Todas las pavadas que ocurren antes de un Boca-River

(Por Aníbal Litvin) O Ríver-Boca, en este caso, para que nadie se enoje. Para alegría del gobierno, de los jefes policiales, del ministro de Economía y todos los lugares donde haya bolonki, este domingo se juega el superclásico del fútbol argentino y la gente se olvida de todos los desastres y se mete a ver y a escuchar toda esta sarta de tonterías que inevitablemente ocurren antes de cada uno de estos partidos.

Por lo menos habrá 43 notas periodísticas juntando a jugadores viejos de Boca y River que contarán anécdotas que solamente ellos se acuerdan. Carrizo y Roma, Suñé y Luque, los aguateros del año ´62, cualquier cosa es válida. Y cualquiera de estas cosas son trilladas y super-aburridas.

Estadísticas, estadísticas, estadísticas: el gol más tempranero, si en 1934 Boca tiró más córners que su rival, si los de River se agarran más de los testículos en la barrera para un tiro libre, quién es el técnico que toma más agua mineral durante un partido, qué técnico dice más palabras en las conferencias de prensa, qué jugador tiene el mayor diámetro de cabeza y cuál tiene el pelo más largo. Números y números que no dicen absolutamente nada.

94.398.398 encuestas por Internet, radio y tevé con la pregunta del milenio: ¿el domingo quién gana?

Grandes notas frente a las ventanillas donde se venden las entradas. ¿Usted desde qué hora espera para sacar la entrada? Pregunta a los de Boca: ¿cree que va a ganar Boca? (¿Y qué se creen que van a contestar?) Cantitos soeces de ambos bandos, con roturas anales de diversos grados. Algunos disturbios y apretujones porque en 21 minutos se terminan las 40.000 populares. ¿Hay reventa?

El domingo, una idea más que original: vemos el partido junto a la familia de Cavenaghi. Y mientras el periodista se liga uno que otro mate y una facturita con dulce de leche, le pregunta a la mamá, tía o madrina: “¿cómo está jugando el nene?”
Otra idea original: Tévez y Salas, dos goleadores lesionados ven el partido juntos ¡EN NUESTROS ESTUDIOS! Con preguntas re-buenas como: “¿cómo estás viendo el partido?”

98700987879987 declaraciones iguales de jugadores técnicos y dirigente: “Va a ser un partido de dientes apretados”, “vamos a dejar todo en la cancha”, “la presión es de ellos porque van primeros”, “la presión es de ellos porque quieren salvar el año”, “esperemos que salga un lindo partido para no defraudar a la gente”, “Los clásicos son clásicos y hay que jugarlos”. (Se aceptan sugerencias).

Notas a jugadores que estuvieron en los dos equipos. “¿Te putean mucho los de River?” “¿O te putean más los de Boca?” Para putear pero a los periodistas.

Tácticas y más tácticas. Que Boca sale con 3-3-2-2. Qué a Ríver le conviene el 4-2-2-1-1. Que Boca va a cambiar y va a hacer 4-5-6-2-4-3-2-1-1-1-1. Que en la última práctica los saques laterales los dejó de hacer Mongo y los pasó a hacer Fulano y eso puede cambiar TODO el partido. La táctica de los periodistas debería ser 1-1-1-1-1-1-1: a ver si pueden poner una neurona atrás de la otra.

El día del partido: desde las 6 de la mañana con 38 cámaras que cubren absolutamente todo. Qué desayunaron los jugadores, quién fue primero a mear en el hotel y lo fundamental: quién duerme con quién en las habitaciones de la concentración. ¡Información importantísima!
Después, llegada de los micros al estadio, jugadores con walk-man que pasan y no hablan con nadie, monólogo de los periodistas contando que pasan los jugadores con walk-man y no hablan con nadie. Mucho pasillo con rumores y chimentos que no dicen nada.

Y después de tantas cosas (hay muchas más pero mírelas usted mismo) viene el partido que, en el 85 por ciento de los casos es un bodrio infernal, con pocos goles, mucha patada, y mucho “nervio” porque es mucha “la responsabilidad”. Y por último viene lo peor: todas estas mismas notas, estadísticas, tácticas y explicaciones ¡pero después del partido! Qué Dios nos ayude.

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Categorías: humor