El contenido es el mensaje
(Por Claudio Veloso) A la hora de armar un sitio Web nunca se le destina poco tiempo a pensar qué tipo de tecnología se va a utilizar. Se trata de no dejar ningún detalle técnico librado al azar. Cualquier pequeño error en el área de sistemas puede tirar por la borda el trabajo del resto del equipo de producción. También se contratan buenos profesionales, a los cuales se le pagan sueldos acordes. Antes de adoptar determinada tecnología se realizan estudios y se piden varios presupuestos. La decisión tiene que ser muy acertada: se debe invertir lo justo, lo conveniente.
No sucede lo mismo con los contenidos de los sitios Web. Por más que se tenga una idea general del tipo de contenido a incorporar, a la hora de los detalles se improvisa bastante.
Cuando se eligen y contratan profesionales para administrar y trabajar en este sector también sucede lo mismo: prácticamente cualquiera puede escribir una oración con sujeto y predicado. Y con la ayuda del corrector del Word, los errores ortográficos se reducen bastante. Esto hace que un empleado avezado en el arte de combinar más de tres palabras pueda aplicar para desempeñarse en el área de contenidos. Total, lo único que hay que hacer es escribir.
La detección de errores de tecnología muchas veces son más fáciles de percibir que los generados en el área de contenidos. Si un Webmail no funciona correctamente no se podrán recibir o enviar e-mails. Anda o no anda. Cualquier usuario se da cuenta del error. Pero no sucede lo mismo si los contenidos no son los apropiados o no fueron editados correctamente. Esta ventaja que tienen los contenidos (al no poder detectarse fácilmente sus errores) se transforma en una trampa, que se descubre al notar, por ejemplo, la disminución de accesos. Entonces ya es tarde.
Los errores en la producción y edición de contenidos son más imperceptibles que los tecnológicos en el día a día, pero tienen un poder letal a largo plazo. Un Webmail que no funciona se debe reparar en poco tiempo para molestar lo menos posible a los usuarios que quieran acceder. Pero las pérdidas diarias de uno o veinte visitantes por falencias en los contenidos, se nota muy poco. Y cuando al final se logra percibir el inconveniente, es muy difícil remontarlo.
Cualquiera puede entender el problema que genera un servidor fuera de servicio. Pero a nadie se le ocurre que los contenidos son mal pensados por situaciones del azar. En este último caso, casi siempre se presume intencionalidad o falta de capacidad, lo cual no sólo es grave sino, en muchas ocasiones, prácticamente irreversible.
La mejor forma de evitar inconvenientes en la elección y edición de contenidos online es mediante un estudio y una planificación adecuada basados en criterios profesionales. La ejecución y mantenimiento del plan de contenidos también debe estar a cargo de profesionales de la comunicación con experiencia en contenidos online. Y esta argumentación no se basa en un defensa corporativa o gremial sino que solamente pretende que los contenidos sean tan cuidados como el envase que los contiene o el medio que los transporta.
::: CLAUDIO VELOSO ES AUTOR DEL LIBRO “PRODUCCIÓN Y EDICIÓN DE CONTENIDOS ON LINE” Y PROFESOR DEL CURSO DE PERIODISMO DIGITAL DE PERIODISMO.NET.
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Categorías: medios