Cómo conservar la independencia periodística en la web
A mediados de los noventa, los grandes diarios empezaron a incursionar en Internet, con versiones online que eran meras trasposiciones del papel impreso a la Web. La versión digital traía sólo el material publicado ese día por el diario impreso. Pero ya había una diferencia. Esas ediciones online incluían una ventaja propia del ciberespacio: la posibilidad de acceder a ediciones anteriores mediante una base de datos.
Poco a poco, los diarios fueron tomando conciencia de que el lector de la Web esperaba más. Y, simultáneamente, advirtieron que el soporte Internet hacía posible ese plus. Que no era necesario esperar la edición del día siguiente para renovar la versión digital.
Fue el principio de una revolución: la aparición de un nuevo medio, el diario en la Web. Que, en rigor, ya no es un diario sino un transmisor de noticias permanente y constante, que compite con la radio y la tevé en cuanto a la posibilidad de dar información al momento. Pero que les lleva una ventaja a esos medios: las noticias online no son fugaces, quedan allí para que nuevos lectores puedan verlas hasta que son superadas o el editor considera que ya son “fiambre”.
QUÉ ES ESO DE LOS “CONTENIDOS”
En buena parte de lo que se escribe sobre periodismo online se tiende a confundir y meter en la misma bolsa dos temas bien diferentes. Por un lado, lo que es estrictamente difundir información periodística y, por otro, crear “contenidos” para sitios web: algunos de tales contenidos serían “contenidos periodísticos”.
Esto es fruto de un fenómeno propio de Internet, donde proliferan sitios web creados con meros objetivos comerciales y donde sus generalmente aficionados directivos decidieron incluir “contenidos periodísticos”. A la larga, se creó en el ámbito del marketing por Internet el mito de que para que un sitio tuviese pregnancia entre los navegantes debería ofrecer “contenido”, y en esta bolsa meten “contenido periodístico” junto con entretenimiento.
En este punto se produce una fuerte tensión entre las áreas editorial y de marketing de una publicación: el sector de marketing trata de atraer lectores sea como sea (”contenidos” de todo tipo, entretenimiento, concursos), y el sector editorial lucha por conservar la independencia periodística y hacer únicamente periodismo.
Sin embargo, esta tensión es soportable y viable si se equilibran ambas posiciones. El problema surge cuando en las empresas de Internet no “genéticamente” periodísticas (como es el caso paradigmático de America Online, un proveedor de Internet que se expandió brutalmente hacia los medios) el sector de marketing toma la iniciativa o domina la estrategia. Es entonces cuando el periodismo pierde y, por lo tanto, pierde el lector.
Al hacer periodismo en Internet es necesario poseer un concepto muy firme y claro de la ética y de la independencia periodísticas, ya que en Internet tienden a diluirse los límites entre el procesamiento independiente de la información y los aspectos comerciales del negocio de la información.
A principios de 2003, AOL acaba de sufrir su primera gran crisis, derivada de la compra de Time Warner, una empresa periodística tradicional que fue descuartizada por los jerarcas de AOL. Peligrosamente, la pared que separa tradicionalmente a la redacción y los departamentos comercial y de marketing se hace más delgada en Internet y tiende a desaparecer.
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Categorías: medios