violencia en el fútbol, una larga historia
(Por Pedro Fermanelli) Los casos de salvajismo, violencia y xenofobia que rodean al fútbol argentino no aparecieron con la última crisis. Son una constante de décadas que, lamentablemente, siguen en aumento. Como ejemplo, está la historia poco conocida de lo ocurrido hace más de 20 años en la vieja concentración de Boca Juniors, en La Candela.
Una investigación de un alumno del curso de periodismo deportivo del sitio periodismo.net
La violencia es un tema que preocupa a sociólogos, autoridades y a la justicia de todo el mundo. Tal es así que desde hace unos treinta años, en Estados Unidos, una gran cantidad de estudiosos, respaldados por el Estado de su país, ha investigado sobre las repercusiones que tiene la televisión con su contenido de violencia en la conducta de los ciudadanos norteamericanos. Por otra parte, en países del Medio Oriente, la violencia se manifiesta en enfrentamientos bélicos, en la matanza del hombre por el hombre. Todo el mundo es violencia. Ningún país está exento, cualquiera sea su grado de desarrollo. Y en Latinoamérica, especialmente en la Argentina, el fútbol es el lugar donde se canaliza la violencia, en el espectáculo deportivo más popular, al que acuden miles de personas cuando en el fin de semana juega su equipo, sea viernes, sábado, domingo; no importa el día ni la categoría en cuestión. El argentino es futbolero, lleva a su equipo en la sangre como dicen los grafittis, es una pasión innata. Pero cuando esta pasión se manifiesta en actos de violencia, el fútbol deja de ser un deporte para todos y queda reducido a una minoría que se adueña del espectáculo, marginando a los que en definitiva quieren disfrutar de los 90 minutos de juego y del sano folklore del fútbol.
Pero este es un problema que arrastra décadas, es una cuestión histórica y prácticamente inabarcable. Los inconvenientes pueden manifestarse en cruces entre hinchadas rivales, entre miembros de la misma, con la policía y curiosamente a veces con los propios jugadores, los que marcados por el destino y atrapados en las garras del exitismo, son amados cuando se consiguen los resultados y repudiados cuando las cosas no salen bien. Un ejemplo de esto es lo que sucedió hace más de 20 años(precisamente el 18 de julio de 1981)en La Candela, San Justo, lugar donde concentraba el plantel del Club Atlético Boca Juniors; cuando la barra brava del equipo de La Ribera, se presentó en el lugar para hacer un reclamo poco convencional. Este grupo de unos 50 hinchas aproximadamente, que estaba liderado por el ya fallecido José Barrita(alias “el Abuelo”) reclamaba el bajo rendimiento del equipo xeneize en el momento que se acercaba la definición del Metropolitano. El desenlace de aquel campeonato en el que Diego Armando Maradona se puso por primera vez la 10 de Boca es harto conocido(ver cuadro: un dato).
Otra de las figuras de aquel equipo y protagonista de los mencionados incidentes cuenta los detalles del suceso antes del partido contra Estudiantes de la Plata. Es el hombre que más veces defendió la camiseta auriazul en la larga historia del club (396 partidos entre 1971 y 1984). Su nombre es Roberto Mouzo.
-¿Cómo recordás aquel episodio hoy, 20 años después?
-Fue el partido previo a estudiantes, estábamos en La Candela y recibimos una visita no esoperada de gente de la hinchada, y bueno, era gente que conocíamos, al menos yo te mentiría si te dijera que no los había visto nunca. Vinieron a buscar una explicación de por qué el equipo no venía bien, habíamos empatado los últimos cuatro partidos y bueno…
-Se acercaba el ferro de Griguol…
-Claro, un equipazo, aprovechaban los últimos minutos del partido y no te perdonaba. Nosotros teníamos que encarar la última parte del torneo en esas condiciones, corríamos muchos riesgos, esa era la preocupación
-¿Entonces?
-Entonces vinieron los muchachos de la barra, no digo a “apretarnos”, sí a decirnos que teníamos que ganar el partido contra Estudiantes como sea porque sino ellos se iban a ver en la obligación de encontrarnos de vuelta después del partido
-¿Quién habló en ese momento?
-Yo, y les dije que estaba seguro de que íbamos a salir campeones. Teníamos a Diego y además era mi manera de ver las cosas en ese entonces, más allá de que siempre le tuve respeto a todos los rivales por igual
-Da la impresión que minimizás el suceso, decís que no fue un “aprete” sino solo un reclamo, cuando Diego lo calificó como un episodio más violento
-No, no. lo que pasa que Diego dijo eso porque a él no lo dejaron hablar.
