En nombre de la cultura

Hebert Read, el viejo y sabio anarquista inglés, en su libro “Al diablo con la cultura”, señalaba: “En la lengua del culto pueblo heleno no existía el equivalente de la palabra cultura”. Los griegos contaban con importantes matemáticos, célebres filósofos, grandes arquitectos, pero en ningún momento se les ocurrió acuñar una palabra que englobase a las obras producidas por esos notables. El vocablo “cultura” apareció registrado por primera vez en el año 1510, en pleno Renacimiento. Sería ridículo imaginar que hasta aquel día del año 1510 el mundo entero era inculto. Ese día sólo se le otorgó una palabra a un hecho común a los seres humanos desde que comenzaron a articular los primeros fonemas y trazar las primeras líneas. La cultura estuvo siempre, únicamente había que darle un nombre. Una vez que se lo dieron. Quedó para siempre. La cultura comenzó a ser algo más vasto que la palabra que la designaba. Vasto y complejo, tanto que todavía se discute con énfasis qué se entiende realmente por cultura.

En base a esto, también podría discutirse qué queremos decir cuando decimos “Suplementos Culturales”. La mayoría de los grandes diarios del mundo cuentan con un suplemento cultural. Por regla general se incluye en la edición de los sábados o de los domingos. Aparece en los días del ocio y del descanso. Cuando, se supone, los lectores cuentan con más tiempo para leer. Lamentablemente, no son tantos los lectores que quieren utilizar su tiempo en esos suplementos.

Hace unos días el “New York Times”, uno de los periódicos más importantes del mundo, anunció una nueva incorporación en su staff. Se trata de Jodi Kantor, “una joven periodista de 27 años que abandonó la facultad, trabajó en una puntocom, le gustan los Osbournes en la tele, y sobre todo ‘hacer fiaca en un sillón todo el fin de semana’”… Esta incipiente periodista dirige uno de los suplementos de “New York Times”. No el dedicado a los jóvenes, tampoco el de la moda o el del espectáculo. Jodi Kantor es la actual directora del Suplemento Cultural. Miss Kantor asegura que va a modificar la política que hasta ahora sustentaba el Suplemento Cultural del “New York Times”. Dice que ella privilegiará la televisión antes que el teatro. Su propósito es entretener, ya que, sostiene, “en las páginas de cultura de los diarios hay una tendencia a escribir aburrido, a poner citas de gente importante pero que verdaderamente no agregan nada, y anécdotas que distraen”. Se orientará al mensaje telegráfico de los chats porque, afirma, “en Internet uno sabe que el lector no tiene paciencia, y se va mucho más al punto”.

Es posible que los lectores del Suplemento Cultural del “New York Times” hayan disminuido. En su afán por recuperarlos, las autoridades del diario se disponen a ensayar un Suplemento Cultural que no tendrá textos aburridos ni anécdotas que distraigan. Tal vez piensan que es un modo de recuperar al lector desdeñoso. Otros diarios ensayan otros sistemas. Por ejemplo, en lugar de ilustrar la portada con una foto de Simone de Beauvoir o de Margarite Duras, que eran brillantes aunque no bonitas, la ilustran con alguna bella modelo de ocasión. No es difícil inventar un título que justifique esa foto. Los resultados suelen ser lamentables: no aumentan el número de lectores, lo disminuyen. Es como reemplazar una vaca o un tractor, naturales en un Suplemento Rural, por la foto de una biblioteca poblada de volúmenes. A cada uno según sus necesidades. Los lectores de los suplementos culturales no se satisfacen con grandes y bellas fotos sino con notables e inteligentes textos, con esos trabajos que muevan a la polémica, que lleven a la reflexión, que inquieten y conmuevan.

¿Cómo se logra esto? Convocando para realizar esos suplementos a gente que de verdad esté íntimamente vinculada con la cultura en todas sus manifestaciones. Es muy difícil que un periodista especializado en ciencias se ponga al frente de un Suplemento Deportivo; sin embargo, no es tan difícil que un periodista deportivo esté al frente de un Suplemento Cultural. Entonces la culpa no es del suplemento sino de quien lo hace.

Tal vez haya que replantearse qué queremos decir cuando decimos suplementos culturales.

VICENTE BATTISTA ES PERIODISTA, ESCRITOR Y PROFESOR DEL CURSO DE PERIODISMO CULTURAL DE PERIODISMO.NET. EN 1995 GANÓ EL PREMIO PLANETA.

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Categorías: cultura