Inundaciones en Santa Fe: ¿Quién es el responsable?

(Por Emilio Soto) A fines de abril se produjo la inundación más grande que se tenga memoria en Santa Fé. Los números de víctimas fatales no son coincidentes entre los datos oficiales y los que difunden algunos medios. Las pérdidas fueron millonarias y, a pesar de las advertencias previas a la inundación, hasta ahora no se han delimitado las responsabilidades.

Un río que habla desde la historia
Parecería una exageración decir que lo ocurrido en Santa Fé tiene antecedentes de tres siglos. Sin embargo, según cuenta la historia, en 1775 ya se proponía realizar algunos “trabajos artificiales” que contribuyeran a la navegabilidad del Salado. Manuel Belgrano también hablaba de la conveniencia de llevar adelante proyectos de canalización y navegabilidad del río, pero no encontró eco a sus propuestas.

Posteriormente diversas expediciones y propuestas se esforzaron con mayor o menor éxito en interesar tanto a gobiernos provinciales como nacionales, demostrando la conveniencia comercial como vía de transporte hacia el Paraná y el Atlántico de las mercaderías de Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy. Este proyecto hubiese cambiado la fisonomía de estas provincias y también su estrategia de desarrollo.

Aparecen nombres como el del marino norteamericano Thomas Page (1855) que recorrió el Salado de punta a punta demostrando su navegabilidad, el gobernador de Santa Fé Domingo Cullen, Esteban Rams y Ruper, ganador de una licitación para llevar adelante la empresa de la navegabilidad del Salado, el ingeniero Rodolfo Blandovsky contratado para registrar información sobre el cauce del río y para la confección de un plano

Hubo varios años en los que el interés por la canalización y navegabilidad del Salado entusiasmaba a algunos gobernantes y políticos. Claro que esto implica una visión acerca del desarrollo regional y de país. Por ello, no debería estar ajeno a cualquier análisis el trasfondo político de esta cuestión que viene desde lejos.

Por ese entonces, los ingleses estaban interesados en relacionar cualquier idea de desarrollo con el ferrocarril. De esa manera, por ejemplo, Santiago del Estero debía asumirse como productora de durmientes para los miles de kilómetros de rieles que proyectaban los ingleses. Por supuesto que esto significaría servir a un proyecto de desarrollo distinto al que se venía planteando. Y en el proyecto de los ingleses, la canalización y navegabilidad del Salado no estaba en consideración.

De modo que hay dos aspectos que vienen desde la historia: la visión que tuvieron quienes señalaban la importancia del Salado como vía comercial y la seguridad que hubiera significado el tratamiento artificial de su cauce.

Al abandono de aquellos proyectos se sumaron luego, los cambios climáticos, y las deforestaciones que contribuyeron a la modificación del ciclo del Salado.

Algo estaba Ocurriendo: Primeras advertencias

Ana del Carmen Yannes (Univ.Nac.M.P.) y Federico Daus (UBA y ex presidente de la Sociedad Argentina de Estudios Geográficos) hicieron constar los resultados de sus estudios sobre la cuenca del Salado y de la lectura se desprende una señal de alerta que, evidentemente fue ignorada a la hora de evaluar políticas efectivas a implementar. Los estudiosos afirmaron en 1991 que “la cuenca del Río Salado forma una banda deprimida en la que la marcada nivelación origina la existencia de áreas de desagüé incompleto que forman distritos de lagunas encadenadas como el de Mar Chiquita, que en el curso superior del río se dilata hasta la provincia de Santa Fé y el de Chascomús - Pilar, en el curso inferior. La nivelación general y la escasa altitud sobre el nivel del mar son responsables de grandes inundaciones episódicas invernales, a las que no ha remediado el extenso sistema de canales”

En 1993 se puede encontrar una nueva advertencia. Editorial Sudamericana publicó la Nueva Enciclopedia de la Provincia de Santa Fé. En esta obra hay un capítulo dedicado a “inundaciones”; al referirse a las inundaciones pluviales en el noroeste de la provincia, la publicación dice que hay tres factores concurrentes: cambios climáticos generados por el desequilibrio en el régimen de lluvias en la zona, ascenso de las capas freáticas, realización de obras de infraestructura que dificultan y muchas veces impiden el escurrimiento de las aguas de lluvia. La consecuencia de la acción conjunta de estos tres factores es la inundación de vastas áreas …”

Carlos Del Frade, periodista de Santa Fé y Director de Postales Del Sur, señala también que el académico santafesino Felipe Justo Cervera indicaba por aquellos años que el río Salado era “muy importante como factor de inundación en la ciudad de Santa Fe, en razón de que en épocas de creciente del Paraná, al encontrar taponada su descarga en el río Coronda se desparrama en bañados hacia el este y oeste, inundando áreas de ambas ciudades”. Concluye Del Frade reflexionando que “diez años después de la publicación de aquella postal, todavía se escucha hablar de lo imprevisible del comportamiento del Salado.