-Sin embargo él manifestó que saltó a defender a sus compañeros, lo dijo en su libro y según él se siente orgulloso por esa actitud siendo tan joven.
-No, te repito, no digo que mienta y tampoco leí el libro, se lo que dijo porque me contaron…Pero no, a él no lo dejaron hablar. A él ni a nadie, incluido Ribolzi, que lo cortaron en seguida haciéndole saber que el no tenía nada que opinar. Y a Diego le dijeron que con él no era la cosa…
-Entonces fuiste la voz del plantel…
-Sí, fuí el único que podía hablar en ese momento, por la identificación que la gente tenía conmigo. Y seguían repitiendo, que la preocupación de ellos era la falta de resultados y el rendimiento del equipo. En realidad los resultados más que nada, a nadie le iba a importar si jugábamos bien y perdíamos y no salíamos campeón, la gente piensa así
-Comentabas que conocían a estas personas…
-Sí, efectivamente. Yo cuando era capitán siempre hablaba con ellos, y el respeto era mutuo. Como hincha de Boca yo comprendía lo que hacían, las inquietudes que tenían. Pero todo terminaba ahí. Yo nunca puse plata para “bancarlos” a ellos en sus cosas, cuando venían a pedir para un vino, un sándwich, yo reunía a mis compañeros, les explicaba la situación y el que quería aportar algo lo hacía y el que no, nadie lo iba a mandar al frente. Pero yo todo me lo gané con esfuerzo, ningún técnico me puso porque la gente gritara a mi favor. En ese sentido tengo la conciencia tranquila, y después…que digan lo que quieran
-Ahora vos que seguís en el ambiente del fútbol, sabes que esta relación de hincha a jugador ha cambiado; quiero decir, creo que hay algo más que el sándwich y la coca… es un tema denunciado.
-No se, es lo que parece, pero habría que ver. Yo digo que hay que manejarse con pruebas, te puedo hablar de aquel momento, y en realidad tampoco tengo nada para testificar.
-¿En aquel momento se comunicaron con los dirigentes luego de lo sucedido?
-Con los dirigentes estábamos siempre en contacto, incluso me acuerdo que esa noche, un sábado, había algunos dirigentes que estaban ahí. ¡Pero que iban a hacer! si entraron a la fuerza, tipo grupo comando, que eso sí sucedió tal cual contó Diego, ingresaron sin pedirle permiso a nadie, y al mono Perotti, que estaba hablando por teléfono, le arrancaron el cable y citaron a reunión
-¿Creés que se puede hacer algo al respecto, que medidas se deberían tomar?
-Si yo supiera a lo mejor intentaría algo, pero en este país…
-¿Pero sos pesimista en este sentido o crees que las cosas pueden cambiar para mejor?
-Yo pienso que como está la cosa no va a cambiar nada, ya se perdió el respeto a la vida, muchas cosas que antes no sucedían, uno no tenía que estar tan preocupado, hoy con esta nueva modalidad de los secuestros te raptan a tu hijo…¡es una locura!. Antes veíamos a un policía y temblábamos, hoy por poco no se lo escupe
-¿Pensás entonces que la violencia de la sociedad se canaliza en el fútbol?
-Y si…fijate que es impresionante la cantidad de seguridad que se contrata para un partido, hay más policía que gente, ahí esta la pauta de la gravedad del asunto
-¿Vas a la cancha?
-No, prácticamente ya he dejado de ir definitivamente. Lo miro por televisión, tranquilo, no pago estacionamiento… Algunos dirán:”¡pero cómo, si es Mouzo!” Sí, en aquel momento no hice una diferencia económica, y hoy soy un tipo más. y no me arrepiento de nada… es un orgullo para mi haber vestido en tantas oportunidades la camiseta de Boca
-Con respecto al factor económico, ¿puede decirse que ya no es la única causa que determina el éxodo de los futbolistas argentinos?
