Los Fantasmas del PCB
Una investigación realizada por María Silvia Villani Morales, alumna del curso de Periodismo de Investigación dictado por Héctor Pavón en Periodismo.net
En agosto de 2000 la Empresa Distribuidora de Electricidad de Entre Ríos S.A. (Edeersa), que concentra más del 70 por ciento del servicio de distribución eléctrico en la provincia, comenzó su Programa de Remediación Ambiental para la eliminación de los aceites contaminados con PCB (Bifenilos Policlorados) de todos los transformadores instalados en su red de conexión. El proceso culminó en abril de 2002 cuando el gobierno entrerriano declaró a la firma “libre de PCB”. Pero los fantasmas de esta sustancia considerada altamente peligrosa aparecieron cuando los organismos oficiales de fiscalización y control no pudieron demostrar, con datos reales, los detalles del procedimiento. Lo que despertó las sospechas de algunos profesionales y entidades civiles locales, que pusieron en duda la vercidad de los dichos de las autoridades estatales.
No existe información que acredite dónde, cuándo y cómo se instrumentó e l Programa de Remediación Ambiental”, concluyen desde el Foro Ecologista de Paraná.
LA VERSION OFICIAL
Edeersa obtuvo la concesión del servicio eléctrico en Entre Ríos en mayo de 1996, al ganar la licitación mediante la cual la provincia privatizó a la ex Empresa Provincial de Energía Eléctrica (EPEER). En los pliegos del concurso se estableció que los nuevos equipamientos que adquiriera la adjudicataria no deberían contener PCB. Ese primer paso, más el acuerdo al que arribó la firma con el gobierno provincial en el año 2000, iniciaron el camino hacia la minimización y eliminación de los aceites contaminados.
Por aquel entonces no existía un marco legal, a excepción de la Ley Nacional Nº 24.051 de Desechos Peligrosos y la Resolución Nº369/91 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, que regulara la gestión y eliminación del PCB. Sólo después de que los medios de comunicación nacionales hicieron públicos casos de personas posiblemente afectadas por esta su stancia y que la ciudadanía alzó su voz exigiendo medidas preventivas, e incluso su eliminación definitiva, el Congreso Nacional sancionó el 23 de octubre de 2002, la Ley 25.670 de Presupuestos Mínimos para la Gestión y Eliminación de los PCB’s. Sin embargo, pese a que la norma fue promulgada el 18 de noviembre de ese año, aún no se encuentra reglamentada.
Por ese motivo la empresa y el Estado entrerriano procedieron a la firma de un acuerdo para establecer las pautas sobre las que se haría el procedimiento y cubrir así el vacío legal, que en el orden provincial era total.
El denominado Convenio Marco para Mejoras Ambientales fue rubricado el 12 de octubre de 2000, entre Edeersa y el gobierno, a través de la Dirección General de Desarrollo, Ecología y Control Ambiental (DGDEyCA); de la Subsecretaría de Desarrollo Energético y del Entre Provincial Regulador de la Energía (EPRE). El texto incluía la detección y eliminación de PCB en aceites y suelos dentro del área de concesión.
En consonancia con ello, la empresa inició el muestreo y posterior análisis cromatográficos de aceites aislantes en todo el parque de equipos eléctricos, que ascendía a 10.600 unidades, así como el estudio de los suelos de todos los puntos del área con posibilidad de contaminación.
Según la información oficial, los estudios estuvieron a cargo de la empresa que contrató al efecto un laboratorio privado especializado. En tanto, se presentó a la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) como parte asociada al Estado para el trabajo de auditoría y a la Universidad de La Plata para los análisis comparativos de suelos.
Este primer estudio permitió determinar cuáles eran los transformadores que se hallaban contaminados. Para ello se tomó la escala de valoración establecida en la resolución Nº 369/01 sobre normas para Usos, Manipuleo y Disposición Segura de Bifenilos Policlorados, donde un fluido que contiene una concentración de 0 a 50 partes por millón se considera libre de PCB.
El plan de eliminación se desarrolló por dos vías: la de descontaminación y la de exportación.
La descontaminación de una parte de los transformadores se realizó por el método de detoxificación química (1). Para ello, Edeersa suscribió un acuerdo con la firma estadounidense Sunohio PCBX para la importación de la máquina que operó –según constató el Foro Ecologista de Paraná– durante los meses de abril y mayo de 2001 en cuatro puntos de la provincia: Los Conquistadores, Chajarí, San José y Basavilbaso. El proceso se desarrolló en las estaciones transformadoras de la empresa y consistió en la declorinación de 45.800 litros de aceite de 131 máquinas, 18 de ellas de alta tensión.