Los distintos “ajustes” en diversas áreas del Estado también tienen algo que ver en esta historia. El director del Centro de Información Meteorológica de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la UNL, confirma que en las últimas décadas han desaparecido los organismos que estudiaban el comportamiento del Río Salado.

No obstante, hay que tener en cuenta también que el Instituto Nacional del Agua a través de su pagina de internet venía informando que desde diciembre, meses antes de la inundación, el ritmo de lluvias hacía inestable el curso del Río Salado.

Es importante tener la perspectiva histórica de los acontecimientos porque se puede advertir que subyace una larga cadena de decisiones políticas que fueron priorizando otros proyectos. Y cuando se producen fenómenos como este de
Santa Fé hay concurrencias causales: los hechos de la naturaleza y lo que hizo o dejo de hacer el hombre, en este caso el Estado.

Las Aguas entraron de golpe

El lunes 28 de abril el curso de agua crecía a un promedio de dos centímetros por hora. En algunos barrios oeste de Santa Fe, a la madrugada los habitantes vieron como el agua ingresaba sin dar tregua. La ciudad fue declarada en emergencia. Se cortaba la Circunvalación Oeste. En algunos lugares al oeste de Avenida Blas Parera el asfalto ya había sido tapado por el agua. Algunos funcionarios, como Juan José Maspons, secretario de Obras y Servicios Públicos Municipal decía que el agua caía a un reservorio desde el cual era devuelta al río por bombas, extractoras. El único problema era que el agua que entraba era mas que la que salía.
Canal 13, que había transmitido ininterrumpidamente desde 1966, superando distintas vicisitudes económicas y políticas, nada pudo hacer contra el agua que inundó su planta transmisora. Lt 9 también vio afectada su actividad y la empresa de energía tuvo que suspender el suministro eléctrico a buena cantidad de barrios de la ciudad.
Al día siguiente Clarín titulaba que había 4000 evacuados y 22 localidades del noreste aisladas.

“Yo no diría que en este momento hay que hacer una evacuación masiva”
El día martes 29 las aguas eran incontenibles, pero por la mañana a través de LT10 el intendente Marcelo Álvarez decía que en ese momento no había que hacer una evacuación masiva y calificaba como seguras zonas que luego en pocas horas estarían bajo las aguas. (www.notife.com)
Todo era un caos. Los santafesinos iban y venían por la ciudad tratando de salvar sus pertenencias o algunos solo sus vidas que era lo último que les quedaba. El río se llevaba todo lo que encontraba a su paso. Los vecinos luchaban contra lo imposible. En algunos lugares pretendían frenar el avance de las aguas con bolsas de arena o lo que se les ocurriera para improvisar algo que actuara como dique. Las lanchas que iban y venían recorriendo las calles transformadas en río. Los gritos. Los que pudieron salir y los que el agua se llevó, que, hasta ahora, no hay certeza y unanimidad de cuántos fueron.
El gobernador Reuteman en una conferencia de prensa comenzaba a dar más precisiones sobre la dramática situación que se estaba viviendo. http://www.lanacion.com.ar/Archivo/Nota.asp?nota_id=492891&aplicacion_id=4

Catástrofe nacional y advertencias periodísticas

La inundación que padeció la provincia de Santa Fé fue devastadora y Duhalde no dudó en calificar al hecho en forma inmediata como “catástrofe nacional”. (La Nación, 1/5/03)

Reuteman hizo las primeras estimaciones y dijo que los daños superaban los US$ 800 millones (Clarín,21/5/03) . El sector agropecuario ya había denunciado la pérdida de los cultivos de maíz, algodón, sorgo, girasol, soja, forrajes, pasturas naturales y hortícolas. La ganadería también fue seriamente afectada por la pérdida de pasturas, las dificultades para el traslado de hacienda, y la mortandad y disminución de peso de los animales impactó sobre la producción láctea.