-seguro, el tema de la seguridad hoy es determinante, pesa mucho en la decisión de los jugadores que tienen oportunidad de irse
-Es un fenómeno paradójico el hecho de que la violencia aumenta en demasía y la gente sigue acudiendo a la cancha; este principio de campeonato demostró un aumento en la venta de entradas…
-Sí, son cosas que pasan aquí en Argentina, el fútbol se vive de una manera muy particular acá, el problema es cuando esa pasión se desborda. Hay que tomarse las cosas con un poco más de calma
-Es la única manera de salvar el fútbol…
-Sí, seguro…
Así lo vio Diego
“Entonces los muchachos, la barra, coparon La Candela, allá en San justo.
Yo estaba esperando para usar el teléfono, para llamarla a la Claudia. Y el Mono Perotti no cortaba. Era una salita donde estaba el teléfono, casi en la entrada..
(…) Cuando miro alrededor, había como dos mil personas adentro de la salita de ping pong. Era la barra: se metían en las habitaciones, José Barrita -el abuelo- todos…. Vi revólveres, revólveres de verdad.
Miré por la ventana y vi que en el estacionamiento había como diez autos, eran todos de ellos. Le querían pegar al Tano Pernía, al Ruzo Ribolzi, Pancho Sá…Yo no lo podía creer.
(…) Y el abuelo me insistía…
_Mirá Diego, los diarios dicen que algunos de éstos no te quieren pasar el fulbo, que no quieren correr para vos, así que apuntanos a los que te tiran al bombo, y nosotros nos encargamos… Si no corren, los amasijamos a todos.
¡Una locura! Porque yo venía como figura, todo lo que quieran, la gente me adoraba,.. pero ¡estaban todos locos! Y Silvio (Marzolini) que no venía, estaba escondido…Cuando apareció lo encaré:
_Así este equipo no puede jugar.
_Y el Abuelo habló otra vez:
_Bueno, bueno. Jueguen… Pero mejor que corran, mejor que corran porque si no los reventamos a todos.
_¿Cómo que nos van a matar si no corremos, viejo? Escúchame…
_Con vos no, nene..Vos vas a ser Capitán, vos sos el representante nuestro, vos quisiste venir a Boca.
En 1981 yo tenía 20 años, nada más y encaré a todos los tauras de Boca. Le hice frente al Abuelo., Ese día, me gané el respeto de todos..Porque no me conocían a mí. A mí me conocían como el Maradona que jugaba a la pelota, pero ahí se dieron cuenta de que también los podía defender afuera de la cancha”.
Un dato
Al día siguiente de los incidentes ocurridos en La Candela, el equipo de Boca Juniors venció por 1-0 a Estudiantes en La Bombonera, y cuatro fechas más tarde se consagró campeón del Metropolitano. Campeonato este que se iba a convertir en el único que conseguiría Diego Maradona en el club. Fue el goleador de Boca en aquel torneo con 17 tantos, incluyendo el último que convirtió de penal en el partido decisivo ante Racing Club. Luego lo esperaba Europa.
Opinión: LA MALA COSTUMBRE DE NO HACER NADA
Por Pedro Fermanelli
No sería recomendable pensar y a manera de justificativo hablar de “violencia en la sociedad” luego de ver las noticias de un domingo por la noche que informan la muerte de otra persona en una cancha de fútbol. Por tratarse de un espectáculo debe analizárselo y tomar los recaudos necesarios teniendo en cuenta lo que es, un deporte, y en Argentina, un deporte de masas. La violencia es infalible o bien no se toman los recaudos necesarios para detenerla, lo cierto es que ya son varias las víctimas de estos actos de atropello. Pero…¿por qué se manifiestan estos actos en personas, muchas de las cuales, son aparentemente “tranquilas”? Parece que se transformaran cuando entran a un estadio de fútbol, que el grado de excitación es tan grande que la locura desatada encuentra su respuesta en estos hechos legalmente penalizables; pero la justicia mira y no ve. Las sensaciones no tienen explicación científica, el hincha se ve afectado por la injusticia de un fallo en contra, por la cargada de su amigo(sólo fuera de la cancha) del equipo rival, etc, etc. Las excusas son muchas pero las explicaciones poco válidas. Habrá que empezar a buscar donde esta el huevo de la serpiente como se preguntaba César Luis Menotti. Habrá que ver… y hacer. Mientras tanto, AFA y la dirigencia en general miran para otro lado…
Seguro en la cancha cuando defendía los colores del xeneize, seguro hoy, en la vida, con casi 50 años. Roberto Mouzo es querido por muchos y respetado por todos, dedicó su vida al futbol, a este hermoso deporte, que muchas veces desborda a sus adeptos.
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Categorías: deportes