El sistema tiene ventajas técnicas, pero sobre todo económicas y según la información suministrada por el entonces director de Desarrollo, Ecología y Control Ambiental de la provincia, Gustavo Menéndez, se practicó sobre aquellos transf ormadores que tenían menos de 100 partes por millón (ppm). “En aquellos que tienen más de 100 ppm, lo que se recomienda directamente es eliminarlos”, explicó.
El segundo paso consistió en exportar el resto de los equipos y materiales contaminados (incluidos guantes, lonas y tierra donde se detectó PCB). El 19 de abril de 2002 los elementos contaminados fueron llevados en contenedores al puerto de Buenos Aires y trasladados el 23 de abril de ese año a Gran Bretaña. La incineración y disposición final fue realizada por la empresa Shanks, en su planta de Fawley.
“Esta trascendente acción ubicó a Edeersa como la primera y única distribuidora eléctrica argentina libre de PCB en todas las instalaciones operativas de su área de concesión, la que abarca una superficie de 54.781 km2”, declara la empresa en el informe publicado en su página web. También destaca que “la implementación de este riguroso y pionero plan de Remediación Ambiental demandó 85.000 horas hombre y una inv ersión de 4.137.000 dólares”.
LO QUE NO SE MUESTRA
La “psicosis colectiva” generada por algunas “campañas periodísticas” que abordaron el tema del PCB fue el argumento perfecto de los funcionarios consultados para retacear la información vinculada al proceso que desarrolló la empresa. Para ellos no es conveniente que los vecinos sepan que se detectó aceite contaminado en el transformador de su barrio o en su propia vereda.
Para el Foro Ecologista de Paraná, en cambio, contar con esa información resulta necesaria para responder a las inquietudes de aquellos que creen haber contraído alguna enfermedad a causa del PCB. “Nosotros no vamos a gritar la información a los cuatro vientos, pero si alguien se acerca preocupado por el transformador que tiene frente a su casa, podremos decirle, con los datos en la mano, que no está contaminado”, explicó Raúl Suárez, de la Comisión PCB del mencionado Foro.
La entidad ecologista considera que es el Estado, y no la empre sa, la que debe responder a las demandas. A la fecha, y pese a los constantes reclamos y planteos, no aparece ninguna información relacionada con la toma de muestras y el proceso en general.
“Yo tengo mucho respeto por lo que la Facultad de Ingeniería Química puede hacer, pero ellos hacen los análisis sobre las muestras que otros le llevan”, afirmó Suárez, al considerar que “si se quiere seriedad se deben tomar las medidas necesarias para que las muestras sean reales, ya que se pueden cambiar sin ningún tipo de problemas”. Para él, convocar a una entidad intermedia como testigo en el proceso hubiera resultado una garantía.
Pero esa no es su mayor preocupación. Luego de varias reuniones con la DGDEyCA y el EPRE, los integrantes de la Comisión PCB llegaron a la conclusión de que “la información no existe”.
“Se desconocen cuáles eran los transformadores contaminados con PCB, si fueron descontaminados y cómo, de dónde se sacó la tierra, incluso preguntamos muchas cos as sobre el proceso y no tenemos respuestas que nos conformen”, relató Suárez.
En el mismo sentido, coincidió el ingeniero agrónomo Alberto Kipen que siguió el caso por un interés “personal y profesional”. Pero sus dudas llegaron más lejos. Planteó interrogantes sobre el procedimiento y dedujo, por la poca información obtenida, que “no hubo control del muestreo por parte de los organismos oficiales”.
Cada vez que se solicitó información a los entes del Estado, respondieron: “Edeersa informa que los elementos fueron debidamente almacenados con todos los recaudos en contenedores adecuados”, detalló el profesional quien, al igual que los miembros del Foro Ecologista, y pese a su insistencia, no ha podido acceder a documentos que permitan comprobar fehacientemente el trabajo de fiscalización y control.