Los distintos medios del país reflejaron el avance de las aguas hacia lugares que los santafecinos nunca imaginaron podrían llegar. TN Video: imágenes de la situación en Santa Fe

Duhalde y Reuteman inmediatamente remarcaron que lo sucedido era absolutamente imprevisible. Reuteman declaró a medios nacionales no tener responsabilidad por no haber previsto la manera de contrarrestar la crecida (La Nación , 1/5/03
Pero hay publicaciones periodísticas que advirtieron (http://www.pagina12web.com.ar/diario/elpais/subnotas/19869-7661.html) respecto de la situación que se estaba viviendo antes de ocurrido el fenómeno.
El 8 de mayo Pagina 12 publicó una nota en la que hace una breve reseña de las notas periodísticas relacionadas con esta cuestión y que de alguna manera advertían que las cosas no estaban bien. Lo que no queda claro es si existió alguien del Estado con inquietudes previsoras que consultara a los especialistas si la situación podía empeorar.
Página 12 refiere una nota de diario La Nación del 17 de marzo en la que se advierte sobre una crecida “excepcional” del río Salado.
El 18 de marzo el diputado Juan Domingo Demaría declaró a El Litoral que había zonas en la provincia “que están muy mal como Villa Saralegui, donde hay evacuados, los caminos están cortados y la masa líquida que se desplaza hacia el Salado va a tardar en escurrirse”.
Dos días después, el Litoral de Santa Fé habla de “lluvias y temperaturas fuera de los normal”. Dice Pagina que el artículo citaba un informe difundido en Buenos Aires por el meteorólogo Norberto García, en el marco del XVIII Foro Regional para el Sudeste Sudamericano. Al encuentro habían concurrido representantes de Santa Fé.
“La situación hídrica preocupa a entidades de la producción” titulaba El Litoral el 24 de marzo, reproduciendo palabras del presidente de la Sociedad Rural de San Cristóbal, Francisco Mayoraz. En esa misma edición se advertía sobre las “excesivas precipitaciones que se registraron recientemente en el noroeste de la provincia y que, como se sabe, bajan hacia el sur”.
Al día siguiente el diario santafesino continuaba el relato de los acontecimientos, en tapa decía: “La lluvia continua y los efectos son dramáticos”
Y el 26 decía: “Inundaciones : califican a la situación de catastrófica”, mientras el director de Defensa Civil, Carlos Filomena admitía la existencia de 1500 evacuados.

Las cifras de personas fallecidas

Las cifras de personas fallecidas no fueron coincidentes, y aun hoy aparecen números que cuestionan los números oficiales.
En un momento se dieron cifras realmente escalofriantes, como las que difundió el Secretario de Salud de Entre Ríos, Alberto Rotman quien afirmó que: “se espera que haya más de 1000 muertos”, mientras que funcionarios santafesinos hablaban, de 23. (http://www.notife.com/ver_noticia.php?idn=4238)
El 31 de julio, TELAM publicó una información que decía que “La organización no gubernamental Médicos del Mundo afirmó que la cantidad de muertos en las inundaciones de Santa Fe “podrían ser más de 100″, según una “proyección estadística” que realizaron desde el área que relevaron.

Se sabía que algo podía ocurrir?

Además del Ingeniero Carlos Paoli, Director del Centro Regional Litoral del Instituto Nacional del Agua, que en el año 1992 había realizado un estudio por expreso pedio de Carlos Reuteman, y las diversas publicaciones periodísticas que pudieron haber servido de advertencia a los funcionarios del área como para actuar de oficio, hay otros elementos que contribuyen a generar dudas sobre la eventual negligencia gubernamental.
El ingeniero Paoli le dijo a Pagina/12 (8/5/03) que “ya en 1992 , por expreso pedido del pirmer gobierno de Lole se hizo un pronóstico para una hipotética crecida del río Salado a razón de más de 3000 metros cúbicos por segundo. En la actual se habría alcanzado, según datos del INA, entre 3100 y 3500 metros cúbicos por segundo. Lo más importante es que ya en aquel año el mapa estableció hasta dónde llegaría el agua y es prácticamente el mismo lugar que fue ocupado por esta inundación”.
Paoli dijo que luego del desmantelamiento de las estaciones de monitoreo, las estimaciones se hacen a partir de los informas del Servicio Meteorológico Nacional mediante imágenes satelitales. Esos pronósticos se hacen todos los meses y para el caso del Salado se había advertido en el mes de marzo un alerta temprano. Se indicó que se observaban en la zona de la cuenca del río lluvias que superaban los valores normales y a partir de las imágenes satelitales se detectó un grado de anegamiento y de saturación de las tierras y las cuencas que permitían prever que ante nuevas lluvias abundantes se podría pensar en crecidas importantes.
Si bien, por falta de las estaciones desmanteladas y otras causas no se podía cuantificar la inundación, sí en cambio se podía saber, mediante la metodología del análisis probabilístico que sería de magnitud, cosa que finalmente ocurrió, tal como lo había pronosticado Paoli en 1992.
El estudio de Paoli fue tenido en cuenta parcialmente. Se construyó una defensa que constaba originalmente de tres tramos. Quedó inconcluso el tramo III, por allí ingresó el agua.

