Listado de desgracias ciudadanas
(Por Aníbal Litvin) Salir a la calle en estos días no es tan fácil. Robos, inseguridad, piquetes, choques, cortes y quebradas -como diría Soldán- que nos vuelven cada día más locos – como decía Celeste Carballo-. Vea si no se siente identificado por alguna de estas.
-En una misma cuadra, esquivar teresos de perro, baldosas flojas y evitar quebradura de tobillos con los desniveles de las veredas. Como dato positivo, tratando de no pisar nada, le sirve para jugar a la rayuela.
-Encuestadores televisivos. Atacan con el micrófono y preguntan las pelotudeces más diversas. “¿Cuántas veces hizo el amor en este siglo?” “¿Cree en la amistad entre el hombre y el elefante?” “¿Menem tiene el brazo quebrado con un yeso duro o tiene la cara dura como un yeso?” Si uno llega a contestar, después tu cara aparece editada con nariz de payaso o con cartelitos debajo que dicen “pelotudo” como cosa más liviana.
-Artistas en los semáforos. Muy lindos si al malabarista no se le cae una de las clavas arriba del capot del auto o si al lanzallamas no se le escapa el fuego y nos quema la peluca.
-Teléfonos tragamonedas. Es un clásico, pero han vuelto ahora que los teléfonos públicos no están tan bien como hace 8 años. Y hay otra desgracia peor: agarrar una sucesión de teléfonos que sólo permiten tarjeta y no toman monedas. Así uno camina varias cuadras. Mejor ir caminando a la casa de quien queremos llamar: va a hacer más rápido.
-Mangueros ocasionales. En la calle todos se tiran el lance. Y si usted le llega a dar 10 centavos a uno, inmediatamente le caen 10 más. “¿Cómo? Si le diste a él por qué no a nosotros?”, le protestarán.
-Manifestaciones diversas. Piquetes por aquí, marchas de la bronca por allá. Si usted no cuenta con un helicóptero, a veces hay que dar un rodeo de 200 cuadras para llegar a un lugar que está a 200 metros de su posición.
-Para automovilistas: usted pasa con amarillo y lo para la cana, y detrás de usted pasan 3 autos en rojo que siguen felices su camino… hasta la violación del próximo semáforo en rojo. ¿Por qué a mí?
-Vendedores ambulantes, mesas de los bares en las veredas, mendigos tirados en el piso, venta callejera de celulares, artesanos con su mantita expositora de pulseritas y anillos. Para caminar una cuadra entre todos ellos hay que pasar por un laberinto y uno termina esquivando todo lo que aparece, mejor que Mohammad Alí en su época de gloria.
-Por un trámite o algo similar, uno aparece en una zona que casi nunca pisa. Y justo en esa zona y a esa hora, empieza un tiroteo o una toma de rehenes que nos deja varados (y re-cagados) durante horas. La ventaja: tu familia te puede ver en el canal TN y saber que todavía no estás muerto.
-Uno quiere disfrutar de unos minutos tranquilo en una plaza. Más allá de la caterva de fascinerosos que nos pueden rondar, el remate de la situación es cuando uno se levanta del banco y un clavito salido nos raja la ropa de manera ridícula o vergonzante. Terrible.
Si tiene alguna desgracia, no se quede con las ganas y envíela. Compartir las penas siempre es bueno. Gracias.
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Categorías: humor