En el seguimiento que Kipen pudo realizar del tema, con sus evidentes limitaciones, se presentó otro hecho que llamó ampliamente su atención: cuando la empresa informó que se iniciaba la exportación de los materiales, los medios de comunicación locales pusieron al aire imágenes del momento en que tambores de 200 litros eran cargados en contenedores. “Había llovido el día anterior y se veía cómo los operarios con guantes, inclinaban el tambor para sacarle el agua del reborde. Si a nosotros nos dijeron que todo el material estaba debidamente acondicionado en contenedores, por qué cargaban eso que estaba al aire libre”, se interrogó.
No puede afirmarse que este procedimiento haya sido incorrecto, pero tampoco puede comprobarse lo contrario.
Tanto de la DGDEyCA como del EPRE se asegura que el plan cumplió con todas las normas requeridas y se habla de un estricto control. Pero los testimonios muestran contradicciones que la misma ausencia de información impide resolver.
Pedro Tomiosso trabajaba en la DGDEyCA durante el Plan de Remediación Ambiental y quedó a cargo del área desde abril de 2002 a diciembre de 2003. Recordando la tare a realizada por el organismo de control, explicó que se autorizó a la empresa a utilizar sus plantas de transferencia para almacenar los elementos contaminados, ya que “no se puede pedir al camión de transporte que vaya a cada esquina a bajar el transformador”. Sin embargo, cuando se le consultó sobre los lugares físicos donde se reunió el material dijo no recordarlos.
Quien fuera director de la repartición en ese período, Gustavo Menéndez, fue más preciso y detalló: “El material contaminado fue reunido en el depósito que Edeersa tiene en calle Racedo (en pleno centro de Paraná) y luego fue trasladado a los contenedores, obviamente con la presencia de la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación que auditó el trabajo”.
Pero las diferencias “de apreciación” fueron más acentuadas cuando se consultó a varios funcionarios y empleados sobre si se había encontrado PCB en el suelo.
Profesionales del EPRE afirmaron que en los estudios realizados no se detectó “ningún caso” y que por lo tanto no hubo necesidad de remover la tierra. Tomiosso ratificó esa información, que pronto fue echada por tierra tras la declaración de Menéndez. “Los lugares donde se encontró PCB en el suelo están mapeados”, detalló y citó, a modo de ejemplo, un caso con su ubicación precisa. “Allí se detectó traza de PCB en el suelo y ante la duda nosotros pedimos que se sacara”, relató.
Resulta difícil pensar que ambos entes –la DGDEyCA y el EPRE-, que trabajaron de manera conjunta en la fiscalización y el control del trabajo, hayan arribado a distintos resultados. Pero la única vía para conocer con certeza lo que realmente sucedió “no está disponible”. Y esta ausencia de información se constituye en el principal generador de rumores y sospechas en torno al destino de los aceites contaminados y a la veracidad del Plan de Remediación Ambiental.
LOS TEMORES
La utilización del PCB en el mundo comenzó en 1929 y fue introducido en la Argentina como líquido ais lante/refrigerante de transformadores eléctricos en los años ’60. Esta es su aplicación más difundida ya que entre sus características se destacan su capacidad como aislante eléctrico y conductor de calor y su gran resistencia a la combustión.
Sin embargo, la sustancia no es biodegradable y se acumula en el ambiente afectándolo.
Pese a que su uso no está prohibido en el país, muchas organizaciones alertan sobre sus efectos nocivos para el medio ambiente y la salud humana. En especial, porque se ha comprobado su ingreso a la cadena alimentaria a través de los peces, y se han detectado niveles de PCB almacenados en la grasa del cuerpo del ser humano.
Según la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) el contaminante se incluye en la categoría de “problablemente cancerígeno” y este es el principal motivo de preocupación. Para los integrantes del Foro Ecologista de Paraná el hecho de que aún no se haya comprobado su incidencia directa radica en qu e “no puede inyectarse PCB en el hombre”, como sí se realizó con los animales.
Consultado sobre el tema, el ex director de Desarrollo, Ecología y Control Ambiental, aseguró que se han detectado “problemas dérmicos o de salud en la piel” en algunos operadores que trabajan con la sustancia. Esta es la reacción más característica a la exposición prolongada que se manifiesta en una forma severa de acné (cloracné). Pero en lo que respecta a la aparición de enfermos de cáncer en zonas cercanas a transformadores o plantas, Menéndez, aseguró que “no se han registrado casos” y que su incidencia “no está científicamente comprobada”.