El ingeniero Mario Schreider de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral, dividió la cuestión en causas naturales y antrópicas -acción del hombre-, entre estas últimas ubicó el problema de la defensa inconclusa, por donde ingresó el agua. En este sentido recordó que “las defensas supuestamente se construyeron para proteger a la población de los efectos de las crecidas. Los tramos I y II de la circunvalación oeste fueron hechos en el 94 y 98 (…) El punto está dado en cómo se finalizó el tramo II. Hubo una finalización provisoria (…) y había que desarrollar un tramo III que iba a contar con un terraplén de unos 2700 metros de largo (…) el determinante de que el agua ingresara a la ciudad es porque esta obra no fue construida, y ya se contaba con un anteproyecto desarrollado por una consultora privada” (notife, 3/6/03)

“había elementos cualitativos de previsibilidad” ,
( http://www.notife.com/ver_noticia.php?idn=2237, ,
De acuerdo al informe del Ingeniero Schreider, conceptualmente coincidente con el ingeniero Paoli y otros organismos, no existía la posibilidad de prever cuantitativamente el fenómeno (cantidad de caudal) porque el Salado no tiene un sistema de alerta hidrológica, sin embargo, sostiene Schreider, “sí había elementos cualitativos de previsibilidad, por ejemplo el sistema de pronósticos de alerta hidrológico de la Cuenca del Plata. Allí a partir de una imagen satelital se veía con claridad que había una mancha de inundación y su destino lógico era la ciudad de Santa Fé. Otra evidencia cualitativa eran los impresionantes valores de lluvias y los signos de aguas arriba, de que ciertas obras habían sido superadas, como los puentes cortados en San Justo, o sobre la ruta 4 (…) había indicios de que algo grande iba a suceder”

El editorial del día 5 de mayo de diario Clarín, comparte la previsibilidad que hubo respecto de este fenómeno: “… diversos organismos oficiales, como el Instituto Nacional del Agua, el INTA y el Conicet, alertaron que habría precipitaciones por encima de lo normal, lo cual debería haber servido para tomar medidas preventivas y reducir daños”. Y párrafos más adelante, el texto señala que “el desastre debe servir como experiencia, tanto en esa provincia como en el resto del país para valorar las políticas de prevención y comprender que lo que se gasta en ellas es una inversión que evita costos económicos y humanos en el futuro”.

Precisamente, en este aspecto, la geógrafa Claudia Natenzon (egresada de la UBA, doctorada en la Univ. De Sevilla y con amplios antecedentes académicos y en investigación), dice que “una inundación tiene más causas políticas que naturales”, afirmación que sirve de título a una entrevista publicada en Clarín el 11 de mayo pasado.
Natenzon afirma que “el hombre puede controlar la naturaleza” y que para comprender lo de Santa Fé hay que enfocarlo como un problema social y político antes que natural. Porque la forma en que una sociedad advierte, enfrenta y resuelve una catástrofe no es natural, sino que tiene que ver con cómo resuelve todos sus problemas, y uno de ellos es el ambiental, incluso en épocas normales.
Natenzon apunta al corazón de la cuestión desde el punto de vista del abordaje teórico de la realidad. Plantea que hay que construir un modelo de análisis y no duda en afirmar que deberían hacerse planteos desde la Teoría Social del Riesgo, que plantea que este es parte inherente a la sociedad moderna por ello es necesario el conocimiento para tomar decisiones.
Recordemos que las estaciones de medición o monitoreos fueron desmanteladas por cuestiones presupuestarias.

De las advertencias a las obras inconclusas

Está claro que por más que los funcionarios y políticos del gobierno santafecino hablen de la imprevisibilidad y que, como lo hizo el gobernador Reuteman se escuden en el dato histórico de que nunca había ocurrido algo similar, o que “nadie me acercó ningún estudio”, las advertencias de distintos ámbitos científicos, académicos y periodísticos es evidente. Y además, por más que no haya una referencia histórica como pretende el gobernador, también es verdad que el mismo gobierno trabajo con la idea de la ¨posibilidad¨ a partir del estudio encargado al Ingeniero Paoli, porque de lo contrario no se entiende porque se llevaron adelante las obras de la defensa, inconclusa en su tramo III

De acuerdo a una investigación llevada adelante por dos periodistas de la publicación Tercer Mundo, en los pliegos del llamado a licitación para la construcción de la defensa, inconclusa en su tramo III, se menciona el potencial peligro.

