, bastante obvio que era as√. Con el tiempo, y debido al conveniente silencio que guardan los hechores del crimen, se ha venido diluyendo esa teor√a.
Veamos… Pocos d√as despu√©s que el ERP dio a conocer en un comunicado que hab√an asesinado a Roque por ser agente de la CIA, el periodista y due√Īo del Diario Latino, Jorge Pinto, acus√≥ a la camarilla militarista del ERP de ser agentes de la CIA o viles judiciales al servicio del r√©gimen, “la mayor√a de los intelectuales en Am√©rica participaron de mi posici√≥n”, escribe en su libro El Grito del M√°s Peque√Īo. Tal era la obsesi√≥n de Pinto con el caso Dalton que, cuenta en su libro, fue a Cuba a entrevistar a Fidel Castro, a quien le pide la opini√≥n sobre el crimen, “A Fidel Castro se le llen√≥ el rostro de l√°grimas, se le llen√≥ la voz de emotividad, se le quebraron las palabras para enfatizar que a Roque Dalton Garc√a s√≥lo podr√an haberlo asesinado polic√as del imperialismo “. En ese tiempo la posici√≥n de A√da, la que fue esposa de Dalton, tambi√©n fue la misma ya que Dalton le hab√a manifestado sus inquietudes al respecto.

“La CIA no ten√a esa capacidad”
Cuando Juan Jos√© Dalton le pregunt√≥ a Joaqu√n Villalobos si exist√a la posibilidad que el enemigo de la guerrilla fue en el fondo la causante de muerte de su padre, respondi√≥ que el error fue de ellos, de la camarilla militarista del ERP, y agrega que la CIA no ten√a la capacidad de llegar a ese nivel, porque si la hubiera tenido “nos acaba “.
Por otra parte, le hice a Eduardo Sancho la misma pregunta, a la que responde, “No tiene cabida, no tiene cabida, esa era una idea de los comunistas. A estas alturas es perder el tiempo con estas investigaciones. La CIA no ten√a esa capacidad, ten√a que ser un l√der demasiado como Roque Dalton, o Rivas Mira, o como yo pues para…, pero el contexto no da para eso, no hab√a capacidad de infiltraci√≥n”. Y ampl√a, diciendo que para que la CIA se infiltrara en el ERP deb√a hacerlo a trav√©s de “un l√der sumamente inteligente, capaz de manipular a los que le rodean”. Sus declaraciones se contradicen, ya que por un lado dice que no tiene cabida que la CIA se infiltrara, que s√≥lo pod√a hacerlo a trav√©s de un l√der top s√ļper inteligente, pero en su libro “Cr√≥nicas entre los Espejos” escribe que Rivas Mira era una “persona inteligente s√ļper dotada”, raz√≥n por la cual, “Roque no lo cre√a capaz de llegar al extremo e urdir y dar la orden de fusilarlo”. Eduardo Sancho tambi√©n sugiere que “por salud mental” hay que ir olvid√°ndose de las investigaciones de qui√©n mat√≥ a Roque y esas cosas, “yo he planteado que no tenemos que olvidarnos de su obra, eso es lo importante, lo bueno es aclarar todo y yo creo que ya est√° aclarado “. Cabe la pregunta: Si ya todo est√° aclarado por qu√© todav√a existe un crimen sin responsables que den cuentas de lo sucedido. Por qu√© todav√a la familia Dalton sigue guardando la esperanza de obtener un informe serio sobre la suerte del cuerpo de su padre.
Por otra parte, no hace falta tener mucha malicia para relacionar las promesa del “para√so en la tierra” que la CIA le hizo a Dalton en 1965 con el estilo de vida que lleva hoy Joaqu√n Villalobos, quien vive como respetable intelectual y mediador internacional de derecha en “un pueblecito de tiendas y tabernas pintorescas a las afueras de la antigua ciudad universitaria de Oxford, Inglaterra, en una casa preciosa, con una esposa bell√sima, tres saludables hijos peque√Īos y un amplio jard√n con manzanos rebosantes “, como apunta el periodista John Carlin en una entrevista que le hizo para El Pa√s.
De Rivas Mira se desconoce su suerte, pero ha gozado de un impresionante anonimato desde 1976. El tercer mayor responsable de la muerte de Roque, Vladimir Rogel, fue ajusticiado en 1976. No queda m√°s que decir… por el momento. Mientras tanto, los asesinos siguen sin castigo.

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