Por alguna razón, los vecinos prefieren acudir a las entidades intermedias a plantear sus inquietudes, sea por rumores de los que se han hecho eco, o por problemas de salud específicos que padece alguno de sus familiares. La diversidad de versiones van desde la utilización del aceite contaminado como diluyente de gasoil para quemar calderas, hasta la circulación del material como chatarra en el comercio de desguace que se concentra en los suburbios de la capital entrerriana.
“Esto es consecuencia de la desinformación”, admitió Raúl Suárez, quien prefirió “descreer ese tipo de cosas”, aún cuando no puede probar que efectivamente el material contaminado fue llevado a Inglaterra.
Para Kipen también esa falta de información genera una “dosis de intranquilidad que se podría evitar”. Y en el caso de que el ocultamiento se vincule con acciones de descontaminación mal realizadas sostiene que “se debe trabajar ahora para subsanar lo que haya que componer”.
Lo cierto es que grupos de vecinos de la ciudad de Paraná han denunciado ante el Foro sus sospechas de que los numerosos casos de cáncer pueden tener relación con una planta o un transformador que la empresa tiene en su barrio.
Si bien el tema del PCB ha alcanzado estado público y la sociedad en general lo comenta, ellos aún tienen temor a hablar y a extender su preocupación fuera de los límites de la entidad, “por causas que desconocemos”, afirman desde el Foro.
En cambio, la Asociación de Lucha contra el Cáncer de la localidad entrerriana de Rosario del Tala (ALCEC) optó por manifestar públicamente esa preocupación en vistas del elevado número de casos de enfermos de cáncer en su población y solicitó “descartar todas las posibilidades para ver cuáles son los motivos”. Para Suárez ahí radica el centro de la cuestión, ya que el PCB “es una gota en un mar” de productos químicos perjudiciales para la salud.
En función de ello es que el Foro pretende contar con información real que le permita determinar si es efectivamente el PCB el responsable de la aparición de numerosos casos de cáncer, porque de descartarse esa posibilidad se podría avanzar hacia las otras probables causas.
“Los funcionarios creen que estamos peleando por algo para nosotros, y no se dan cuenta que cuando cuidamos nuestra salud y la de nuestros hijos , también cuidamos su propia salud y la de sus hijos, porque de la contaminación no se salva nadie”, reflexionan desde la entidad y aseguran que continuarán sus acciones hasta llegar al fondo de la cuestión, para saber por qué se oculta una información que es pública y terminar con las sospechas que alarman a mucha gente.
Mientras tanto, la empresa está “libre de PCB”, tras la realización de un Programa de Remediación Ambiental que demandó más de 4 millones de dólares y que los organismos de fiscalización y control no pueden comprobar.
(1)Detoxificación química. La declorinación se realiza procesando el aceite utilizando sodio activo, que en condiciones de temperatura y humedad adecuadas capta el cloro de la cadena, formando cloruro de sodio inocuo. El exceso de sodio se neutraliza y posteriormente se centrifuga, se deshumecta y se realiza un filtrado profundo. El tratamiento se completa con tierras fuller para la regeneración del aceite, y con eso qued a en condiciones óptimas para su reutilización.
FUENTES CONSULTADAS
-Ley 24.051, Régimen de Desechos Peligrosos
-Ley 25.670, Presupuestos Mínimos para la Gestión y Eliminación de los PCb’s.
-Resolución MTySS 369/91, Normas para Usos, Manipuleo y Disposición SEgura de Difenilos Policlorados.
-Resolución conjunta Ministerio de Salud 437/01 y Empleo y Formación de Recursos Humanos 209/01, Nuevas Directivas Nacionales sobre manipulación de los PCB’s.
-Conferencia “Gerenciamiento y Transporte de Residuos Peligrosos. El tratamiento de PCB en Edeersa”, presentación del ingeniero Mario Martín, 28 y 29 de noviembre de 2000.
-“Minimización y Eliminación de PCB en Entre Ríos”, boletín de la DGDEyCA.
-“Venenos de Alta Tensión. Los tóxicos de los transformadores que terminan en nuestros cuerpos”. Informe elaborado por Verónica Odriozola, Greenpeace, Argentina, Agosto de 2000.
-Boletín Técnico Sunohio.
-“Incógnitas por la presencia de PCB en Ent re Ríos”, Alberto Kipen, El Diario de Paraná, 24 y 25 de noviembre de 2003.
-“Preocupación por los casos de cáncer en Rosario del Tala”, www.eloncedigital.com.ar, 1 de octubre de 2003.
-www.foroecologista.org.ar
-www.edeersa.com
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