Miguel Bonasso recuerda que El Litoral, el 14 de mayo de 1994: publica declaraciones con relación a las obras, que hoy adquieren una importancia fundamental “Se trata de obras viales y de defensa contra las inundaciones (…) Su construcción significa la protección de más de un tercio de la población de la capital provincial”. Como bien dijo Tercer Mundo: “Da terror la certeza del dato de Mercier (Obras Hídricas) evidenciando el conocimiento que tenía el ejecutivo provincial en cuanto a lo que significaba socialmente la obra”. Porque nueve años después sería exactamente un tercio de la población santafesina el que quedaría bajo esta agua.

La obra para construir la defensa la ganó Americo Gualtieri. Es curioso, el estado había presupuestado U$17.579.807 y Gualtieri cotizó su trabajo un millón por debajo. Para la ampliación de obra de la etapa II debía llamarse a licitación, pero Reuteman se la otorgó a Gualtieri de forma directa y con un costo 50% mas caro que el original. Este mecanismo que terminó en un decreto fue avalado por la Dirección Provincial de Vialidad, el área legal de Obras Públicas, la Fiscalía de Estado y el propio gobernador.
Independientemente de cualquier consideración sobre informes o “comunicaciones” respecto de la posibilidad de las inundaciones, lo cierto es que las obras encaradas eran para prevenir inundaciones y, todo indica que adolecen del control del Estado.

De acuerdo a un artículo que publico Carlos Del Frade en el Semanario paranaense Análisis, en el informe a la Asamblea Legislativa en la inauguración 119 el 1 de mayo de 2001, en el apartado dedicado a la Dirección Provincial de Obras Hidráulicas se puede leer “…La gran variabilidad en la distribución -en cantidad y tiempo- de las precipitaciones ha provocado situaciones extremas de inundaciones y sequías en numerosas regiones del ámbito provincial, en ciertos casos en forma simultánea, que obliga a actuar en una permanente situación de emergencia hídrica”. Y en el apartado dedicado a Obras Hidráulicas se anunciaba “la continuación del programa de saneamiento y de defensas hídricas para resolver los inconvenientes que afectan a las áreas productivas y urbanas de la provincia. En esa línea se inscribe la reglamentación de la Ley 11730 de regulación de uso del suelo en áreas inundables.

Sin embargo, esa Ley aun no fue reglamentada. El senador provincial, Carlos Fascendini le dijo a Lt10, según reproduce notife el 10/6/03, que “alguna razón deba haber para que no se reglamente la ley de uso de suelo”. Esta propuesta había sido hecha por el propio oficialismo a través del senador Daniel Dpetris. La ley de uso de suelo, entre otras cosas apunta a que el uso de bienes situados en las áreas inundables quedaban sujetos a la disposición de la ley 11.730

Desde las paginas más antiguas de la historia hasta las publicaciones periodísticas más recientes, las opiniones de los estudiosos y científicos autorizados y hasta los propios actos del gobierno, evidencian varias cosas:
Las políticas del estado que siempre priorizaron intereses ajenos a un estudio serio y actualizado de la canalización y posibilidades del Salado
Las políticas de ajuste del estado que llevaron al desmantelamiento del sistema de monitoreo del Río.
La falta de control de parte del estado sobre las obras que el mismo encaró.
La negación de sus propios pasos en medio del desastre, cuando el mismo gobernador Reuteman había encargado estudios relacionados con la temática.
La falta de una política tendiente a dar cumplimiento a la ley de uso de suelo en zonas inundables.
Y la falta de un plan B, alternativa posible ante eventuales situaciones que, sin dudas no fue contemplado por parte del gobierno.
A tres meses del desastre y con el tiempo suficiente para un análisis de lo ocurrido, aún no se deslindan responsabilidades en lo que el entonces presidente Duhalde definió como catástrofe nacional. Hubo pérdidas económicas y materiales millonarias. Y murió gente. Sin embargo, algunos todavía piensan que como llovió tanto, en una de esas, la responsabilidad es de San Pedro.

Si te ha gustado este post, suscríbete al feed.

Categorías: politica